lunes, 8 de febrero de 2010

Balor, bista y buevos


Si en la próxima vida nazco pedrusco, quiero a un concejal como Paco Peña para que me defienda: me venderán barato, me darán cemento y después me taladrarán una chapa, quien sabe si en vano para luego dejarme sin placa ni nada a la interperie en la calle Mayor. Sic transit petrae, diría el clásico...
Javier Rodríguez, jefe de la oposición, parece haber seguido las enseñanzas que ya impartió su predecesor en el cargo, el actual alcalde, cuando desafió la peatonalización de Manuel Peinado. Igual que el PP entonces, actua el PSOE ahora inspirado creo yo por lo que todo el mundo conoce como las tres B del toreo: balor, bista y buevos. Balor, digo, porque hace falta tenerlos cuadrados para zancadillear de ese modo dos proyectos tan claves e intrépidos como el de los malogrados bolardos de entonces y las tan denostadas placas de ahora. Bista porque igual que un chulo de discoteca detecta a un corazón solitario, cuando uno es político aprende a excitar los bajos instintos del elector: malditos bolardos, malditas chapas... bendita inercia. Y buevos harán falta también, porque el PP prueba ahora su propia medicina, igual que los americanos la han probado en Afganistán tras haber engordado antes a los talibanes que luchaban contra la URSS. Los garrapiñeitors son más fuertes que nunca. En esto Bartolo ha puesto las luces largas. No las apedreen en sus lapidaciones.

No hay comentarios: