jueves, 7 de enero de 2010

Sangre, sudor, lágrimas y paro

Es hora de hablar de sangre, sudor y lágrimas. Nadie se atreve a decir a los votantes que, aunque no hemos venido a este mundo a sufrir, de vez en cuando nos va a tocar. Los periódicos escupen cada día malos datos y las medidas de Aguirre llegan en un momento clave. ¿Serán suficientes?
1. La caída del consumo se ha llevado por delante 40.000 comercios y 90.000 empleos en España en 2009. La calle Mayor es la calle del traspaso. Pero los comerciantes confían en una buena campaña de rebajas de invierno que mantenga la llama. No es para menos, porque la cifra de facturación de la temporada de rebajas de invierno supone aproximadamente un 20% del volumen global del año para el sector textil, frente al 15% que representan las rebajas de verano, por tratarse de artículos de mayor valor. Estas cuentas no las hago yo, las hace la Confederación Española de Comercio. Aprovechen porque las tiendas bajarán sus precios más de la mitad para animar al consumo. Muchos necesitan dinero en caja más que rentabilidad: el dinero que usted tiene vale más que nunca.
2. El paro empieza a atragantarse. Ya saltó la alarma el año pasado. y ahora parece que va en serio. La Federación de Industria de CCOO ha denunciado que cientos de personas afectadas por Expedientes de Regulación de Empleo llevan meses sin cobrar el paro por el colapso de las oficinas de la Administración pública. Como ejemplo ayer ponían a los más de 300 ex trabajadores de Iveco España, muchos de ellos de aquí. Se han tirado seis meses sin recibir el subsidio que les corresponde por los problemas en las oficinas de la Dirección General de Trabajo, o al menos eso dice su sindicato. Y no hablo de UGT, que según Aguirre está encabezada por un supuesto vicepresidente de Zapatero. La metáfora es vieja ya, pero nunca es mal día para abrazarse a ella. Tocaba.
3. Entre tanta negrura, un dato. La confianza de los consumidores y empresarios europeos en la evolución económica volvió a mejorar en diciembre en la UE. También en España, pero aquí el optimismo crece más despacio, según el Indicador de Sentimiento Económico. ¿Acabará la crisis con el optimismo español? Nadie quiere ser belga.

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