lunes, 16 de noviembre de 2009

La peluca no para quieta: Alcalá, Salamanca y de ahí a Madrid

La peluca de Santiago Carrillo, el histórico líder del PCE, estaba en Alcalá. Pero se la llevaron a Salamanca hace un año junto con el 5.000 cajas del Tribunal de Orden Público –el Temido TOP del Franquismo– para completar el Centro de la Memoria Histórica. El viaje a la capital salmantina fue hace menos de un año. Pero estos días la peluca ha vuelto a Madrid, donde la ha reconocido como suya el propio Carillo.
"Nunca ha estado perdida", puntualizan varios responsables de archivos consultados por este periódico". Otra cosa es que el Gobierno no supiese dónde estaba. Ahora está a buen recaudo en una caja fuerte en el Ministerio de Cultura, según confirmó ayer a este periódico el director general de Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco.
Antes de esta aparición de este símbolo, requisado cuando el líder comunista fue detenido en 1976, el ex ministro de Interior Jaime Mayor Oreja le entregó una peluca falsa en lo que se quiso vender como la reconciliación nacional. Así lo confesó el propio Carrillo más tarde.
Carrillo, que ha declarado en más de una ocasión estar hasta el "copete" de esta peluca, tiene previsto ofrecer una rueda de prensa en los próximos días para explicar todos las peripecias de su peluca, que  podría acabar en el Archivo de Salamanca junto con otros documentos del franquismo alojados en el Archivo de la Administración de Alcalá.
Los archivos de Alcalá han atesorado todo tipo de objetos, desde carteles de la Guerra Civil hasta delaciones  de rojos durante el franquismo. Pero pocas pelucas, su seguro que ninguna tan saltarina como la de Carrillo. Aunque en principio podría recuperarla, lo más seguro es que la deje estar.
Cuentan que Santiago Carrillo, líder del PCE, regresó a España medio disfrazado con una vieja peluca de viejo sátiro, el 7 de febrero de 1976. Sólo cuando pactó su futuro con Adolfo Suárez fue cuando convocó una rueda de prensa clandestina, el 10 de diciembre de 1976, en Madrid. "No volveré a salir de España hasta que el Gobierno me dé un pasaporte". Un año después lo logró. Y eso que justo antes de volver a su país decía: "Para nosotros, Juan Carlos no representa nada. Lo consideramos como una pura creación del régimen [franquista] actual".

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