viernes, 13 de enero de 2006

En casa hace falta una manita

Para los solteros, los que se acaban de ir de casa o los que acaban de volver a la leonera después de un viaje. Para los que tienen mucha familia y no la quieren perder detrás de una pila de cacharros. Para los que no planchan bien las camisas y para los que  sencillamente no tienen tiempo. Para todos hay una solución.
Y el remedio ya no es esconder la pelusa debajo de la alfombra ni espetar el socorrido “¡hoy mismo iba a limpiar!” al azorado invitado. Se descuelga el teléfono y se  pide ayuda: en unas 24 horas una esperta limpiadora, una maga de la plancha, un angel de la guarda de los niños y hasta un arriesgado cristalero están llamando al timbre. Llegan, ven, actúan, arreglan el desaguisado, cobran y con la misión cumplida vuelven a la base.
La idea se le ocurrió hace unos años a Pepi Jaramillo, que ha abierto sede en el Centro Comercial El Val y ya piensa en expandir su servicio de servicios domésticos a todo el Corredor del Henares incluyendo Guadalajara. Pronto quieren empezar a arreglar grifos ajenos y acometer todo tipo de chapuzas. Pero el embrión del proyecto fueron las asistentas: “Teníamos conocidos que hacían ese trabajo, pero siempre dentro de la economía sumergida y sin contrato de ningún tipo”, explica Jaramillo, que desde el principió vio la fórmula con lo que su situación “se podía regularizar”.
Ahora las casi 20 personas que trabajan para ellos tienen su contrato con alta en la Seguridad Social. “La mayoría llevan más de un año en la empresa, con la confianza que eso te da y la estabilidad que les supone a ellas”, explica Pepi Jaramillo, que ha pasado de encargada del McDonald´s de Alcalá a dirigir una empresa nacida del profundo cambio social vivido en España.
La empresa, que nació en un diminuto despacho de Meco, cogió pronto vuelo. Ahora, instalados en Alcalá, tienen más de medio centenar de clientes fijos y otros espontáneos pidiendo auxilio ante una montaña de ropa para planchar o una costra que no quiere dejar la cocina: “El servicio doméstico fue el boom para nosotros, explica Pepi Jaramillo, que lo mismo coge el teléfono que sale a buscar clientes para J&J.  Así, llegando con la escoba y el estropajo donde nunca en algunos casos nadie había llegado, han ido ampliando el abanico: cuidan ancianos, hacen de canguros, animan fiestas infantiles y se atreven si hace falta con  las limpiezas de obra.
Purifucación Moreno es una de las limpiadoras. Lleva dos años en la empresa y va a todas partes con el móvil encendido: la llaman y acude. “Vamos muy deprisa, y en el trabajo tienes que ir escopetada porque si no no da tiempo a limpiarlo todo”, explica. Ha estado en todo tipo de casas y con todo tipo de clientas, y la mayoría le piden opinión: “Yo suelo decir por dónde empiezo a limpiar porque es mejor organizarse así”. Forma un equipo estrecho con Pepi y Sonia que derrocha complicidad hacia las demás: “Hay días que una compañera se pone mala y hay que hacer un esfuerzo por llegar a donde ella tenía que ir, en esta empresa se ha arrimado mucho el hombro y cuando teníamos que ir a un sitio lejos nos dejaban a la ida y nos recogían a la vuelta”.
¿El precio? Limpian por 7,50 la hora, y tres horas planchando se queda en 22,50 euros gracias a una oferta que han estampado en la luna de su local. Los materiales de limpieza corren siempre por cuenta del cliente. El cuidado de niños es un poco más caro, 8,50, pero el ritmo de salidas de las parejas jóvenes, que pasan la semana a la caza de un canguro, recomienda reservarlo con tiempo porque están todas muy disputadas en cualquier ciudad.
Para los que quieren rizar el rizo y no se contentan con dormir a las fieras por cuenta ajena, se ofrecen fiestas infantiles a domicilio. Las ameniza un personaje salido de cuento que responde al simpático nombre de Galleta. La joven Sonia Guardado se presenta vestida con disfraz y pelucón, la cara pintada y muchas canciones y juegos en la chistera. Para poner orden en todo esta torre de babel de niñeras, asistentas y limpiadores hay reglas básicas. “El personal tiene acreditada experiencia, tratamos de que siempre vaya la misma persona a la casa de los clientes para favorecer ese vínculo de confianza y no hacemos servicios distintos con la misma persona” explica Jaramillo. Esto es, la cuidadora de niños no limpia la cocina, y la animadora de fiestas infantiles no puede hacerse cargo de los mayores: “Para nosotros es una cuestión de seriedad”. 
Cuando Sonia Cuadrado no es Galleta se dedica a coger el teléfono de los encargos y hacer alguna batida comercial. Eso sí, con el disfraz se transforma en un personaje totalmente distinto una domadora de niños con un as siempre en la manga; “Al final acabamos todos pintándonos la cara”. Su trabajo no es fácil: “Puedo controlar hasta 20. Más, se desmadran”.
Marcela, de Rumanía, es un poco más novata. Lleva un año trabajando en la red de limpiadoras “mucho mejor que nunca, porque es más estable”. Jaramillo quiere ofrecer con su empresa un valor añadido frente a las asistentas por horas, “porque en este caso entra en casa del cliente una persona con experiencia y contrato”. Sus clientes son tanto solteros como familias y le suelen pedir dos visitas a la semana de un par de horas, “en todos los casos hay mucha confianza”. Al final, las propias asistentas suelen acabar con llave de la vivienda. ¿Y cuando la teleasistenta llega a casa? Otra vez a limpiar, esta vez lo propio: “Hay veces que lo dejaría para mañana pero entonces es peor. Este trabajo me gusta, para eso estoy aquí”. En casa del herrero se limpia. Y mucho.
 
n Primero fue la comida a domicilio, después llegaron los demás servicios. Ese largo camino ha dejado multitud de resortes en Alcalá de los que se puede tirar en caso de necesidad. Telepizza llegó hace años y tiene varios establecimientos el de la Puerta del Vado  tiene el teléfono 91 877 01 70, 91 883 41 00 el de Reyes Católicos y  91 882 98 75 el de Juan de Austria. Hay otro en la calle Ángel con el 91 882 78 71.  Teletorta lleva tortas a domicilio llamando al 91 656 25 29. Sanwichvending ofrece sus sanwiches en el 91 888 99 87. El Pansfood hace lo propio en el 91 880 87 53.  Quedan los clásicos, como el Ohlalá, en el 91 882 54 93. Y otros menos conocidos, como los Hernamos Latorre, cuyo teléfono es 91 883 35 98. Hay reparaciones de ordenadores a domicilio en el 697 202 639 618 546 663 o través de la dirección de correo activesl@yahoo.com. Los que necesitan una ayudita con la lengua inglesa tienen clases particulares de inglés. nivel: educacion infantil, primaria y secundaria Hay hasta una clínica veterinaria con ambulancia y todo en el 91 802 78 80 y el móvil para las urgencias es el 609 26 74 64. Por último, la telemadre complutense: platillos de todo tipo, muy elaborados, sanos y buenisimos. Se pueden probar sin compromiso en el 680 64 78 49.

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