lunes, 3 de abril de 2006

Los patos no vuelven al parque

Medio Amiente estudia sacrificar los 23 patos de O’Donnell
La Concejalía de Medio Ambiente estudia estos días sacrificar a la totalidad de sus patos. Los animales, que se encuentran confinados en la perrera municipal, padecen una dermatosis en las patas que en algunos casos está muy extendida. El Parque O’Donnell podría así quedarse de por vida sin sus características mascotas, y sin nada que las sustituya.
El parque O’Donnell ya no será el mismo si el Ayuntamiento elimina sus patos. Durante todo el mes de marzo el espacio verde esperaba el regreso de estos animales. La Concejalía de Medio Ambiente dio orden el pasado mes de febrero de confinar sus aves después de que la Comunidad de Madrid diese orden de poner a buen recaudo las aves de adorno y las domésticas para prevenir posibles brotes de gripe aviar. Desde entonces los animales han estado confinados en la perrera municipal, a la espera de que la asociación Grefa los pudiese llevar a otro sitio para cuidarlos mejor. Se trataba de que no entren en contacto con ningún ave migratoria que venga infectada con el virus de la gripe aviar, que todavía no ha dado ni un sólo caso en España. Los patos han pasado todos los controles, y se ha demostrado que no están infectados por la gripe aviar.
Sin embargo, los primeros exámenes revelaron la dermatosis que padecen en sus patas. Pese a no tratarse de una molestia grave, explican fuentes de este departamento, gran parte de esos patos tendrán que ser sacrificados. El Ayuntamiento valora ahora si matar a todas las aves o dejar a las que no tienen la infección tan extendida.
Para los responsables de la Concejalía de Medio Ambiente, el hecho de que se hayan infectado todos los patos es muy elocuente. Nadan en aguas sucias, donde se mezclan sus propios excrementos con las de otros animales como los de las palomas. Esto puede haber sido el factor decisivo para esta infección, pues los patos llevan años nadando en ese estanque sin padecer infecciones podales de este tipo. La presión de otros animales y la suciedad han vencido la resistencia de las patas de los patos. Los animales están sufriendo estos días las molestias típicas de estas infecciones, pero el Ayuntamiento no lo considera una prioridad.Las afecciones podales se caracterizan por la formación de costras rugosas de color gris amarillento, porosas y agrietadas en la parte dorsal de los dedos y en el tarso.
 
“No volverán si no es a un estanque en toda regla”
Las cúpulas tienen sus cigüeñas, la Universidad Cisneriana tiene a su gato Kenia como Hyde Park tiene a sus ardillas y el O’Donnell ha divertido a generaciones con sus patos... hasta ahora. El sacrificio de estas aves ornamentales de Alcalá podría tener repercusiones definitivas para el parque O’Donnell. Así lo admite el propio concejal de Medio Ambiente, Jesús Domínguez. El problema, explica el concejal de Medio Ambiente, no son los patos sino el lugar en el que nadan: un espacio cerrado en el que el agua estancada es el único hábitat de unos animales a merced de muchas amenazas: alimentados inadecuadamente por los visitantes, en contacto con la contaminación y a merced siempre algún gamberro. Al final ha sido la suciedad de otros congéneres, especialmente la de las palomas, la que ha podido con ellos. Por eso el edil de Medio Ambiente es tajante: “O encontramos una manera para hacer un circuito de agua en el parque O’Donnell o no ponemos ya patos en esa zona”. El edil quiere que la presencia de animales ornamentales, como los define la normativa de la Comunidad de Madrid, se tome en serio a partir de ahora. Así las cosas, O’Donnel no tendrá patos. Al menos por una buena temporada.

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