martes, 6 de octubre de 2009

Jaruzelski y la democracia como "anestesia de los dolores del capitalismo"



El general Wojciech Jaruzelski duerme cada noche con dos soldados a la puerta de su casa y casi un centenar de muertos en su conciencia. El último líder comunista de Polonia vive cómodamente en un buen barrio de Varsovia, pero la sola mención de su nombre sigue generando una inmensa controversia por la ley marcial que instauró en 1981 (ver vídeo) para aplacar las revueltas de una oposición que había logrado hacerse con la calle. Se limitaron los movimientos de la población, se censuraron las comunicaciones y las algaradas y huelgas fueron reprimidas brutalmente. Fue un comunista duro, pero también una de las manos que desmontó el régimen después: tras el fin del 'autogolpe de Estado'  entabló conversaciones con el sindicato Solidaridad, que años atrás había ilegalizado. En 1990 abandonó voluntariamente el poder para permitir la celebración de los primeros comicios libres, que ganó con mayoría aplastante Lech Walesa. Los intentos de que un tribunal le haga pagar por medio centenar de muertes documentadas y decenas de miles de detenidos han caído de momento en saco roto por culpa de su avanzada edad. Polonia celebra este año sus 20 años de democracia, pero Jaruzelski no se arrepiente de nada de lo que pasó antes y riñe al periodista: "'¡Veo por sus preguntas que no ha leído mis libros, y estoy muy viejo como para repetirme!"


La entrevista que le hice a finales de agosto en Varsovia ha sido una de las experiencias más interesantes que he vivido como periodista. Hoy El Mundo la publica en primera página.


Gracias a Michal, Magda, Milda, Lucija y Justyna. 

 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué guay eres, tío