jueves, 18 de febrero de 2010

PETRE ROMAN: “En España la xenofobia no cuaja”

Su formación es la de ingeniero eléctrico pero el destino lo ha colocado como político rumano universal. Fue primer ministro de Rumanía (1989-1991) justo tras la caída del régimen comunista, en un momento clave para el país. Habla un castellano perfecto porque es hijo de una española. Su padre, Valter Roman, fue un rumano que combatió en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española. Esta semana ha visitado Alcalá, una tierra de promisión para muchos compañeros suyos pero que con la crisis se ha convertido en un desierto que algunos han abandonado. Toca volver a una patria donde el futuro, 20 años despues de la caída de la dictadura, todavía es muy incierto.   
–Muchos rumanos han empezado a volver a su país ante el gris panorama en España. ¿Siguen saliendo de Rumanía para probar suerte aquí?
–Se trata de un flujo en ambos sentidos. A la hora de venir aquí [a Alcalá] pesa mucho que tengas una red de conocidos. Y de las oportunidades que tengas en Rumanía, que por cierto ahora son desgraciadamente bastante pocas.
–¿Qué imagen se tiene de nosotros en Rumanía?
–Muy buena. La verdad es que no hace falta mucha imaginación para darse cuenta de que la historia de cada inmigrante que tiene que dejar su tierra para empezar aquí de cero es bastante dramática. Pero la acogida es buena
–El actual presidente rumano, Traian Basescu, estuvo en Alcalá hace poco más de un año. Y dijo que Rumanía necesitaba que volviesen sus trabajadores. Pero todo ha cambiado bastante desde entonces.
–Esta necesidad existe. Pero 2009 fue un año malo y 2010 todavía no es bueno, así que de momento no hay muchas oportunidades en Rumanía. Pero sí es cierto que muchos de los que han trabajado en España tendrán alguna oportunidad más en Rumanía porque aquí han alcanzado alguna capacitación profesional.
–En Alcalá afloran ahora mensajes del estilo de "los españoles primero". Hay hasta pegadas de carteles en ese sentido.
–En periodo de crisis eso es normal. Pero lo importante es que ese mensaje no cuaja en España. No se utiliza políticamente como en Italia. Es un mensaje populista, porque la contribución de los inmigrantes a la economía es muy importante. Yo hablo con políticos españoles de manera habitual y sé que este mensaje no existe.
–Me imagino que seguirá con preocupación el acoso a los inmigrantes en Italia.
–En Italia el mensaje anti inmigrantes fue alimentado en la campaña electoral. Les han culpado a ellos de los males de la crisis y de todo lo que han podido.
–¿Teme que España se deslice por esa pendiente?
–Yo creo que no. Sería un desastre echar a perder el modelo de integración que tienen ustedes.
–¿Es un tópico eso de que los rumanos y los españoles somos tan parecidos?
–¡No lo es! Pero a esa cercanía entre los dos pueblos se debe la simpatía que hay por España, que no se tiene por pueblos como el francés o el italiano. Claro que en mi caso se trata de algo especial: soy hijo de madre santanderina. Aquí a los políticos se les pone apodo siempre. Y a mi, cariñosamente, cuando era primer ministro me llamaban Don Pedro.


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