martes, 9 de mayo de 2006

«Queremos que todo el Corredor vea la UAH como algo suyo»

El rector apuesta por una universidad más internacional pero más pegada al territorio para competir por los alumnos del futuro
Virgilio Zapatero, rector de la Universidad de Alcalá, afronta mañana sus segundas elecciones sin ningún rival al que enfrentarse. Los comicios son obligatorios, así que el enemigo es el desinterés y el voto en blanco, identificado con la protesta. Para estos cuatro años apuesta por la calidad y la identificación con el territorio. Y en cuanto al proyecto de los Cuarteles aboga por el consenso pero advierte de que puede hacerlo él solo.
–¿Son más cruentas las campañas en política o en la Universidad?
–En política es mucho más agresivo. Ojalá la política se pareciese en eso a la universidad.
–¿El enemigo es esta vez la indiferencia?
–La Comunidad Universitaria da por hecho que tiene que haber un segundo mandato: no ha habido ni siquiera otros candidatos. Dos personas me han dicho que querían aspirar a esta responsabilidad pero que prefieren esperar y darme otra oportunidad. Pero ser un rector es siempre un honor para un catedrático.
–¿Teme una participación baja?
–Es posible. Sobre todo por la falta de tensiones.
–Los plebiscitos los carga el diablo.
–Esto no es un pebliscito en ningún sentido: ni para bien ni para mal. Es una obra de todos.
–¿Qué ofrece para estos cuatro años?
–Un cambio. No nos vamos a dedicar a administrar lo ya hecho. Queremos cambiar los planes de estudio, la política de profesorado y la del personal administrativo.
–Pero los planes de estudio se deciden en buena medida lejos de aquí.
–El Gobierno publicará el decreto oportuno. El Plan de Estudios lo haremos nosotros, y ahí tenemos un reto muy importante: queremos un programa novedoso, atractivo, europeista.
–¿Qué significa europeista?
–Haremos unos planes de estudio más conectados con las demandas sociales, que permitan dobles titulaciones con buenas universidades europeas. Que faciliten lo que llaman empleabilidad, que al estudiante de la UAH le resulte más fácil encontrar trabajo. Y por último la movilidad, que los egresados tengan toda Europa como campo de referencia.
–¿Y las Humanidades?
–Son capitales. Si alguna tiene pleno sentido y justificación es esa carrera. Sería un empobrecimiento que se prescindiera de esa titulación.
–Las facultades de Derecho se han quedad bajo mínimos. Y las plazas están regaladas.
–En Alcalá tiene una demanda suficiente para mantenerse. Necesita una reforma. Pero todas la  tendrán: sólo con pasar de cinco años a tres más uno significa que tiene que cambiar radicalmente.
–Desde los tiempos de Gala tienen pendiente la titulación doble  Empresariales-Derecho.
–Es nuestra asignatura pendiente. Es difícil que en la nueva oferta no exista esta titulación. La habrá.
–En las carreras técnicas parece haber más especialización de la que se demanda fuera.
–Las empresas no piden tanta especialización. Se da por tradición. Pero debemos ir hacia carreras de amplio espectro. La especialización la debe dar el master, no el grado. Esto viene del proceso de Bolonia.
–¿El segundo campus de Guadalajara cierra las puertas a más carreras en Alcalá?
–Yo no cierro esa puesta. Pero ahora toca hacer una apuesta por el campus de Guadalajara. Es una decisión estratégica de esta universidad. Tenemos que ocupar el territorio: desde Molina de Aragón hasta Madrid. No tanto porque queramos crecer más, sino para mantener un tamaño que nos permite aspirar a la calidad. No debemos perder alumnos, y para ello nos tienen  que seguir viendo como su universidad todo el Corredor del Henares. Y ahí a Guadalajara no la podemos desatender.
–Estrategia es una palabra que se oye cada vez más en boca de los rectores. ¿Se avecinan tiempos de criba?
–No todas las universidades van a ser igual. Antes se caminaba hacia su homogeneización de la Universidad española. Ahora vamos a ser cada vez más distintos.
–Empezará a importar de qué universidad se viene.
–Ya importa. Y empezará a importar mucho más. Así que hay que ocupar territorio y apostar por la calidad de la docencia.
–¿Qué valor añadido va a ofrecer  la Universidad de Alcalá?
–La identificación con el territorio, cuidar el afecto del Corredor. Hay otras universidades que no tienen territorio.
–Habla también en su programa de internacionalizar la universidad.
–Eso significa movilidad de los alumnos: tienen que irse fuera. También de los profesores. Es necesaria una red más tupida de relaciones con los profesores de otros lugares: tenemos que mirar menos hacia adentro. 
–¿Se ha hecho suficiente en el acercamiento al mundo de la empresa?
–Poco. Sobre todo en comparación con el extranjero. Estamos en una comarca muy dinámica. Hay que ofrecerles investigación y formación continua: ellos lo harán más caro y peor. Nosotros, mejor y más barato.
–Hasta hace poco era un tabú la evaluación externa de las universidades.
–No, no, no. Las universidades públicas estamos siendo muy evaluadas ahora. Internamente y externamente. Así tiene que ser.
–Después de cuatro años, ¿todavía le pesa el legado de Manuel Gala?
–El legado lo conozco tal vez  mejor que nadie, porque  he recibido la Universidad de sus manos. Es verdad que he recibido una deuda, pero era un dinero invertido en edificios que necesitábamos. Es verdad que a mi me ha tocado pagar. Vamos, a mi no, a la universidad. 
–Antes tocaba comprar. ¿Ahora?
–Mantener y reponer. Ahora en nuevas tecnologías somos punteros. No debemos caer de nuevo en el error anterior de hacer inversiones y no cuidar suficiente mente el mantenimiento.
–Le digo vicerrectores: Gómez Sal, García Calvo, Heykopp, Cabañas. ¿Seguirán todos?
–No lo sé. Sí tengo claro que voy a cambiar el organigrama. Ha habido uno que me ha dicho que se quiere jubilar. Y dos quieren volver a la docencia y a la investigación. 
–Para su próximo mandato espera escribir desde el cero el proyecto de los Cuarteles.
–Se está preparando el nuevo proyecto hablando con el alcalde. El nuevo plan es más atento a las necesidades cívicas de la ciudad y a las de la universidad. Y cambia más la ciudad,  porque es más abierto.
–El alcalde teme que el proyecto se haga por fases sobre todo si es sin un compromiso global de que todo lo proyectado se ejecutará.
–Hay que reconocer la generosidad de la Universidad. Podríamos haber dicho que es nuestro y se acabó. Pero no conviene presionar demasiado, ¿no? Hay dos posibilidades: o hay un compromiso  de todos y un desarrollo global o nosotros intentaremos un desarrollo por fases de aquello que nosotros nos interesa como universidad. Estoy seguro de que nadie nos iba a decir que no.
–Sería tirar por la calle de en medio.
–Sí. Pero nuestra primera opción es un proyecto compartido y financiado con fondos públicos. Si eso no es posible nosotros no podemos quedarnos con eso así. Lo haremos por nuestra cuenta, necesitando más tiempo y buscando los recursos de donde podamos. Pero yo creo que iremos juntos porque he sabido escuchar las  opiniones del alcalde.
–Usted tiene una muy buena relación con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Y con su gobierno. Y desde el Ayuntamiento se confiaba en su interlocución para que el Gobierno crease el Patronato Real en Alcalá.
–Hice unas gestiones con la vicepresidenta hace mucho tiempo. Y no las he retomado. Es cierto que tengo buenas relaciones con el Gobierno de Zapatero, pero  también con el de Aguirre. Voy a retomar ese tema para plantearlo. Se lo propuse al Rey y me dijo que sí. Pero esas decisiones no las puede tomar él. Y el Gobierno me respondió que quiere  redefinir una nueva estrategia de cara a las ciudades Patrimonio de la Humanidad.
 
«El Estatut no me gusta, divide más que une»
–¿Se ha roto en asuntos como el Estatuto catalán el consenso de la Transición?
–Sí. Y no me gusta. Yo soy un hombre de la Transición al que el Gobierno le encomendó el desarrollo de la Constitución: 400 leyes que tuvieron el voto de la oposición.
–¿Cree que ha sido el Gobierno el que ha ‘disparado primero’ en ese sentido?
–Ahí no entro. Sólo digo que yo prefería la anterior forma de hacer política: buscar consenso, sobre todo en los grandes temas.   
–¿Merece la pena un Estatut así con el apoyo que le queda?
–Yo no lo hubiese hecho así. Ni hubiera apoyado un Estatuto con ese contenido. No digo ni que sea inconstitucional ni que vaya a hundir a España. No. Es un Estatuto que al final va a terminar dividiendo más que uniendo.
–¿Con el alto el fuego se está teniendo la lealtad necesaria?
–Respecto a eso creo que hay que ponerse a plena disposición del Gobierno. Y confiar en él. Con unos niveles de desconfianza razonables. Creo que este Gobierno se merece esta confianza como antes se la mereció el de Aznar y el de González. En este punto creo que todos tenemos que estar con el Gobierno. Sabe que hay límites infranqueables que es la Constitución, lo sabe y no hay necesidad de recordarselo. Estoy seguro de que lo saben.
–Pero parece ahora más dispuesto que nunca en correr sin mirar atrás y a lo mejor la ciudadanía no le sigue en este punto.
–De momento no me ha dado esa impresión. 
–Bien. En cuanto al Partido Socialista...
–...no soy experto en eso.
–Desde el PP se desconfía ante la influencia que pueda tener el PSM sobre un rector que es socialista y que tiene que cooperar con el PP en asuntos como los Cuarteles.
–Creo que después de cuatro años de Gobierno de esta institución sé mantener esta institución al margen de las luchas políticas, legítimas pero partidarias. La política partidaria no va a entrar en este despacho. Tengo muy buenas relaciones con la presidenta, también con el candidato a presidente del PSM, Rafael Simancas. Muy buenas relaciones con el alcalde y muy buenas las tendré con el candidato socialista o de IU a la alcaldía.
–Sí hay ahora una interlocución con el responsable del PSOE local, Juan García Gámez. Aunque sea para orientar.
–De mi no pueden esperar orientación los partidos políticos. Cuando deje de ser rector  opinaré de política local y la regional.
–¿Sería ministro otra vez?
–No.
–¿Es más duro que ser rector?
–Es otra cosa. Para mi fue un honor estar en el Gobierno de Felipe González. Pero hay cosas que no hay por qué repetirlas: hay gente con más capacidad y más fuerza que yo.
–Me imagino que habrá leído el último libro de Alfonso Guerra. ¿Se siente bien retratado? Porque hay para todos...
–Sí. Alfonso es buen amigo mio. Me siento bien tratado por él. Con cariño, el mismo que yo tengo por él. Me parece que son unas memorias que merece la pena leer. Incluso a los que lo hemos vivido nos interesa leerlo ahora.
–¿Qué le gustaría hacer después de ser rector?
–Nada. Dedicar los años que me queden como profesor a escribir un libro de derecho. Y escribir reflexiones sobre mi experiencia como gestor público. Es una posición desprestigiada muchas veces. Pero el sector público es una de las actividades más dignas que hay.
 
 
Nombre • Virgilio Zapatero
 
Fecha nacimiento • El 26 de Junio de 1946 en Cisneros (Palencia).
 
Cargo • Rector de la Universidad de Alcalá
 
Datos relevantes • Profesor universitario de Derecho. Ex ministro socialista
Estudió leyes en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid
 

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