domingo, 4 de junio de 2006

El fugitivo que murió en el Henares

Se cumple un siglo del suicidio del terrorista que atacó a Alfonso XIII
Tal día como hoy hace cien años entraba en el depósito de cadáveres del Cementerio del Este un cuerpo con un enorme orificio de bala en el pecho  hallado un día antes en la orilla del Henares. Era el de Mateo Morral, el anarquista que días antes, el 31 de mayo, había intentado matar a Alfonso XIII el día de su boda. Acosado por las fuerzas del orden, se había suicidado a las puertas de Alcalá sabiendo que no había logrado su objetivo: matar al Rey. 
El suceso, que pudo cambiar la Historia, tiene su punto final en Alcalá, o más concretamente en su río. Y el aniversario se ha celebrado precisamente en la semana en la que los actuales Príncipes han visitado la ciudad complutense.
Igual que el pasado viernes en Alcalá, el 31 de mayo de 1906 era inicialmente un día de alegría para Madrid, porque la Iglesia de los Jerónimos iba a albergar la boda del Rey con la princesa Victoria Eugenia de Battemberg, nieta de la Reina Victoria de Inglaterra. Al paso del cortejo por el número 88 de la calle Mayor, poco antes de que la comitiva llegara a su lugar de destino, al Rey y a su esposa les lanzaban un ramo de flores desde uno de los engalanados balcones del cuarto piso del edificio. Un “obsequio" lanzado por el anarquista catalán Mateo Morral que ocultaba en su interior una bomba y que no cayó sobre la carroza real, pero que se cobró 28 víctimas. En 2004, el desfile de la boda de los Príncipes evitó a toda costa pasar por aquel fatídico cruce, escenario del sangriento atentado, recordado la pasada semana.  
Dicen que hay incluso testimonio gráfico del cadáver de Morral en el
depósito de cadáveres y antes de recibir sepultura en el cementerio civil del Este. Fue el final del autor de un atentado que había venido precedido de numerosos rumores sobre la posibilidad de un ataque. La amenaza había quedado grabada, incluso, en la corteza de uno de los árboles del Retiro, en el que, junto a dos tibias cruzadas podía leerse: “Ejecutado será Alfonso XIII el día de su enlace. Un irredento. Dinamita”. ¿Era Mateo Morral?
 
Un joven anarquista fugitivo en el Corredor
¿Cómo acaba Mateo Morral, de veintiséis años, hijo de una acomodada familia, de Sabadell, con muchos viajes por el extranjero a sus espaldas, pegándose un tiro junto al Henares? Había llegado de Barcelona días atrás y se alojó en una pensión del centro. Sólo buscaba un balcón que diese a la calle Mayor.
Aquel día falló por unos metros. Ya desde el cuarto piso vio que había había fracasado. Morral se dirigió en su huida hacia San Fernando y, en una venta, el día 2 de junio, despertó sospechas y un guarda jurado pidió que le acompañara a Torrejón de Ardoz. Pero ninguno llegó a su destino, porque el autor del intento de magnicidio disparó contra el guarda, al que asesinó, y, posteriormente, él se suicidó dirigiendo el arma contra su pecho. El sumario del juicio lo recuerda así: “Apenas distanciados unos 50 metros del ventorro se volvió rápidamente e hizo con su Browning un disparo sobre el guarda. Cayó el guarda desplomado. El tiro le había entrado por la boca, fracturándole el maxilar inferior. Morral se distanció unos 20 metros y dirigiendo la pistola sobre sí, se disparó un tiro en el pecho.
La pareja de la Guardia Civil que llegó al poco tiempo, seguida del ventero Jenaro, se encontró con dos cadáveres. El día 4 le hicieron la autopsia y el 5 era conducido al Depósito de cadáveres en el furgón del Cementerio Civil del Este. Se le dio sepultura a las 3.40 de la tarde en cuarta clase, temporal, zona de adultos, cuartel 3, manzana 1, letra C. Ése fue el fin de Mateo Morral.
 
 
 
 

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