miércoles, 29 de marzo de 2006

"Con ETA ya perdimos todo, no nos quiten la esperanza"

Javier Rojo, presidente del Senado, es un socialista vasco nacido en Navarra que ha perdido a amigos y colegas a manos de ETA. Tras el alto el fuego es discreto, pero optimista. Y niega que el Partido Socialista de Euskadi mediara ante ETA en el extranjero.
–Con este anuncio de alto el fuego indefinido vislumbramos el principio del fin de de la violencia. ¿Pero retrocede también el miedo en el País Vasco?
–El estado de ánimo en el que nos encontramos después de tanto tiempo de sufrimiento arroja muchas incertidumbres. Hay gente que puede tener toda la desconfianza del mundo, pero hay que respetar a los que vemos este final con entusiasmo. Yo he sido así toda mi vida, y me ha ayudado en lo que hago.
–Pero el miedo no se va.
–Evidentemente. Esto va a ser largo. Se tendrán que cicatrizar muchas heridas. Pero hay que mirar hacia adelante. Si no, el mundo no avanza.
–¿Qué diferencia a este alto el fuego permanente a otras treguas fallidas?
–Tenemos la experiencia del pasado que nos ayuda a no cometer errores, a ser más desconfiado. La coyuntura nacional e internacional es además distinta y el terrorismo internacional hace que se implique todo el mundo viva donde viva. Y por último, la colaboración internacional, la movilización social y nuestras leyes. Esto no es un éxito del Gobierno ni del PSOE, sino de todos los que han hecho su parte. Va a ser dificilísimo, pero afortunadamente nuestra situación es distinta a la que tuvo Suárez, González o Aznar.
–Saldrán terroristas a la calle. ¿Miramos para otro lado o hay que perdonar?
–No podemos hablar de lo segundo antes de lo primero. Esto tiene que acabar para siempre. Y cuando esto sea así, el Estado de ánimo de los terroristas va a ser otro en su conjunto. Nadie se puede imaginar el día en el que tengamos paz, mientras tanto no me quiero deprimir.
–Muchas víctimas no pueden evitar pensar en eso mismo, en lo segundo.
–A las víctimas las respeto mucho. Y por eso tenemos que tenerlas presentes en todo los que vayamos a hacer. Les debemos memoria, justicia y dignidad. Pero tiene que quedar claro es que lo que se está haciendo es para que no haya ni una víctima más.
–¿Cree que ha muerto la última víctima?
–Yo quiero pensar que sí. Me quiero agarrar a esa esperanza. En Euskadi no está escrito lo que hemos sufrido. Primero, porque no lo hemos querido contar. Pero hemos perdido amigos, relaciones, afectos. Hemos perdido todo. Pero aunque me hayan robado casi todo no me robarán la esperanza.   
–En Irlanda funcionó. ¿Pero de qué vivirán los terroristas?
–Cuando llegue el final total las cosas serán mucho más fáciles. La historia del mundo está llena de soluciones imperfectas, pero de soluciones. En otros países se han solucionado casas más complicadas.
–¿Qué soluciones son?
–Discreción, confianza y despacio pero sin pausa. Lo importante es que los terroristas no vuelvan a donde estaban. Somos muy jóvenes todavía, veremos cómo acaba. Y mucha discreción.
–Precisamente discreción es lo que ha practicado el PSE hablando con ETA en el extranjero estos meses.
–El PSE no ha hablado con ETA. Eso no quiere decir –porque nosotros vivimos en Euskadi– no se haya trasladado que esto tiene que acabar. Nuestra obligación es hacer los deberes para que esto acabe. Pero ni hablamos, ni negociamos. 
–Lo digo por el presidente del PSE, que al parecer viajó a Oslo y a Ginebra para verse con ETA.
–Eso no está claro. Yo no se lo he escuchado.
–Tampoco lo ha negado.
–No hablo de lo que no sé. Si tiene  que decir algo, que lo diga él.
–¿Y si ETA mata?
–Yo es que soy del colectivo de la botella medio llena. No me quiero poner en eso. Lo analizo todo, pero no estoy aquí para deprimirme ni para deprimir. Mucha responsabilidad en lo que tengamos que hacer y no bajar la guardia. Pero no conozco a nadie que apruebe el examen pensando que va  suspender. Para eso ya están los agoreros. 
 
El vasco que nació en Navarra
Nombre:
Javier Rojo
Nació:
En Pamplona el 2 de marzo de 1949.
Otros datos:
Afiliado al PSOE, está casado y tiene dos hijas. Senador por Álava, preside el Senado desde 2004.
Aunque es navarro de nacimiento, se trasladó pronto a la capital de Álava, Vitoria, donde ha desempeñado su labor política como destacado dirigente del PSE-EE. Maestro industrial en Artes Gráficas, no da trazos finos cuando se le pregunta por lo que va  a pasar con el alto el fuego. Es optimista por naturaleza, y tiene confianza ciega en el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Su nombramiento como presidente del Senado fue una sorpresa, que con el proceso que se abre ahora parece perfectamente calculado para encontrar legitimar una nueva discusión estatutaria. Está en posesión de la Gran Cruz al Mérito Civil y la Gran Cruz de Isabel la Católica y presume de sentirse muy joven.
 

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