martes, 23 de febrero de 2010

Lili Zhang: "Descansaremos en la vejez, ahora a trabajar”

Si tiene problemas para aprender inglés, tal vez sería el momento de darle una oportunidad al chino. No hace falta irse a Pekín, en la academia Confucio (Luis de Madrona S/N, al final de la calle) ya hay 60 valientes de la ciudad o de los alrededores que se han atrevido a aprender la lengua más pujante del momento. "En seis meses o un año puedes aprender lo básico y manejarte", explica Lili Zhang, orgullosa de su academia. Es el mejor momento para ponerse ese idioma, porque "el mercado chino es el mejor para invertir, es la economía que más creció el año pasado"
Lili Zhang, que hoy es presidenta de la Asociación de Comerciantes Chinos de Alcalá, llegó a Alcalá en los años ochenta, acompañada de su entonces marido. "En cuanto llegamos a Alcalá nos gustó y no quisimos movernos".  Abrieron el restaurante chino pionero, el de la avenida de la Alcarria. Tenía catorce años cuando pisó tierra complutense y la comida española no le entró a la primera "aunque la verdad es que sólo pensábamos en ahorrar". Sólo ahora, pasados los años, mezcla lo mejor de ambas culturas en la mesa, aunque en sus cenas suelen mandar los palillos. 
Existe un tópico que dice que los chinos no se asocian, pero para Lili no es más que "una leyenda". Como aquella que dice que no pagan licencias.  De hecho, dice, "tenemos una asesoría y el que nos hace la contabilidad es un español que no se explica de dónde viene esta  fama porque son los propios chinos los que cuando no le pasan el cobro de un impuesto que tienen domiciliado preguntan por ello porque no quieren retrasos en eso".
¿Pero qué hacen los chinos en su tiempo libre? "Si te digo la verdad, los chinos no sacan tiempo libre: sólo para comer o para dormir". A muchos les parecerá que eso no es vida, pero la manera de pensar es otra: "Tienes que aprovechar la juventud, puedes trabajar diez o catorce horas al día... y cuando seas mayor ya tendrás tiempo para disfrutar, pero cuando eres joven tienes que trabajar".
El día libre –¡sólo uno!–  es "para llamar a China" y hacer la compra o arreglar la casa "y sobre todo ahorrar, porque los chinos ahorramos todo lo que podemos para tener nuestro propio negocio y devolver el préstamo a nuestra familia, que te lo da sin recibos ni intereses porque te lo va a devolver". El verbo gastar sólo se conjuga durante uno de los doce meses: con un fugaz regreso al China donde se disfruta lo suficiente para los 365 días siguientes: "Ni cine ni copas" 
Pero los niños están creciendo con mentalidad españoles, "están buscando tiempo libre, ¡no veas!".  Con el tiempo su comunidad china, que tiene a 2.000 compatriotas afincados de una manera o de otra en Alcalá, va cambiando y aprendiendo del lugar donde viven. Sólo hay un misterio que jamás podrán desentrañar: quién se inventó la comida china que ponen en los restaurantes chinos, porque desde luego que no es la que ellos hacen en su país: "Es cierto que no es la misma comida... es algo que nos gustaría saber a los chinos, porque es comida china occidentalizada".
De hecho piensa que ha llegado el momento de que los españoles puedan disfrutar de las especialidades culinarias de los chinos sin salir de Alcalá: pero de las auténticas. "Antes no, pero ahora en los restaurantes encontramos muchos clientes que quieren comer auténtica comida china, y nosotros los preparamos". Puede ser una manera de que, al menos, veamos a chinos comiendo en los restaurantes chinos de la ciudad. Si el ahorro y el trabajo se lo permiten: "Estamos en el Año del Tigre, es un animal con fuerza para ganar dinero... los chinos decimos que si estás fuerte lo tienes todo".  La crisis, visto así, es pan comido.

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