viernes, 29 de enero de 2010

“Ya no se es viejo a los 65”

Espera al periodista acodado en la barra del bar repasando los últimos datos del INE, que dicen que la población activa es una especie en extinción. Manuel Rioyo, sociólogo y miembro del Foro del Henares, cree que la vejez ya no es lo que era y que hay que cambiar el chip:
"Estamos en un momento demográfico muy cambiante por la inmigración de otros países: ha hecho que la población crezca, se rejuvenezca y tenga más natalidad"
–Pero vamos camino de ser un país viejo.
–Vamos a ser un país viejo. El envejecimiento se considera a partir de los 65 años, pero  nuestra esperanza de vida es de las más altas del mundo. Y se espera que siga creciendo. Habrá más mayores y vivirán mucho más tiempo. Pero eso reubica a toda la sociedad, porque ya no se es viejo a los 65: ya no es como antes. Hay que redefinir el concepto de vejez y no verlo como algo negativo. Es algo positivo porque existe gracias al estado de bienestar, la sanidad... y gracias a unos niveles de equidad porque si no habría mortandad mas alta en algunos grupos: es lo que pasa por ejemplo en el Bronx en Nueva York.
–Ahora se dice que los 30 son los 20, los 40 los nuevos 30 y los 50 los 40 de antaño.
–Porque ha habido un gran retraso en muchas cosas. Se alargan los estudios, cambia la edad a la que emancipa uno y se tienen hijos más tarde. Todo esto está muy condicionado por el cambio del papel de mujer en la sociedad.
-El INE dice que en 40 años nueve de cada diez personas no estarían en edad de trabajar. ¿Tiene cura esta dinámica?
–Son sólo proyecciones. Nadie había previsto que en los últimos años la sociedad española creciese. ¡Y hemos crecido! España y Europa van a necesitar población inmigrante para revitalizarse.
–Pese a la crisis, harán falta inmigrantes.
–Los datos poblacionales son a largo plazo y la crisis es coyuntural. Pero mientras tanto es mejor no relegar a las personas mayores y no apartarlas del modelo productivo. No hace falta que sea por ley para todos, pero puede haber determinados profesionales contentos con su trabajo que en algunos entornos laborales se pueda contar con ellos y con su valiosa experiencia.
–¿No tardan demasiado los jóvenes en incorporarse al mundo laboral?
–Es curioso que al mismo tiempo que se habla de retrasar la edad de jubilación se retrasa la incorporación de los jóvenes. Pero es una cuestión cultural, porque en otros países es normal vivir una temporada solo y al mismo tiempo existen créditos para estudiar.  Hablamos de cambiar el modelo, pero para después tener capacidad de reciclaje hay que tener formación.
–Los inmigrantes han ocupado el hueco que la baja natalidad no llenaba. ¿No se ha hecho a costa de perder renta per capita en Alcalá?
–¡Están generando mucha riqueza! Alquilan y compran viviendas. Y sí que participan y revitalizan el mercado. Sin ellos muchos no hubiesen podido cambiar a un piso mejor.
–Y ahora hay quien resucita lo de "los españoles primero" y dice que son una carga.
–No sólo no suponen una carga sino que el incremento del PIB se debe a ellos. El consumo de servicios sociales y sanidad de los inmigrantes es mucho menor que la media nacional.
–¿Hay que retrasar la jubilación a los 67?
–Debería debatirse y ver si los datos refrendan que sea necesario. Hoy por hoy el sistema de pensiones está dando beneficios. Pero existen más medidas posibles, como desincentivar las jubilaciones anticipadas, en lugar de promoverlas. Ahora mismo la edad media real de jubilación está en los 63 y pico. Se puede hacer que esos dos años salgan de ahí, no establecer una edad forzosa y para todos. 


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