jueves, 17 de diciembre de 2009

¡Maldito culo!

Se llevan mis colegas de profesión las manos a la cabeza al descubrir que el felicísimo certamen de culos celebrado esta semana fue la noticia más leída ayer. Creo que todas las partes del cuerpo tienen su momento al cabo del año, y ya era hora de que se rindiera un cálido homenaje que sirva como toque de atención para esa zona del cuerpo. No todo iba a ser para la cabeza, el corazón y la tranca.
Voy a los centros comerciales y me encuentro con que a los culos que no compran, o a los que compran y se cansan, les han puesto remates metálicos en todas las superficies que el capitalismo deja libres: maceteros, bordes, escalones y repisas tienen ahora adornos puñeteros para ahuyentar al culo gorrón que no bebe ni come ni echa monedicas a la máquina. No hay ya manera de sentarse sin pagar porque ha llegado el jefe del invento y nos ha colocado eso para espantar nuestras posaderas, tan nocivas al parecer como las de las palomas: fuera, homo sapiens... a vuestra puta casa o a comprar, ¡las ratas del chandal! ...la roña del sistema... culos sobrantes no queremos aquí fú-fú... Es el mensaje para el que quiere sentarse en lugar de aflojar la mosca. No nos queda otra que retirarnos o meteros en alguna creperie de esas a masticar algo con queso derretido o tomarnos un café absortos en una pantalla más plana que el encefalograma de Belén Esteban.
Por el culo ya no hay ningún respeto ni ninguna atención altruista. Camina, compra o revienta. Los viejos han copado los bancos de la orilla norte de Juan de Austria. En la orilla sur son las posaderas rumanas las que han tomado posiciones. No entiendo esta guerra fría entre dos bandos que han vivido cosas tan distintas pero el caso es que no hay manera de sentarse a solas sin que te den palique o te miren raruno. Mira un español que no va a los bares, dirán mis amigos transilvanos.
El caso es que si tienes un buen culo te dan un premio. Pero, a diferencia que el intelecto o el corazón, el buen culo no se logra cuidándolo sino castigándolo: camina, corre en la cinta, suda, sufre, pasa hambre. ¡Maldito culo, se merece el lugar que ocupa!

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