viernes 26 de junio de 2009
Una abuela inmoviliza a la joven que le intentó robar
miércoles 24 de junio de 2009
Cásate y verás
En Alcalá tenemos un bodórromo que no nos lo merecemos. En lugar de casarnos Elvis en Las Vegas nos puede casar Elvis en el Ayuntamiento si sus obligaciones como alcalde no se lo impiden. Nos podemos pedir a Sharon Stone o a Sadam Hussein, porque no hay nadie en la Casa Consistorial que no vaya disfrazado de algo a trabajar. Hay razón para quejarse de tener un IBI demasiado alto, pero no de que no nos hagan monerías.
A la hora de emparejarnos con alguien somos gente impetuosa. Podemos casarnos junto a la segunda universidad más antigua de España y acabar bailando Paquito el Chocolatero en alguna especie de Guantánamo musical de pago de esos que hay por los alrededores. La música ratonera quedaría mejor asediando el sepulcro de Cisneros. Así, desde el interior de su tumba, llegaría a la conclusión de que fue una suerte haber muerto hace siglos. Lo que sucede a continuación en cualquier enlace es demasiado sabido para ser reseñado aquí: las corbatas acaban anudadas a la frente y los padres ven a sus hijos casarse con una muestra de emoción e incredulidad. Con todo lo que nos han querido, albergaron siempre dudas razonables sobre si sabríamos abrirnos camino. Era más una precaución que una certeza, combustible para dormir con un ojo abierto. Y toda esta danza wiskera tal vez les confirme que si en adelante no logramos lo que nos proponemos en la vida... tal vez haya que dar gracias al cielo por ello.
martes 23 de junio de 2009
Las “alas” de Beatriz tienen premio
Beatriz García, reportera de Cuatro, recibió ayer el Premio Larra de Periodismo para profesionales menores de 30 años que entrega anualmente a Asociación de la Prensa de Madrid. La joven reportera, que empezó su andadura profesional en Diario de Alcalá, defendió la valía la necesidad de defender las plantillas de periodistas y tuvo un recuerdo para sus primeros jefes por haber sido los que le "dieron alas" en esta profesión.
El corresponsal de RNE en Bruselas Alfonso Sánchez; la periodista Rosa María Calaf; el redactor jefe de la Agencia de Vasco Press Florencio Domínguez; el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría, y el director de Madridiario.es, Pedro Montoliú, recibieron junto a Beatriz García estos Premios de Periodismo 2008 convocados por la Asociación de la Prensa de Madrid.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que presidió la entrega de estos galardones, aseveró que para ella es "un honor defender la libertad hombro con hombro" con los periodistas, aunque a veces se despierte escuchando o leyendo noticias que no son de su agrado.
"Desde este lado de la barrera, quiero decirles que, aunque a veces nos cueste algún disgusto desayunar oyendo la radio o leyendo el periódico, sabemos que es bueno que periodistas y políticos no estemos en el mismo lado de la barrera, salvo para defender lo esencial y para mí es un honor defender la libertad hombro con hombro con ustedes", argumentó tras un acto en el que la veterana Rosa María Calaf fue la estrella.
Iñaki Gabilondo, presentador estrella de Cuatro, destacó a través de un vídeo la "dedicación y el acierto" de Beatriz García a la hora de ejercer labor televisiva, que empezó en 2005.
Beatriz García recibe hoy el premio Larra
lunes 22 de junio de 2009
MANUEL GALA: «No faltan estudiantes, pero lo que damos no es lo que pide la sociedad»
Dicen que si Manuel Gala no hubiese existido habría que haberlo inventado. Y probablemente eso fue lo que se hizo en plena confusión de la Transición. Hizo falta un profesor de Economía forastero y disperso como Gala para creerse de veras, cuando no era tan evidente, que Alcalá era una ciudad clave en la cultura hispana. Pasó casi veinte años en el despacho rectoral de la Cisneriana, forjando una UAH moderna repartida en tres campus. Mientras la restituía piedra a piedra, Gala no perdió de vista las esencias de una entidad centenaria. Todavía le bullen en la cabeza.
Hoy se le rinde homenaje con motivo de su jubilación. Desde 1977 son más de 30 años, los últimos refugiados en la súbita torre de marfil del CIFF. Llegó en tiempos de Suárez como profesor de Economía, y sus alumnos todavía recuerdan su consejo en el primer día de clase para ser un buen economista: "Distinguir un ingreso de un cobro, y saber que inflación se escribe con una sola c". Después de haber sido elegido seis veces rector de la UAH, parece que ha aprendido más que eso. Ha sido, de largo, el que más ha tenido la ciudad en la cabeza. Aunque el viernes pasado, cuando se celebró en la entrevista en su despacho del, hablaba tal vez en tono provocador de "la ciudad como una parte integral de la Universidad" Y no al revés, remachaba.
Empieza haciendo memoria. La Alcalá de entonces era una ciudad "ansiosa de recuperar ese rol universitario, lo que le quedaba del pasado era un recuerdo lejano pero era la identidad de la ciudad". El retorno de la universidad antes llamada complutense vino de la mano de personas "de fuera de la ciudad, que llegaban en tren a un campus de aviación". Fueron años prodigiosos, en los que se rubricó la recuperación para la ciudad de edificios del centro y la construcción del campus actual. Eran, está claro, otros tiempos.
-¿Cree que el actual rector, Virgilio Zapatero, ha mantenido el pulso en esa implicación de la UAH en la ciudad?
-No me siento autorizado para hacer una valoración, y menos en un medio de comunicación.
Gala no entra al trapo de valorar a su sucesor. Pero tampoco deja el asunto sin tocar, pues siempre ha sido defensor del papel de la Universidad como actor de la recuperación del centro. "Creo que la UAH en este contexto sólo tiene una política posible. La intensidad depende de circunstancias externas y de la personalidad... Yo quisiera que la UAH pusiese más intensidad en el futuro". Gala admite de la misma manera que la UAH sólo se agota en Alcalá: "No pertenece al mundo local, pero su identidad sí. Y es disparatado que en esta ciudad, cuando habla de cultura, no se cuente con la Universidad". Tampoco en el caso del turismo, "porque un estudiante que viene de fuera pernocta hasta 365 noches al año, con lo que cuesta que un turista lo haga dos..."
Siempre se le ha vinculado al PSOE. De hecho, llegó a tener carnet del partido, "pero lo dejé cuando llegué a rector". Desde sus despacho de la Cisneriana, presume, se entendió "y me entendieron igual de bien desde el PSOE y el PP". A pesar de eso, o tal vez precisamente por ello, reniega del sistema de elección de rector. Del actual y del que funcionaba hace unos años: "Cambia muy poco que sea por compromisarios casi o por voto ponderado, tal vez sea más manipulable el anterior..." Pero lo que Gala no acepta es "que al rector lo elijan los de dentro, porque el rector es un gestor, y tiene que ser contratado en función de su capacidad para el puesto". Ése, el bueno, es el sistema que se aplica en todas las partes del mundo "donde funciona bien la universidad". Es España, con Italia y Latinoamérica, la que ha optado por otro mecanismo. "En el resto de países hay si acaso dos rectores, uno que es un gestor que responde del funcionamiento y de la calidad de la universidad y un académico que conoce más conocimiento e información sobre el mundo interno docente". Para Gala, el sistema de elección de rector es "uno de los mayores problemas que tiene la universidad en España". Lo dice, paradojas de la vida, un hombre que ha sido elegido seis veces: "Ya se lo he dicho al principio –brama si le pincho– yo he vivido conforme a las reglas del juego toda mi vida". Nunca se sintió, dice, rehén de ningún claustro ni de ningún establishment. "Al contrario, creo que juega demasiado a favor del rector... pero con un condicionamiento que no me gusta: en una comunidad de un tamaño controlable se crean relaciones personales que no van dirigidas en sí mismas a la eficacia del sistema".
Queda un año para que expire el mandato del rector. Y en la UAH ya se afilan armas para las elecciones del año que viene: surge un ramillete de caras conocidas de otras batallas: José Morilla, Manuel Peinado, Antón Alvar. Gala odia hablar de nombres pero expresa una preocupación en voz alta: "Un problema de la universidad española y de la de Alcalá en particular es que no se está produciendo una renovación de personas". Para Gala, en una situación tan "preocupante" para la universidad en España en Alcalá "no se ha producido una renovación de personas con responsabilidad: se ha atribuido al estancamiento de población universitaria". De su boca no sale la palabra endogamia: "El problema no es que seleccione sólo a los de dentro, sino que estamos envejeciendo la universidad española. Y en esas circunstancias se acude a las mismas personas de antes". Lo dice el único rector de España que ha visto pasar desde su despacho la Ley de Reforma Universitaria de principio a muerte. Gala cree que se está aplicando de algún modo ese viejo lema "al futuro con el pasado", pero referido... a las personas. No obstante el homenaje de hoy es, asegura, el reconocimiento a una generación muy válida". Y única. "Una generación de la Transición, que llegó con cuatro años de retraso con respecto a la política y que forjó la universidad española... lo que ocurre es que ese tiempo se ha acabado y ahora hace falta otra universidad... que tendría mejores posibilidades si hubiese ahora otra generación, pero no la hay". La universidad se tiene que poner al día. Y para eso hace falta "renunciar a algunos privilegios: la permanencia, la seguridad... el tener razón". Se necesita "autoritas", aunque sea haciendo bueno el sistema desde dentro abriendo la puerta a contratación de externos. De nuevo llegamos al tema de la universidad sobredimensionada. Gala niega la mayor: no sobra nadie. "No es que no haya estudiantes, es que los servicios que damos no son los que pide la sociedad. ¿Cómo no va a haber estudiantes en una sociedad en la que uno va a estudiar toda la vida? Lo que pasa es que no vienen aquí". No deja de ser paradójico, dice, que una de las prioridades de Obama sea reformar la universidad americana, que es la mejor del mundo.
Acaba la entrevista y Gala se queda preocupado: "Me parece mucho arroz todo este tema que hemos hablado" dice al levantarse del sofá. En su mesa reposa el último número de The Economist, con su portada ilustrada con un bebé encadenado a una enorme bola de metal: El mayor défict de la historia, reza el titular. Manolo parece no haberse liberado de la suya, como Sísifo enamorado de su piedra.
«Se puede hacer mucho más»
–¿Zapatero hará bueno a Felipe González?
–No quiero personalizarlo. La política es hoy muy mediática. Pero soy más partidario del centroizquierda que de centroderecha. Hablo como economista de formación norteamericana: para crecer hace falta estabilidad social, versus crecimiento.
–¿Cómo cree que vamos a salir de esta crisis?
–Todo lo que digamos de las características globales de la crisis o externas, nos quedamos cortos: lo primero que cuestiono es el lenguaje. La capacidad política de hacer algo es muy pequeña. Las diferencias entre hacerlo un poco mejor y un poco peor son casi de segunda derivada. España es un país seguidista, no va a liderar. Pero esto no va a seguir hacia abajo siempre. Luego hay elementos estructurales de cada país: los sectores productivos mundiales se van a recuperar, España va a volver a crecer, pero lo que no vamos a hacer en España es volver a generar empleo para las personas que ahora no lo tienen, porque vamos a salir con una revolución tecnológica gracias a la cual entre menos se va a poder hacer más.
–¿Ha llegado a tener con otros alcaldes la misma complicidad que tuvo con Arsenio Lope Huerta?
–Yo me he llevado bien con todos los alcaldes que he conocido. Y no por voluntad, sino por definición.
–Pero con alguno le habrá costado más.
–No desde mi punto de vista. Yo me he encontrado con alcaldes en los que ambos íbamos en la misma dirección. Y otros que no tenían la misma visión de lo que era la siguiente estación...
–¿Eso le pasó con Florencio Campos?
–En mi recuerdo Florencio Campos no creyó tanto en lo que podíamos aportar a la ciudad desde la UAH.
–¿Lo tuvo más claro Manuel Peinado?
–Manuel Peinado actuó más como alcalde que como universitario. Era alcalde, claro. Pero yo creo en la fusión de ambos temas, porque no son intereses diferentes en ningún caso, tampoco en asuntos como los Cuarteles. Pero sí, creo que el alcalde Peinado debería haber asumido más su rol de catedrático.
–Diga algo del actual alcalde, que lo conoce bien. ¿Alguna vez le ha faltado ambición?
–En eso no me meto. Lo que creo es que las relaciones entre la UAH y Alcalá deben ser intensas. Se trata de sentir y de trabajar juntos. La ciudad gana si la universidad es mejor: incluso esos que no participan. Y la universidad gana si a esta universidad le va bien, no sólo en el casco histórico. Podríamos llegar a soñar con dar servicios en otros barrios que no son el centro. ¿Por qué no? Lo que le puedo decir es que se podría hacer muchísimo más de lo que se está haciendo actualmente desde uno y otro lado.
–¿Por parte de quién?
–Por parte de los dos. Cuando yo estaba de rector por mi despacho pasaban los proyectos urbanísticos del Corredor...
–¿Se está volviendo autista la Universidad?
–La Universidad española tiene que abrirse a la gente. No ha seguido el ritmo de la sociedad. Es pública, funcionariada, lenta en su evolución. El conocimiento cambia a una velocidad enorme, pero la formación no. La Universidad española sufre más de arteriosclerosis que de anemia. Cada institución debe fijarse y trabajar en aquello que depende de ella. Eso es una definición de la política y de la institución. Las reformas se hacen desde dentro, no desde fuera. Esa visión la mantuve siempre, y me ayudó a tener clarísimo que le hecho de que un partido político no era mi problema. Mi problema era el mio. Nunca el del otro. Luego viene la capacidad de hacerlo mejor o peor, pero eso es otra historia.




