martes, 17 de enero de 2006

Siete 'joyas' vacías esperan uso municipal

Entre los edificios vacíos del Ayuntamiento destacan el Parque de Bomberos, el Museo José Caballero (que ha tenido un escaso uso hasta ahora), el edificio arrancado a los okupas en la calle Cardenal Cisneros, la Casa de los Lizana, el Palacio de los Casado, el edificio de Capuchinos en la calle Santiago y el Antiguo Colegio de Santo Tomás.
 
Actualmente se utiliza el cuartel de la Policía Local en pleno centro, pero cuando se muden al nuevo cuartel el espacio quedará vacío y el Ayuntamiento no ha dicho qué uso se le dará.  Para al Fábrica de Harinas de Astrana Marín parece reservarse también alguna sorpresa. Aunque el espacio a descubrir sigue siendo el de los Cuarteles.
 
El Ayuntamiento tiene una decena de edificios vacíos o sin uso definido para el futuro. Algunos, como los Cuarteles, duermen el sueño de los justos a la espera de un acuerdo político que los ponga en valor. Otros, como el Palacio de los Casado o el parque de bomberos de El Val, esperan  que la política les de una utilidad que el paso del tiempo les ha arrebatado. Casi todos están en el centro y valen cientos de millones de las antiguas pesetas.   
El Ayuntamiento tiene ahora mismo siete edificios en pleno centro sin uso alguno. En algunos casos está anunciado que se se convertirán en sedes de  organismos municipales o museos, pero en otros casos el misterio sigue envolviendo el destino de las cuatro paredes. Es el caso del ya viejo cuartel de bomberos. Los efectivos contra el fuego dejaron se llevaron sus camiones y sus literas al flamente nuevo cuartel de La Garena dejando su viejo espacio junto al Centro Comercial El Val convertido en un espacio desierto. ¿Qué se hará con este edificio, que incluye incluso un torreón? Desde el Gobierno municipal, que alguna vez ha barajado la idea de crear allí un centro para personas mayores, se baraja la posibilidad de construir una iglesia. Por ironías de la historia, una ermita fue lo que los escasos vecinos de El Val en 1976 pensaron que se estaba construyendo cuando vieron crecer una torre que acabaría sirviendo a la vigilancia contra el fuego.
Otro espacio sobre el que todavía no se ha decidido el equipo del alcalde, Bartolomé González, es el piso del que el año pasado fueron desalojados los okupas de la calle Cardenal Cisneros. Desde el equipo de Gobierno se quisiera convertirlo en unos pisos tutelados para la tercera edad. El proyecto, explican fuentes del Ayuntamiento, se ha topado con dificultades, así que sigue en el aire: “Se trata de un edificio con varias plantas y sin ascensor, así que se está valorando si los pisos tutelados se podrán hacer allí o habrá que llevarlos a otro sitio. 
Mucho más noble y chic es el Palacio de los Casado, u Hospital de San Lucas o Palacio del Marques de Morante: la multiplicidad de nombres corre pareja con la cantidad de usos propuestos. Desde la pasada corporación de socialistas e IU hasta la actual del PP se ha hablado de poner allí el Museo de la Lengua, el Museo del Humor un Museo de la Ciudad y, finalmente, el miniayuntamiento del distrito Centro, un uso por el que parece haberse decantado Bartolomé González aunque sin fecha concreta. La idea se enmarca dentro de la Ley de Grandes Ciudades, que obliga al Ayuntamiento a descentralizar su gestión y crear las Juntas de Distrito. Esto implica mudanzas de funcionarios y papeles desde el antiguo Convento de Agonizantes hacia distintos puntos de la ciudad. Por razones obvias, el distrito Centro es el menos urgente en este “acercamiento a los barrios”. Pero cuando el Distrito I deba tener su propio Ayuntamiento, éste estará en el primer piso de este recoleto palacio, al que todavía le sobrarán los lujosos salones de la planta baja. Allí el alcalde ha soñado con crear un salón para recibir visitantes. Pero el proyecto sólo saldrá, si prospera, en la siguiente legislatura.
Algo menos habrá que esperar para ver a alguien habitando la Casa de los Lizana. En este bello edificio de principios del XVII situado en la calle de la Victoria estará ubicado el ente local que sustituye al OADE, probablemente con la concejala de Turismo, Marta Viñuelas, incluida. Sobre el robusto y coqueto dintel de su portada se sobrepone un abigarrado conjunto icónico del que sobresalen dos leones rampantes encadenados que compartirán sitio con un letrero que rece Alcalá Desarrollo. Será este año, si Dios quiere.
El Museo José Caballero es otro de los ejemplos de espacios del centro que han estado largo tiempo sin usar pese a haber una idea más o menos clara sobre qué se quiere hacer en él. Allí estará el futuro museo del pintor que da nombre a este lugar. Una vez terminados los trabajos de rehabilitación y enderezadas algunas pifias del proyecto, el catedrático Francisco Calvo Serraller y la viuda del artista trabajan desde hace meses seleccionando los cuadros que se exhibirán. Fuentes municipales dicen que se espera que la exposición permanente llegue a mediados de año. Mientras tanto el Museo José Caballero, situado cerca de la Plaza de los Santos Niños, ha acogido alguna exposición. Pero también eventos tan dispares como la presentación del último libro de Urbano Brihuega o la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, que citó en Alcalá a los Reyes, el presidente del Gobierno y dos ministros.
Si hay un espacio que espera inquilinos de manera inminente es el Antiguo Colegio de Santo Tomás. Allí irá la Concejalía de Urbanismo, que actualmente está hacinada entre funcionarios y papeles en la primera planta de la Casa Consistorial, en la plaza de Cervantes. Es una mudanza muy esperada por todos los que tienen que padecer este tipo de gestiones, y el edificio que recibirá estos servicios fue recuperado por la anterior corporación, cuando el socialista Javier Ocaña era concejal de Urbanismo. Ahora, explican fuentes de la concejalía de Urbanismo, “sólo nos queda llevar los muebles y un transformador”. Pese a eso la anhelada mudanza no tiene fecha, aunque se da por seguro que será durante este año sin más retrasos.
En el colmo del misterio se quedan varios edificios. El primero es el antiguo edificio de capuchinos, situado en la calle Santiago y que pertenece al Ayuntamiento. Fuentes del equipo de Gobierno admiten que “todavía no hay un uso definido para ese espacio”. Si lo hay, existe en la cabeza del alcalde y tal vez alguna más. Y mientras el tiempo pasa.
 
Cuartel de la Policía Local
Acogerá un aparcamiento al final de esta lagislatura. Será entonces cuando se vayan al nuevo emplazamiento, situado junto a la Plaza de Toros de las afueras de la ciudad. Allí tendrán mejores medios, y al mismo tiempo dejarán libre un codiciado espacio en el centro que de momento servirá para dar unas 200 nuevas plazas de aparcamiento, tan necesarias en la zona sur del casco antiguo. Lo que no está tan claro es qué habrá en el actual cuartel de la Policía Local. Este periódico ha preguntado al equipo de Gobierno por el futuro uso de este espacio sin obtener ninguna respuesta. De momento lo prioritario es sólo el aparcamiento que se estudia construir.
 
Cuartel de Bomberos
Los bomberos dejaron a finales del año pasado su cuartel de El Val. Ahora queda saber qué ocurrirá con este espacio en espacio que, aunque no está en el centro, se encuentra en una zona clave dentro del barrio de El Val para ofrecer servicios a sus vecinos. El Ayuntamiento ha apostado alguna vz, aunque nunca en firme, por crear centro para jubilados en la zona. Pero últimamente el gobierno de Bartolomé González sopesa la idea de dejar ese espacio para una iglesia. Preguntado hace unas semanas por este periódico, el primer edil se limitó a decir: “Ya veremos”. Y con ese misterio han visto marchar los vecinos de la calle Santander a los bomberos, que no saben si serán sustiduidos por oraciones o pasodobles.
 
Cuarteles
No son propiedad municipal, pero sí un proyecto del Ayuntamiento. Compartido con la Universidad, sí, que es la propietaria. Y sufragado por la Comunidad de Madrid, que ha propuesto un proyecto de rehabilitación del enorme espacio de 43.000 metros cuadrados que se sufragaría con tiendas y aparcamientos. Lo segundo suena a música celestial al gobierno municipal, que sueña con crear allí hasta 1.000 plazas subterráneas. Pero la enorme zona comercial que se proponía ha caído mal dentro de la Cisneriana, que ahora busca una alternativa más humana. La disposición es buena pero la espera enorme: Los militares abandonaron el cuartel la legislatura pasada.
 
 
Museos, auditorios y otras ideas ‘geniales’
¿A qué esperan tantos edificios vacíos? Casi siempre se trata de una idea que desbanque a las demás por suculentas que sean. Es el caso del edificio de Sementales, al que, en este caso sí, se la ha ido dando utilidad sobre la marcha mientras llega la gran idea. Se ha postulado como sede de la SGAE, del Instituto Cervantes, como un Museo del Deporte y hasta como un auditorio si el proyecto de los Cuarteles fracasase. Actualmente allí están, entre otros, la Fundación Colegio del Rey y el Centro Asesor de la Mujer, que pronto se irá a la calle Escritorios, ampliando el espacio que ahora se tiene sin utilizar.
“La verdad es que el Ayuntamiento tampoco tiene tantas posesiones como algunos se piensan”, dice Arsenio Lope Huerta, que quisiera ver los garajes del parque de bomberos convertidos en salones de actos y las habitaciones en despachos. Pero los tiempos de los Consistorios no corren ni mucho menos tan rápidos. Los bajos de la plaza de toros son un ejemplo de que la lentitud no es patrimonio de nadie.
Hay otro ejemplo de espacio a desarrollar lejos del centro, lo cual deja de hacerlo interesante. Se trata de la antigua Fábrica de Harinas, situada junto al puente de Daganzo, fue rehabilitado parcialmente por un taller del municipio para que mujeres pudiesen exponer allí sus obras. “Ese sitio está pendiente de reforma y actualmente no tiene calefacción”, reconocen dos personas del entorno del alcalde, que no son capaces de apuntar un uso permanente para ese espacio en el futuro, una estupenda muestra de nuestra arquitectura industrial.
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

rubén m. sardinero
El antiguo convento de Agonizantes y actual Casa Consistorial podría compartir su función institucional como sede de Alcaldía y referencia de la vida municipal con la de sala de exposiciones, según el deseo expresado por el alcalde, Bartolomé González. La operación llegará cuando culmine el proceso de descentralización con el que se pretende que las concejalías presten su servicio al ciudadano en otros puntos del Casco Histórico.
El Ayuntamiento debe ser ese lugar “donde está el alcalde y la bandera”, clara referencia de la administración más próxima para el ciudadano, pero, además, puede abrir sus puertas a la cultura y el arte como sala de exposiciones. Esa es la idea que tiene en mente el alcalde, Bartolomé González, y que hizo pública el jueves durante la inauguración del Centro de Interpretaciones de los Universos Cervantinos, en la Capilla del Oidor. Precisamente ahí está la clave de esta iniciativa, que deberá esperar a que culmine el proceso de descentralización de las sedes municipales.
Por pasos: el regidor anunció que “toda la Capilla del Oidor se va a dedicar al Museo de Cervantes”. Ahora no es así, y este espacio comparte la primera fase de esta sala para el escritor con las exposiciones temporales que tradicionalmente ha venido acogiendo. Será una vez que la Casa Consistorial quede liberada de espacios cuando se trasladen hasta allí las exposiciones que hoy siguen mostrándose en la Capilla del Oidor, que a su vez quedará liberada para más fondos cervantinos.
poco a poco. El proyecto no es inminente, pero sí resulta revelador. El alcalde reconoció que la ciudad tiene un “déficit de salas de exposiciones” que, según su proyecto, quedaría subsanado de este modo, a la vez que se ampliaría el espacio dedicado al escritor del Quijote, que para Bartolomé González debe ser la marca más explotada en el turismo, como “el mejor embajador” y “la mejor carta de presentación”..
Para que todo este proceso sea posible, debe culminar la salida de las concejalías del edificio consistorial. Ya lo han hecho Medio Ambiente, Cultura, Sanidad, Educación, Hacienda –la última– y casi todas menos Patrimonio, que hará su mudanza el próximo año al edificio de Capuchinos en la calle Santiago, y Urbanismo, que hará lo propio en las proximidades del actual cuartel de la Policía Local. Todas las concejalías quedarán en el Centro, pero no en el Ayuntamiento, que verá así cómo libera espacio para otros usos, entre ellos el museístico, aunque ya presenta no pocas joyas artísticas en sus pasillos.
“Puede haber una buena sala de exposiciones, céntrica y mejor dotada que esta Capilla del Oidor”, dijo el alcalde, cuando anunció que el Ayuntamiento, que debe cumplir con “un servicio al ciudadano”, se abrirá a las exposiciones de artistas, tal como hasta ahora se están desarrollando en la propia Capilla del Oidor, pero en un edificio igualmente céntrico.
Según el regidor, estas exposiciones temporales “eran las más visitadas”, pero el hecho de que allí mismo se encuentre la pila bautismal en la que un Cervantes niño recibió el primer sacramento, la convierte en el mejor espacio para el Centro de Interpretación consagrado a su figura, en el que “se hará un homenaje permanente a Cervantes todos los años y no sólo cada cien años, cuando toque”. Este espacio abrió por vez primera sus puertas el viernes a los alcalaínos, si bien la primera jornada se vio empañada por un cierre a causa de goteras.