jueves, 15 de diciembre de 2005

El alcalde baraja posponer el plan de los Cuarteles si no hay acuerdo

El primer edil se muestra dispuesto a esperar hasta la siguiente legislatura “si la Universidad tiene interferencias políticas” a la hora de negociar un proyecto “bueno para la ciudad”
El proyecto de recuperación de la manzana de los Cuarteles, que tienen que impulsar Universidad y Ayuntamiento bajo el paraguas financiero de la Comunidad de Madrid, podría posponerse hasta la legislatura que viene por la falta de acuerdo entre el rector y el alcalde. La Universidad, propietaria del espacio, quiere colocar allí infraestructuras propias. Pero el Ayuntamiento, partícipe del proyecto y con las competencias urbanísticas, quiere que también haya sitio para el comercio y para un gran aparcamiento que solucione el problema de plazas en el centro.
Al igual que el rector el pasado martes, el alcalde de Alcalá abogó ayer por el necesario consenso en torno al futuro de los Cuarteles de El Príncipe y Lepanto. Pero advirtió de que no le dolerán prendas a la hora de congelar el proyecto si la propuesta que hoy debe hacerle la UAH no satisface las necesidades de la ciudad: “El proyecto final que salga será de consenso y será bueno para la Universidad y para la ciudad”, dijo el primer edil, Bartolomé González. Eso sí, dijo, “si el proyecto que se nos plantea no merece la pena estoy dispuesto a esperar a la próxima legislatura si así evitamos interferencias políticas de cara a las elecciones [locales]”, dijo el regidor alcalaíno.
Estas son las primeras declaraciones oficiales de González después de que a principios de semana el rector de la UAH, Virgilio Zapatero, calificase de “tema menor” la construcción bajo los Cuarteles de un aparcamiento, una infraestructura “irrenunciable” para el Ayuntamiento. Zapatero dijo que se haría un gran número de plazas “si había sitio” y dijo que definiría tanto el número de tiendas como en el de plazas de aparcamiento, sería “las necesidades de la Universidad”.
El rector matizó después sus declaraciones y supeditó todo a un acuerdo con el Ayuntamiento. Pero el proyecto conjunto, que el pasado mes de marzo fue presentado en Alcalá por la presidenta, el alcalde y el rector, vive uno de sus momentos más difíciles. Porque la Universidad, que parecía haber aceptado el emplazamiento de tiendas en estos 43.000 metros cuadrados para que la Comunidad sufragase el coste de la obra, se muestra ahora disconforme con el proyecto inicial y no asume, de momento, ningún compromiso en cuanto a las plazas de aparcamiento.
El alcalde no quiso aclarar ayer a qué se refería cuando habló de “interferencias políticas” y se limitó ha decir: “Espero que no las haya”. Pero insistió en que “yo no necesito este proyecto para ganar las elecciones, así que si puede haber interferencias políticas puedo esperar a la próxima legislatura porque no merece la pena acometer un proyecto que no sea bueno para la ciudad”.
La pelota está ahora en el tejado de la Universidad de Alcalá, que reúne esta tarde a su comisión mixta Consejo de Gobierno-Consejo Social con el objetivo de presentar una propuesta que pueda aceptar el Ayuntamiento.
La intención del rector, según explicó en el desayuno con periodistas que ofreció el martes, era que el Ayuntamiento conociese la posición de la Universidad antes para que fuese más fácil el acuerdo. Ayer compartieron un acto en la Cisneriana, pero no se sabe si hablaron de ello.
 
Tiendas, despachos y aparcamiento
 
Esta tarde se reunirá la comisión mixta que ha constituido la propia Universidad (UAH)  con representantes del Claustro y de su Consejo de  Gobierno. En el orden del día están las obras de la Galera, pero el tema estrella es el futuro de los Cuarteles.
Virgilio Zapatero quiere obtener un respaldo suficiente dentro de la Universidad. Con él se sentarán representantes del Claustro y el Consejo Social, los dos órganos que más mandan en la Cisneriana. De allí quiere el rector que salga una propuesta aceptable para sus catedráticos negociable con las aspiraciones de Ayuntamiento, que está muy interesado en que los Cuarteles del Príncipe y Lepanto se enfoquen a actividades que animen el centro con comercio, servicios y hasta cines a la vez que solucionan algunas carencias del casco de la ciudad como es la falta de plazas de aparcamiento. Poner ambas aspiraciones en conexión parece la cuadratura del círculo.
El rector afronta oposición interna sobre todo en el plano de las superficies comerciales. El proyecto remitido por Arpegio, el ente regional que acometerá la ingente obra, no ha gustado demasiado en la Cisneriana: primero por no haber contado con ellos, los propietarios. Y segundo porque reservaba demasiado espacio a comercio “y poco a uso institucional” explica un miembro de la comisión, que asegura que “el tema de los aparcamientos no corre peligro”.

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