jueves 2 de julio de 2009

Pasen y coman (solos)

Creíamos que en la carne estaba la clave para hacer una buena hamburguesa. No parece posible que la lechuga, el pan o hasta el rebelde pepinillo puedan llegar a marcar la diferencia. Al cliente, dicen, no se le engaña durante mucho tiempo: carne hay más de una, y la tuya me la encontré en la calle. Y si se trata de engañar para toda la vida, hay pocos que traguen: nadie se hizo rico subestimando los gustos del público. Lo que viene entre el pan de las cadenas de comida rápida ha dado para muchos artículos, algunas denuncias y demasiados lugares comunes. Hablaba de la carne, sí, pero estos días se ha publicado que hasta el último detalle cuenta en la elaboración de la peligrosa, nociva y vilipendiada hamburguesa. Y resulta que conseguir un sabor ideal no va acompañado de muchas complicaciones o gastos si se siguen los consejos que una treintena de chefs le han contado al New York Times para lograr la hamburguesa perfecta en casa. Como esto no es una columna gastronómica, mejor dejamos los detalles culinarios para otra ocasión: aunque la carne sea la clave, la génesis del invento tiene mucha miga. Tomemos Burguer King, por ejemplo: este invento que hoy todavía parece para adolescentes es ya un cincuentón que arrancó en 1954. Eran eran los años de la edad de piedra de la publicidad, en España había eslóganes del tipo: "Beber es preciso agua San Narciso". En EEUU, aunque ya hacían surf, no andaban mucho más adelantados: "Nos sentimos orgullosos de servir a nuestros clientes las mejores hamburguesas y una variedad de otros productos sabrosos y saludables, cocinados a fuego. Esto es lo que somos". Con esa frase corta y pegadiza se presentaron ante la gente dos jóvenes emprendedores llamados James McLamore y David Egerton tras fundar una hamburguesería basada en un concepto diferente al que existía y que se ha mantenido hasta hoy llegando a ser junto a McDonald's y Wendy's la mayor cadena de ventas de hamburguesas del mundo, con presencia en 57 países. En España, donde no estamos encantados de conocernos pero sí de lo que comemos, la comida rápida ha sido un actor secundario. Pero ahora os restaurantes de comida rápida son de los pocos sectores económicos que se han beneficiado de la crisis. Claro que unos crecen más que otros. Las ventas de Telepizza aumentaron tan solo un 1,2%, mientras que las de McDonalds lo hicieron al 7% y las de Burger King se incrementarán este año al 5%. ¿La razón? La hamburguesa es solitaria, como la crisis. La pizza es comunal, como la felicidad.

Por cada cable, un timo.
Requiere un comentario más extenso, pero hay que hablar del bono social. Los consumidores eléctricos con derecho al nuevo bono social sólo se ahorrarán una media de 70 céntimos mensuales hasta enero. Dado que el bono implica una congelación de la tarifa y que ésta sube esa cantidad, los beneficiarios sólo disfrutarán de un descuento equivalente. Por tanto, las eléctricas sólo costearán 21 millones, frente a los mil millones previstos por las compañías. El precio que pagamos por la electricidad, el teléfono, internet o el gas da para una enciclopedia de terror: el servicio es caro, ofrece demasiados fallos y la competencia ayuda poco cuando está amparada por el poder político. Pero claro, en esta ciudad sólo nos subleva el agua...