jueves, 5 de noviembre de 2009

Durmiendo con su enemigo

Un marido violento provoca día a día el miedo de su esposa. Hasta el punto de que, durante una tormenta, la joven simula su ahogamiento y desaparece. A pesar de que ha adoptado una personalidad y físico distintos, su pesadilla conyugal resucita cuando comprueba que su ex esposo la está buscando.

Una mujer vive con su pareja y con el hijo de una relación anterior. Un ex novio suyo sigue formando parte de su vida y es uno de los apoyos del chaval, que tiene terror al actual novio de su madre. Éste último es un bestia y un amargado. Convierte su vida en un infierno y una noche, tras discutir, la mata a puñaladas. El pequeño se interpone para defender a su madre y lo asfixia. Cuando llega la policía el perro y el gatito de la casa están todavía con el pelo erizado y con los ojos reflejando el shock por por la escena salvaje que acaban de presenciar. El ex novio de la víctima pide justicia.

El primer párrafo que han leído es el argumento de Durmiendo con su enemigo (Sleeping with the enemy), una película de suspense de 1991, protagonizada por Julia Roberts. El segundo es la sinopsis de la muerte de Yolanda Becerra, alcalaína de 44 años, a manos de Lázaro Daniel. Pero no sólo es la crónica de su muerte, sino el resumen de los últimos compases de su vida, que al mismo tiempo fueron los últimos –y primeros, qué ironía– de su pequeño Andrés, de 11 años. El niño murió en circunstancias heróicas a manos de una bestia miserable... que además él no había elegido. Yolanda tuvo derecho a equivocarse, y pagó con su vida el error. Sucede, es cuestión de estadística. Pero Andrés no ha tenido tiempo de nada. La antropóloga Laila Williamson señala: "El infanticidio más que una excepción, ha sido la regla en la historia". Celebramos el asesinato Justo y Pastor con una verbena de otros tiempos. En la región de Nueva Gales del Sur cuando la madre moría a los lactantes se los enterraba vivos con ella, en las tribus de Beltana en Australia era común matar al primogénito, las tribus de Yukón de Alaska abandonaban a las hembras recién nacidas y les tapaban la boca con pasto antes de dejarlas morir. Así llevamos cientos de años, como animales: el infanticidio ocurre en las comunidades de los monos langures. Ellos no piden justicia. Nosotros sí, pero tarde.


(Dibujo por Eufrosinia Kersnovskaya ilustrando una escena que vio en el Gulag soviético: una prisionera tratando de matar a su bebé mediante ahogarlo con su propia leche. Kersnovskaya se las arregló para detener el atentado)

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