miércoles 17 de junio de 2009

Flauta y platillos

Como en España convertimos en propio todo lo que salga por la tele aunque provenga del otro lado del mundo la extraña muerte de David Carradine nos ha tocado en lo más hondo. Carradine, de 72 añazos, fue hallado fiambre la semana pasada en su suite. Primero se especuló con que el protagonista de la mítica serie Kung Fu se había ahorcado en un armario con el cordón de una cortina. Pero la conjetura que más fuerza ha tomado es que el artista haya podido tener un accidente mortal practicando juegos sexuales. Es decir, masturbándose con una cuerda: la falta de aire rebota en el cerebro y el placer se multiplica, eso dicen o dicen que dicen. Está claro que sus manos estaban atadas y su cuello amarrado al pene con un cordón de zapato: no se me ocurre otra cosa que pudiese esta haciendo el tito Carradine, con la flauta y los platillos de semejante guisa y una soga al cuello. A su edad.
Decía que en España se nos ha atravesado la mala nueva. ¿Qué hicimos mal con David? Tantas señoras que tejían para sus niños viendo la serie se preguntan ahora si sus vástagos, ya mayorcitos, se anudan el pene a la puerta del armario para empezar el día con un poco de gustirrinín. Yo no lo he probado todavía, aunque reconozco que mirando hacia atrás he cometido sinsentidos mayores en busca del placer y la felicidad. Y usted también. Otra cosa es que ir al centro comercial con la parienta el fin de semana, los dos equipados con el mejor chandal y los niños gritones dando por el orto sea un vicio sado más extendido. Pero a estas alturas empiezo a pensar que seguramente se siente el mismo alivio al desanudarte el cimbel que cuando el peque se va de casa a los treinta años. Con la diferencia con que la cuerdecita la manejas tú y a la parienta muchas veces no hay ni quien la peine. Con este pensamiento les dejo, y si quieren la semana que viene retomamos el tema. Yo les cuento si me he anudado el pene y ustedes si han hecho esa lista de cosas cercanas al sado que no les reportan placer. Procesionar descalzo y creer cada cuatro años que España puede ganar el mundial son dos ejemplitos para ir haciendo borrón y cuenta nueva. Ya tenemos una edad...