jueves, 12 de noviembre de 2009

Quémate tú

El corazón tiene razones que la presunción de inocencia no entiende. Constantín se ha inventado una fábula en la que su novia, abrasada y fallecida en Alcalá, encarna al lobo y a Caperucita al mismo tiempo. Creo que la Semana de Ciencia debería darle una oportunidad a este Lafontaine de los Cárpatos y rellenarlo de gasolina por vía anal para ver qué tal prende nuestro amigo. Imaginación al poder. Domine Cabra

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