jueves, 15 de junio de 2006

Una prueba buena y necesaria

Esperanza Aguirre exhibió ayer los buenos resultados de la prueba de sexto, una apuesta política que se estrenó con polémica el curso pasado y acabó con más cuestionada todavía cuando se hicieron públicos los datos. Aunque conocer el rendimiento de cada centro y compartir esa información con la sociedad fue legítimo desde un primer momento, el Gobierno parece no dar marcha atrás en ese postura: dice que este año no habrá ránking de centros, y culpa de que lo hubiese el año pasado a las reiteradas peticiones de la oposición. No se sostiene ese argumento porque el Gobierno es responsable de la prueba que hizo, y a nadie le compete revelar esa información salvo a él. Si ha cambiado de posición o está dispuesto a divulgar de nuevo la clasificación en cuanto la oposición se lo pida que lo diga ahora sin complejos. 
Porque precisamente de complejos y dogmas tratan muchos problemas de la educación en España. Resulta de todo modo increíble que a una institución cuya función es, entre otras cosas, examinar se la intente convencer para que no se deje evaluar, como ha hecho buena parte de la oposición. Sobre todo dada la delicada situación del rendimiento escolar en esta región en general y en el Corredor del Henares en particular. Probablemente estos exámenes, y otros, deberían haberse hecho mucho antes. Y el sistema educativo de Primaria y Secundaria debe ser mucho más flexible y con más reflejos si quiere estar a la altura del enorme desafío al que se enfrenta: inmigración, revolución en el concepto de familia y un entorno social cada vez más complejo y laxo en valores. El desafío es enorme: por eso es difícil apuntarse a las palmaditas en la espalda de la Comunidad de Madrid ante el hecho de que este año un 20% más de niños hayan sabido dar respuestas como que los ecuatorianos vienen de Ecuador. Pero también por lo complejo del problema no se puede  dejar de respaldar esta y cualquier iniciativa que en esta línea tenga la Consejería de Educación. Tal vez la prueba haya tenido un efecto positivo, como dice Aguirre, apurando a unos profesores que ya le ven las orejas al lobo sobre todo si hay amenaza de volver a salir en un ignominioso ránking. Pero sobre todo la prueba era necesaria, para conocer la realidad y afrontarla. Entre otras cosas con más inversión.

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