viernes, 17 de marzo de 2006

El viejo edificio de Capuchinos acogerá las oficinas de Patrimonio

La Comunidad gastará un millón de euros en rehabilitarlo este año
El viejo edificio del convento de Capuchinos, una casa del siglo XVII ubicada en la céntrica calle Santiago, será la futura sede de la Concejalía de Patrimonio. La Comunidad de Madrid gastará este año un millón de euros en rehabilitar el espacio para que la Concejalía de Patrimonio Artístico plante allí sus oficinas. Del codiciado enclave se había hablado incluso como sede de un futuro museo Manuel Azaña, presidente de la República.
Con este movimiento de ficha el Gobierno municipal sigue con su política de descentralización del Ayuntamiento –eso sí, sin salir del centro– y al mismo tiempo concentra en un mismo edificio todos los servicios que dependen de este departamento: desde la rehabilitación de edificios hasta la dirección de los servicios de arqueología pasando por varias unidades de estudio.
La Comunidad de Madrid rehabilitará este año este espacio, que se encuentra totalmente abandonado y sin uso desde hace años. La Consejería de Ordenación del Territorio se gastará un millón de euros en recuperar el espacio, que albergará oficinas y salas de reuniones. No se han mencionado, al menos de momento, espacios abiertos al público.
 
casa de baños. El edificio está situado en el número 20 de la calle Santiago, entre el restaurante La Cúpula y los nuevos pisos que se están construyendo en la zona. Tras quedar sin uso, fue una casa de baños desde 1886. La anterior corporación municipal, presidida por PSOE e IU, propuso este espacio como sede del futuro museo Manuel Azaña, consagrado a la figura del presidente de la II República, nacido en Alcalá. Al final, el histórico espacio se queda en despachos.
Un pequeño escollo que la CAM deberá solventar es la protección del edificio, que no permite hacer cualquier tipo de obra. “La obra incluirán la rehabilitación y limpieza de fachadas, la consolidación de estructuras y el acondicionamiento de interiores”, explica un portavoz de la Consejería de Ordenación del Territorio. Este último capítulo incluye las cubiertas interiores, la instalación de electricidad y la fontanería.
 
El primer ‘spa’ de la ciudad
Fue el segundo enclave capuchino en la ciudad, después de otro emplazamiento extramuros de la ciudad que se reveló más vulnerable. El viejo convento acoge ahora un restaurante. Pero la casa anexa pertenece al Ayuntamiento y era ya señalado como uno de los espacios municipales con uso indefinido de cara al futuro. Desvelada la incógnita, queda saber cuando empezarán las obras. El proyecto está ahora en fase de licitación.
Fue un lugar revolucionario para los tiempos que corrían. La casa de baños Neptuno se compró a los capuchinos e incluía, como recuerda el ex alcalde e historiador local Arsenio Lope Huerta, duchas de de regadera vertical para baños vaginales, rectales y diversos chorros para tratar todo tipo de males. Había además una sala de descanso y un restaurante. Si algo no está abandonado en el viejo edificio de Capuchinos es el laurel que, junto al ciprés, preside la entrada. Ambos son cuidados con regularidad por servicios de jardinería dependientes del Ayuntamiento. Dicen que no hay laurel más grande en la ciudad, pues es centenario. El ciprés es coetáneo del de la Casa de Cervantes.

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