viernes, 27 de noviembre de 2009

Robin Hood al revés

1. El Estatuto catalán, tal cual está aprobado, me parece un atraco de ricos contra pobres: Robin Hood, al revés. 2. Los impuestos no los pagan las regiones, sino los ciudadanos. Es cierto que cada país tiene todavía su sistema fiscal dentro de la UE, pero la igualdad es precisamente una de las utopías que debe perseguir Europa. Correr en sentido contrario no es progresista: aunque en la foto finish salgas huyendo de España, en realidad estás huyendo de la UE y los valores internacionalistas. 3. Un tribunal -sea español, catalán, europeo...- no puede tomar decisiones basadas en cómo "se siente" Cataluña, ni Puertollano, ni la madre del acusado. No puede mirar las banderas sino si cumple la ley. 4. El hecho de que algo se haya votado no lo convierte en democrático: si en España votamos por mayoría que los payos, que suelen ser más ricos, no deben pagar los servicios de los gitanos, que suelen ser más pobres, no es un acto justo como tampoco es democrático aprobar por mayoría que la gente sin cultura no pueda votar. ¡La democracia es un valor, no sólo un sistema deliberativo! 5. La última palabra no la tiene el pueblo. La última palabra la tiene la ley. Y a la ley puede reclamar cualquiera: un pueblo, una cuadrilla o simplemente una mujer a la que obligan a sentarse al fondo del autobús: no me vengan con lo que opinan el resto de los viajeros blancos. 6. Intentar cercar a un tribunal hablando de dignidad o del espíritu de 1977 es no conocer el espíritu del 1977. 7. Es un poco ruin envolverse en la bandera, la Transición, la dignidad y tantas cosas para pelearse por la pasta. Se parece a la actitud de la típica estrella de cine alcohólica y olvidada, que no es capaz de pelear por algo sin remitirse a cómo se siente o lo que en su día fue mientras se tropieza con los pliegues de la alfombra. Los pliegues de la alfombra están para todos.

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