miércoles, 23 de diciembre de 2009

El torito y la ceja

Los que hayan visto la película Algo pasa en Hollywood –donde Robert de Niro hace de productor intentando que su última película participe en el Festival de Cannes– tal vez se hayan acordado del debate antitaurino. En el film De Niro tiene que contentar a unos actores y directores demasiado caprichosos, que se empeñan en que al final de su película muera un perro por varios disparos a bocajarro en una espeluznante secuencia. La solución magistral que se le ocurre a nuestro héroe para calmar a todos los políticamente correctos dispuestos a triturarlo ante la cruel escena es hacer que quien muera acribillado sea el humano protagonista. Así, el prota rueda colina abajo hecho un colador, esta vez para disfrute del público.Escribo esto porque me sorprende que nadie entre los que somos antitaurinos haya salido en defensa de los toreros. Sí, ya sé que son ellos los que suelen salir con vida de la plaza. Pero dudo que la Autoridad tolerase un deporte de riesgo del estilo de la ruleta rusa: un juego letal y clandestino en el que tienes una posibilidad relativamente alta de morir, dependiendo de los huecos que tenga el cargador de la pistola. Y de la zuerte, claro.
Dicen que fueron los rusos los inventaron la russkaya ruletka. Un relato de Georges Surdez recrea escenas pavorosas del ejército ruso en Rumanía durante la Primera Guerra Mundial: "Los oficiales empezaban a perder su prestigio, el dinero, la familia, el país y temían ser deshonrados ante sus colegas de los ejércitos aliados. Algunos de repente sacaban su revólver, en cualquier lugar, en la mesa, en un café, en una reunión de amigos, extraían un cartucho del cilindro, lo giraban, cerraban de nuevo, lo ponían en la cabeza, y apretaban el gatillo. Hay cinco posibilidades para que el martillo golpee un cartucho y una de vivir. A veces ha ocurrido y salen vivos, a veces no". Le faltaba a Surdez  un tal Búfalo gritando desde el burladero: "¡Maeztro!". Sin embargo, el toreo se subvenciona porque es nuestra fiesta, un argumento válido aquí y en el pueblo de Borat y que pronto nos copiarán los promotores de lapidaciones.
PD. Alguno que mezcle el tema del aborto con el del toreo debería pasar unas vacaciones por Europa y Norteamérica. ¡Está eso lleno de países! Y muchos con aborto y alguno sin él. Pidan permiso para hacer una corrida en cualquiera de ellos. Y cuando se la nieguen no será con el gesto de la ceja. Será con el dedo corazón. ¡Planeta de antiespañoles!

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