jueves, 19 de noviembre de 2009

ALMA OLITE: “De niña me pedí un violín como juguete”

lma Alma Olite (Pamplona, 1987) acudió ayer a Alcalá para ofrecer un concierto de violín en el Palacio Arzobispal, dentro de las actividades organizadas por el aula Civitas Dei. El sambenito de niña prodigio musical no parece pesarle demasiado.
–¿Quién la introdujo en el mundo del violín?
–No me introdujo nadie directamente, fue totalmente natural. En mi casa siempre ha habido música, mi padre toca el piano y mi madre tocaba el violín, aunque la profesión de ambos es la filosofía, así que de niña estaba rodeada de un ambiente musical. Un dia me llevaron a una tienda de música y vi un violín pequeñísimo, simplemente lo pedí como un juguete.
–¿Por qué escogió ese instrumento?
–No creo que fuera una decisión premeditada, tan sólo tenía cuatro años. Tal vez azar, o sentirlo más cercano a mi por el tamaño en comparación con el piano por ejemplo.
–Dicen que la música amansa a las fieras... ¿falta formación musical en los centros?
–Creo que en general falta formación musical en nuestra sociedad, así como a una persona desde su infancia se le inculca la importancia de los números o las letras, debería dársele la misma importancia a una educación musical. No sólo desarrolla la actividad cerebral, la memoria, la destreza física, también genera una gran sensibilidad y enriquecimiento interior.
-Ha tocado con artistas de otros países: ¿Nota una gran diferencia según su procedencia en cuanto a su formación musical?
–La diferencia cultural es impresionante, y eso se ve reflejado en la manera de dedicarse al instrumento. La gente asiática por ejemplo tiene un gran sentido de la disciplina y el trabajo desde su infancia, y eso hace que halla tantos y tan buenos instrumentistas. No significa que sean más talentosos por naturaleza, en sus paises hay una tradición musical muy alta que hace que a 3 de cada 5 niños se le ponga un violín en las manos, aquí en españa sería a 3 de cada...10, tal vez.
–Hable un poco de este concierto en Alcalá y de su acompañante.
–En este concierto interpretaremos una sonata de Poulenc, otra de Brahms y la rapsodia de concierto Tzigane de Ravel. Es un programa muy variado y atractivo. El pianista con el que toco se llama Denis Lossev, de procedencia rusa, ambos llevamos trabajando juntos unos cuantos años, y eso nos permite conocernos musicalmente y poder preparar las obras con mayor profundidad.
–¿Es imprescindible empezar en la música pronto para llegar lejos?
–Sí y no. Empezar de niño con un instrumento permite un aprendizaje más fácil y rápido, pero sin embargo también es verdad que cada persona tiene su propio desarrollo. Hay muchos niños prodigios perfectos en la etapa adolescente que sin embargo no saben pasar a la edad adulta, se estancan e incluso empeoran en muchos aspectos. Hay músicos que no fueron tan impactantes en su edad más temprana y que sin embargo han mejorado durante toda la vida.
–¿Si alguien le rompe el violín por accidente, qué le hace?
–Prefiero no imaginármelo, el violín forma parte de mi. Dudo que mi respuesta fuera muy pacífica.
–"La música clásica es un rollo": ¿por qué se acuñó ese tópico?
–Creo que porque la música clásica es una música que requiere una atención en su escucha, concentración y silencio especial, y en una sociedad marcada por la vagueza eso supone un esfuerzo. Las personas que la acuñan de esa manera suelen ser las que no han tenido la oportunidad de poder comprenderla o el interés de acercarse a ella.
–¿Cómo se ve dentro de 20 años?
–No tengo ni idea, en esta profesión no es fácil visualizarse en un trabajo determinado, así como al finalizar una carrera universitaria uno sabe que puesto de trabajo puede tener. Aquí juegan papel muchos factores, no solo el nivel que puedas alcanzar sino también la suerte.

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