martes, 20 de diciembre de 2005

Alcalá tiene 3.000 alumnos de fuera

En once de los 28 colegios públicos al menos dos de cada diez alumnos son inmigrantes
Las aulas alcalaínas cuentan ya con más de 3.000 alumnos inmigrantes, reflejando una realidad que se hace patente en las calles: el 17% de nuestros vecinos ha nacido en otros países. Son los colegios los que concentran el mayor número de estudiantes que ha venido desde fuera de nuestras fronteras y, concretamente, los centros públicos los que asumen en la actualidad un 88% de la presencia inmigrante en sus pupitres. Todo esto hace que en once de los 28 centros públicos al menos dos de cada diez alumnos no sean españoles. Mientras,  en los concertados sólo el colegio Minerva supera ese veinte por ciento y la casi totalidad ni siquiera llega al 10%. Curiosamente, este mismo colegio fue el que obtuvo la mejor nota de toda la ciudad en la prueba de sexto de Primaria que realizó la Comunidad de Madrid el pasado mes de mayo. Según ha explicado su director, Fernando Rubio, cuarenta chicos realizaron el examen, de los que doce no eran españoles y, sin embargo, su nota alcanzó el 7,35 de media. El centro que peores notas sacó en ese examen también tiene un índice muy alto de inmigración. La directora del instituto de Espartales (con un 16% de inmigrantes), Concha Albertos, señala que esta misma semana algún profesor ha llegado a comentar que sus alumnos inmigrantes se encontraban entre los mejores alumnos.
De cualquier forma, los datos relativos a la escolarización en este curso, facilitados por Izquierda Unida, muestran una distribución irregular en las aulas. En términos porcentuales, mientras que de los estudiantes que asisten a los colegios públicos de Alcalá el 16% son inmigrantes, en los concertados sólo se alcanza el 5%. En Secundaria, el porcentaje es muy similar, con un 13% en los institutos, por un seis por ciento en los colegios concertados.
PSOE e IU atacaron ayer al Gobierno municipal y le exigieron que tome medidas por el “desigual reparto” de alumnado inmigrante entre los centros educativos en la ciudad complutense. El PSOE, que al igual que IU llevó una moción sobre este tema al pleno, pidió que “desde el Ayuntamiento se impulse una distribución equitativa de los alumnos para que no haya triquiñuelas entre los colegios” para rechazar a esta población, en palabras de Francisco Peña. IU, por su parte, exigió “criterios igualitarios en la distribución de alumnos y una reserva de plazas en los centros concertados”, según dijo Francisco Calles, portavoz en el Pleno. Para IU la manera de “corregir esta desigualdad” es intervenir en la distribución de alumnos por centros desde la Administración.
Para el PP, sin embargo, la libertad de elección de centros es sagrada. Francisco Bernáldez, edil de   Educación, rechazó de plano estos planteamientos: “Desconocen ustedes el proceso”, regañó en su intervención a la oposición. “El reparto equitativo no puede ser aplicado”, dijo Bernáldez con rotundidad, “no se puede dividir  a los  miles de alumnos inmigrantes entre los cuarenta centros, no se puede conculcar el derecho que tienen unos padres a elegir el centro en el que quieren que estudie su hijo, porque la educación pertenece únicamente a los padres”. La portavoz socialista, Beatriz de Miguel, afirmó que las diferencias entre la educación pública y la concertada en materia de integración de inmigrantes “dificulta la igualdad social y si continuamos así se creará un grupo de estudiantes favorecidos”. 
El sistema educativo cuenta con recursos como las aulas de enlace, que inciden en el aprendizaje del castellano, o las de Compensatoria, que prestan atención a las materias troncales como Lengua o Matemáticas. Rubio cree que sería positivo contar con más personal en las segundas, mientras que Florencio Besonía, director del colegio Daoiz y Velarde (con uno de cada tres alumnos inmigrantes en sus aulas), explica que “los centros están bien dotados y tienen autonomía para comprar el material necesario que necesiten los chicos. Se hace todo lo posible por integrarlos”, en un mundo en el que el aprendizaje del idioma suele ser el primer hándicap: “Los alumnos del este suelen aprender pronto el castellano, en cuestión de meses. Es cierto que luego, por ejemplo, les cuesta la lectura comprensiva, pero hay palabras que no entienden por lo que requiere un mayor esfuerzo”. Besonía señala que “lógicamente, es un factor que puede influir en las clases al haber alumnos que al principio no conocen el idioma y eso hace que se tenga que rebajar un poco el nivel y es un tiempo que, entre comillas, se pierde porque a lo mejor tienes que repetir más las cosas”. XC/AT

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