miércoles, 23 de diciembre de 2009

Un fracaso para la UAH

Un total de 46 millones de euros se repartirán las cuatro universidades públicas madrileñas escogidas para formar parte del llamado Campus de Excelencia, que pretende especializar a las entidades educativas de cara a un futuro más competitivo. La Universidad de Alcalá, como estaba anunciado, no está entre ellas porque quedó fuera del proyecto. Es un mal broche final para el mandato de Virgilio Zapatero, un rector que llegó apostando por la docencia y la investigación y que ahora dejará antes de tiempo una universidad que se puede quedar atrás en la lucha por financiación y alumnos que le aguarda el futuro. Tan importantes son los recursos como estar en el mapa y ser tenidos en cuenta. No puede presumir el rector de buenos contactos ni de haber presentado un proyecto a la vista de los resultados obtenidos. Alcalá queda fuera de un proyecto interesante que el propio rector destacó como clave para la UAH y que el Gobierno ha incluído en su agenda de prioridades. Que tras perder ese tren, y la financiación concedida ayer a las universidades competidoras, el rector siga siendo "positivo" no tiene demasiado sentido salvo el de estar a bien con el Gobierno.
Lo único bueno de esta historia es que por lo menos habrá alguna universidad marque la pauta para el resto, aunque sea conducida por la estrecha senda de la subvención y el concurso. Es una buena noticia que ambas administraciones –Comunidad y Ministerio, colaborando en cuanto a financiación– sean conscientes de la necesidad de coordinar las actuaciones en materia universitaria y en particular, de modernización de los campus universitarios madrileños. El fin último es promover la excelencia docente y científica, la internacionalización del sistema universitario y su implicación en el cambio de modelo económico basado en el conocimiento y en la mejora de la innovación. Pero más importante es lo que todos estos conceptos juntos significan: una universidad más útil y más enfocada en su papel en la sociedad y menos en sí misma. El tiempo dirá si, a pesar de las inercias, esto es posible. La CAM pretende situar a las universidades de la Comunidad de Madrid entre las mejores de Europa y a sus campus entre los de más prestigio internacional, pero la pugna entre universidades pequeñas, medianas y grandes es global y ya ha empezado.
De lo que haga la Universidad de Alcalá durante la década que empieza el mes que viene depende el futuro modelo universitario que tendremos. El asunto concierne a la ciudad, y  mucho. Pero de momento es la Universidad la que debe saber dar lo mejor de sí. Nadie lo hará por ella.

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