miércoles, 14 de octubre de 2009

Legal por poco / Barely legal

Era difícil interesarse por el caso Gürtel hasta que apareció pijoaparte Camps, Ric para ser exactos. Los fotógrafos lo cazaron dando vueltas como un pollo sin cabeza alrededor del infinity que se iba a comprar. En su cara se refleja la tontería que todos llevamos dentro y muy de vez en cuando dejamos salir a través de la visa: el coche de mis sueños, la camisa de mi vida, el reloj del año, el chicle del momento... qué más da la cantidad. Después lo estrelló, cerrando así el antepenúltimo capítulo de un culebrón que prometía emociones fuertes. Ayer lo vimos.
Conozco a pijos parecidos a Costa, pero están mucho peor relacionados. En Alcalá predomina el pijo pobre, que repite prenda y no cambia mucho de reloj aunque lo enseñe. Da vueltas alrededor del bólido igual que Ric, pero con el ceño fruncido de quien sabe que el primer y segundo arañazo se quedarán una temporada: sufre por adelantado. Los hay con más pasta que ligan bastante, porque les sale al encuentro el pesimismo de la experiencia que dice que los hombres no pueden cambiar aunque sí comprarse cosas nuevas. Pero la gente anda algo desencantada con el pijerío. En los noventa era lo más, pero ahora han llegado los perroflautas con catorce pagas y tarifa plana y se han hecho los jefes de la calle con su glamour de bajo coste. La gomina, ese invento tan decente, tiene mala prensa por culpa de un banquero, cosa que no pasa en ningún país. Y Toni Manero y su banda han quedado eclipsados por una banda de flacos capaces de reírse de sí mismos.
Así no hay quien venda coches caros en este país, dirá alguno. Pero la vida es muy larga y los adult-lescentes manejan cada vez más biruta: te puedes soltar la melena un poco más adelante y compensar no haber tenido infancia. A lo mejor por eso no pudimos entrar en la terraza que hay sobre el Mercado Municipal a finales de agosto. ¿Chanclas no reglamentarias? No. Uno de los nuestros –varón, por supuesto– tenía menos de... ¡25 años! No saldré de casa sin carnet, me siento barely legal...

No hay comentarios: