miércoles, 5 de abril de 2006

El vandalismo cuesta tres euros por ciudadano al año

El vandalismo le cuesta a la ciudad má de cien millones de las antiguas pesetas cada año. Así se desprende de datos municipales de 2005, un año en el que cada alcalaíno tuvo que poner tres euros para pagar lo que han hecho los gamberros. El Ayuntamiento ha lanzado este año su cruzada contra el incivismo, y quiere que cada vándalo cogido con las manos en la masa pague la multa y la reparación del desperfecto.
Así les ha ocurrido yo a dos de los trece jóvenes identificados el pasado mes de diciembre después de hacer pintadas en la Casa de la Juventud. La Junta de Gobierno impuso a J.D.R y F.C.J. una multa de 300 euros para cada uno. Al resto les aguarda la misma sanción, pero como han presentado alegaciones el proceso será un poco más largo. Pero lo más importante es que estos dos jóvenes pagarán solidariamente el coste de borrar las pintadas de este edificio: 523,94 euros. Así quiere el Ayuntamiento que se haga en todos los casos que sea necesario, porque las cifras, dicen fuentes municipales, claman al cielo. 
Sólo en actos vandálicos en zonas urbanas se provocaron el año pasado daños por valor de 572.408 euros. A eso hay que añadir desperfectos incluidos en otros capítulos, como es el de zonas verdes. Allí la factura asciende a 80.000 euros en sólo doce meses, los de 2005.
Hay casos sangrantes. Sin ir más lejos, dejar como estaba la estatua de Isabel la Católica, situada en la plaza del Palacio, ha costado 500 euros. Quedan todavía por añadir algunas actuaciones puntuales, como la reposición de marquesinas o las lunas rotas en los autobuses.
El Ayuntamiento ya anunció cuando fueron cazados los jóvenes, semanas después de la fechoría, que sería más duro que antes. La factura les saldría a 300 euros por cabeza, más 522 euros a pagar entre todos por los gastos de quitar la pintura de la pared. El expediente sancionador se les abrió de manera inmediata y se les advirtió de que si no pagaban en cuatro o seis meses se les embargarían las cuentas hasta que pagasen. Aún así, quedan 11 chavales por saldar sus cuentas con el municipio.
Los jóvenes encausados en un caso que significó simbólicamente el inicio de la cruzada del Ayuntamiento contra el incivismo fueron sorprendidos cuando acababan la faena el pasado 6 de diciembre. La policía les pilló rubricando las pintadas anarquistas e intentando colocar en la acera del edificio una señal de tráfico que previamente habían arrancado de su sitio. Los jóvenes, tres chicas y diez chicos de edades comprendidas entre los 14 y los 22 años, no pudieron esconder los sprays y acabaron en comisaría. En su momento los padres de los que eran menores de edad fueron informados. Ahora además tendrán que pagar por sus hijos como responsables subsidiarios del desaguisado. Diciembre fue un mes precisamente negro en cuanto a vandalismo.
 
“Quien no quiera colaborar tendrá que acoquinar”
“Hay que cuidar la ciudad, y el que no quiera colaborar tendrá que acoquinar”, resume tajante el concejal de Medio Ambiente, que no obstante no quiere que esto se entienda como “el comienzo de una represión”. Para el edil, del PP, se trata de un problema de civismo. “Lo que queremso que la gente entienda es que de la misma manera que a nadie se le ocurre hacer pintadas en su casa, no podemos permitir que lo hagan en un espacio que es de todos como es la calle”. Por eso, insiste, se cobrará lo necesario para arreglar lo que hayan roto deliberadamente. Y no se harán excepciones. Por eso desde el Ayuntamiento se hace un llamamiento a los padres para que estén pendientes de lo que hacen los menores por la calle.“El que la hace la paga”, remata el edil, que también ha puesto en su punto de mira otro tipo de abusos como los relacionados con los petardos o el maltrato de zonas verdes y el derroche de agua. El caso de los petardos fue especialmente grave en el mes de diciembre, cuando la ciudad se convierte en un campo de batalla. Domínguez tampoco lo quiere pasar por alto y quiere que los que tiren petardos en cualquier punto del municipio lo paguen.
 

La Garena, el Campus y el río, entre las zonas ‘negras’

El vandalismo no es un fenómeno nuevo en Alcalá. Ya en 2004 la ciudad sufrió 373 actos vandálicos en zonas verdes. Desde el año pasado la empresa Talher tiene en su contrato la reparación de desperfectos ocasinados por el vandalismo.
Lugares como el parque de Sementales, el Camarmilla o La Garena son las zonas más afectadas, aunque últimamente zonas del Val cercanas al río se han visto especialmente afectadas por los grafiteros. Existen algunos casos sangrantes, como es el caso de la escultura de Isabel la Católica, situada en la plaza del Palacio desde el año pasado. La estatua ha sido agredida por lo menos tres veces. Reparar los desperfectos de la última agresión, explicaba ayer un portavoz municipal, “cuesta unos quinientos euros, así que no es ninguna broma”.
Otro de los puntos negros es el Campus  de la Universidad de Alcalá, donde se siguen produciendo botellones pese al cierre al tráfico rodado que se lleva a cabo por las noches. O’Donnell era otro de los puntos negros hasta hace poco, junto con el parque Santander, que no levanta cabeza.

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