miércoles, 30 de septiembre de 2009

My tailor is Satán


Desearía ver por el ojo de la cerradura a las zapateritas el día en el que, tras su aventura en el Camelot de Obama, regresaron a clase: "¡Cómo mola la foto que te hiciste con tus viejos y el negrata!" le habrán dicho a una en clase. Los comentarios en el recreo no tendrán mucha más enjundia que los vertidos en la última semana por comentaristas, pasotas, artefactos, bestias, hombres y mujeres... Zapatero, mientras tanto, se habrá lamentado de lo vándalos que somos los periodistas y cómo lo disfruta la gente que nos sigue, que ni apretada cabría en el avión oficial. El leonés encuentra siempre sinsabores en el hecho de viajar: una vez estaba tan cansado que se quedó haciendo el croqueta en la cama mientras el primer ministro polaco lo esperaba en Varsovia. Con el inglés ha tenido varios encontronazos y parece algo contrariado por el hecho de que los extranjeros se empeñen a hablar en otros idiomas: "Thank you", le dijo a una periodista en Downing street cuando le pidió una valoración en inglés de su reunión con Tony Blair. Pero ser mal discípulo de Herodoto no está reñido con ser audaz, así que se lleva a sus hijas vestidas en modo tribal para que se fotografíen con el hombre más popular del planeta: bien. Al rato, se sorprende de que esa foto esté colgada en la web: tal vez pensaba que era como la foto que te hacen cuando entras al Zoo, que te la venden. Y claro, en la Casa Blanca, donde sí saben estar hasta con el que no sabe estar, la han quitado de su album online: 136 fotos se tomaron y 135 se muestran, anoche el album tenía 158.853 vistas. Y Zapatero, borrado de la cumbre.  No, presidente. Así no se hacen las cosas. Hay reglas: no se puede pedir Casera cuando viajas fuera porque no hay, ni hablar en tu idioma de alguien presente aprovechando que no te entiende, ni decirle a Obama que necesitas ir a hacer caca, ni llevarte a tus hijas a ese acto oficial y luego montar un pequeño numerito para que las borren. Y luego en las redacciones tenemos que andar pixelizando a tus niñas. La próxima vez te las traes pixelizadas de casa. Aquí estamos trabajando.

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