miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mister Ro

No te digo trigo por no llamarte Rodrigo, podría haberle dicho Esperanza Aguirre a Rato: el deseado, descartado y finalmente designado. No te digo presidente por no añadir... de Cajamadrid, hubiese sido más formal. No, eso tampoco, hacía falta algo más de la calle pero con un toque de finura. "Esta es la primera foto desde tu salida del armario", fue ayer el oneliner que soltó la presidenta. El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y previsible futuro presidente de Caja Madrid fue número dos de Aznar y va a triunfar en un país que cree en los segundones. A Guerra lo tenemos de mediopensionista en Alcalá velando por los papeles del movimiento obrero, no vaya a ser que entre tanto dentista gratis y seguro médico privado se nos olvide que una vez las manos sindicales estaban manchadas de grasa desde antes de que se pusiese el sol mientras el del sombrero contaba billetes para guardarlos en la sobaquera rumiando eso de que quien quiera dar de comer a la familia que doble el espinazo y si no que tire millas.
Álvarez Cascos se enamoró y se escapó de la perrera en la que le habían metido: lo llamaban el general secretario, el dóberman, Milou... allá con ese cuz, cuz, dijo el correoso asturiano citando a La Celestina. No hay nada peor que enseñar los dientes por los de arriba y por los de abajo y que todos te den lecciones de talento cuando están hartos de manjares de la tierra prometida del Gobierno.
Aguirre intentó situar al frente de la entidad a su número dos en la Comunidad de Madrid, Ignacio González, frente a Rato –candidato de Mariano Rajoy– en un gesto que hubiese podido hacer que las bolsas se tambaleasen. Los americanos, que son los que cortan el bacalao en el vilipendidado FMI, pensarían: my God, nos cogimos al que no era, ese tal Nacho debe de ser el sucesor de Keynes. A lo mejor en la Reserva Federal le sale algo.

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