martes, 13 de octubre de 2009

Los cubiertos pitonisos y el pisotón de ida y vuelta

Si hay una tierra pródiga en supersticiones, ésa es Rusia. Las más disparatadas, sí, pero todavía muy seguidas y practicadas. La más importante de todas, que conviene no olvidar, tiene que ver con las flores. Impares siempre, por favor. No pueden ser un número par: los ramos pares son los que se entregan a los muertos. Una, tres, cinco... pero nunca dos, cuatro o seis. ¡Jamás!
Una creencia muy divertida: si se le cae el cuchillo o cualquier otro cubierto al suelo quiere decir que alguien va a venir muy pronto a casa. Y más concretamente: si se cae una cuchara, será una chica. Si es un tenedor, chico. Pero lo más importante allí, como en tantos países, es evitar la mala suerte. No deje su bolso o mochila en el suelo: le aboca a perder sus pertenencias. Antes de hacer un viaje, aunque sean varias personas, mejor se paren en el hall y se sienten un minuto en silencio: así el viaje irá bien. Si usted ha salido de casa y ha vuelto porque ha olvidado algo, antes de salir otra vez a la calle tiene que mirarse en un espejo. Si no se hace, la jornada será catastrófica, tendrá mala suerte y accidentes durante el día. Aunque el motivo de la salida sea mundano, también hay que pensar dos veces: según la creencia popular, tirar la basura después de la salida del sol le llevará irremediablemente a perder todo el dinero.
Y por último, y para evitar peleas, si alguna vez pisa el pie de un ruso en la calle no se sorprenda si éste le devuelve el gesto. Los rusos entienden que la devolución un pisotón a tiempo evita futuras rencillas. Me pasó en el Metro y pensé que era un camorrista...

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