miércoles, 28 de diciembre de 2005

El Ayuntamiento prohibirá explotar material pirotécnico en toda la ciudad

Incluirá en la ordenanza la prohibición de usarlos en toda la ciudad, tal como ha hecho ya Torrejón
x. colás / s. romero 
El problema se repite un año tras otro, pero cada vez con más intensidad: incivismo y preocupación para muchos vecinos que ven alterada la convivencia y destrozado el mobiliario urbano. Dieciséis contenedores y papeleras han ardido por toda la ciudad en las últimas tres semanas, lo que le ha costado a los alcalaínos aproximadamente entre 240 y 360 euros por cada uno destrozado,  y los agentes de la Policía han intervenido cientos de unidades de petardos, empleados en algunos casos ilegalmente por menores, en la última semana. Asimismo, se ha reforzado el control policial para evitar la venta en establecimientos y casetas –que está completamente prohibido– y sólo un comercio, en la calle Cid Campeador, cuenta con la licencia necesaria para ponerlos a la venta.
Pese a todo ello y a que no está permitida la utilización de este material por las molestias que oasiona, este año, una vez más, el ruido y el fuego se han hecho con las calles complutenses, un vicio con el que el Ayuntamiento pretende terminar tajantemente, motivo por el que a propuesta de la Policía Local, se va a incluir en la Ordenanza contra el ruido la prohibición de explosionar este tipo de material pirotécnico en toda la ciudad, lo que permitirá a la Policía intervenir este tipo de mercancía a todos aquellos que la han adquirido ilegalmente, caso de los menores, y a quienes hagan uso de la misma en la ciudad. La ordenanza, ha asegurado el edil, una vez redactada y estudiada por los técnicos, podría estar lista “en los próximos meses”.
Venta incontrolable
El concejal de Medio Ambiente, Jesús Domínguez, quiere tener antes los estudios legales pertinentes, pero está decidido a “modificar la ordenanza para que sea más restrictiva en este sentido”. El propio edil reconoce que es necesario ir más allá para poner coto a estos desmanes navideños. Algo nada fácil de evitar, pues la venta se realiza incluso por teléfono, en el caso de un conocido establecimiento torrejonero, y las páginas web y las publicidades anuncian todo tipo de pirotecnia que también se pueden adquirir en Pirohiper, un centro especializado situado en Paracuellos del Jarama y en Humanes.
Lo cierto es que la utilización de petardos está prohibida y es sancionable, según el artículo 26 de la actual ordenanza: “Cualquier otra actividad o comportamiento singular o colectivo, no comprendido en los artículos precedentes que conlleve una perturbación por ruidos para el vecindario, evitable con la observancia de una conducta cívica normal será sancionado conforme a lo que establece esta Ordenanza”. Sin embargo, se trata de un artículo difuso y genérico, aunque es la única herramienta con que cuentan los agentes municipales para levantar acta a los infractores, que una vez remitida a la Concejalía de Medio Ambiente alcanza sanciones económicas de entre 1.500 y 1.800 euros por estar contemplada como una falta muy grave, pues la explosión de un petardo de clase III en adelante –los más utilizados– supera con mucho el límite de 70 decibelios establecidos como máximo, ya que según los expertos, puede alcanzar los 114 decibelios.
Además, la Ley Orgánica 1/92 de Seguridad Ciudadana contempla la posibilidad de que sea la propia Delegación del Gobierno la que imponga sanciones, en caso de destrozo de mobiliario urbano y riesgo para la salud pública, de entre 300 y 30.000 euros. De hecho, una de las prácticas más extendidas es la de lanzar petardos con la mecha encendida dentro de contenedores de modo que sirvan de caja de resonancia y “suenen mucho más”, explica el concejal de Medio Ambiente.
El Ayuntamiento quiere seguir los pasos del municipio vecino de Torrejón de Ardoz, uno de los más restrictivos en cuanto al uso de los petardos.  Está prohibido hacerlos estallar  en todo el municipio desde julio del año pasado. Para aquellos que desafíen la tranquilidad de los demás el municipio establece sanciones de hasta 3.000 euros.
El Ayuntamiento y los padres
Para Domínguez no se trata únicamente de una cuestión de respeto al descanso y la salud de los vecinos, sino también una medida de protección a los menores. “La venta es ilegal, pero los tienen y los manipulan y es fácil que se produzcan accidentes graves”, señala. Por ello, en este caso será el Ayuntamiento quien se convierta en el ‘padre’ que ejerza esas funciones de control sobre los menores, ya que “con la prohibición de utilizarlos será más probable que la Policía Local intervenga el material”, y por ello también, ha asegurado que desde este momento “estamos incidiendo más allá de la simple acción administrativa, haciendo que paguen los padres si son menores”. Pues la broma le puede costar al progenitor 1.800 euros.

No hay comentarios: