lunes, 22 de febrero de 2010

“Plantar los cedros de San Diego fue un error”

Se pusieron indebidamente, no están en su mejor estado y no es factible transplantarlos. Quien así habla de los cedros de la plaza de San Diego no es un enemigo declarado de la naturaleza sino Rosendo Elvira, director del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Preguntado por este periódico Elvira respalda la retirada de los árboles: "Fue un error ponerlos y no se puede asumir ese error como algo que no se puede cambiar, la fachada es más importante".
El debate está servido una vez que ha trascendido que el Foro del Henares pedirá próximamente al Ayuntamiento la eliminación de estos árboles. El equipo de gobierno de Bartolomé González está dispuesto a estudiar la propuesta, que ya ha levantado polémica en otras ocasiones al ser puesta encima de la mesa. Ahora el Foro del Henares está ultimando un proyecto que presentará al Consistorio con el fin de eliminar la decena de especies vegetales que adornan la que fuera la universal fachada.
Los cedros, explica Elvira, "no están en su mejor estado, aunque es cierto que antes sufrían más porque había un césped que se regaba en demasía". En los últimos años varios se han muerto, pues el ciclo vital de los mismos está cercano a su fin. En alguna ocasión, dice, se ha propuesto trasplantarlos "pero es un disparate", porque debería salir tierra que rodea las raíces incluída, lo cual lo hace técnicamente casi inviable.
La opción de quitar los cedros se ha planteado en tres décadas distintas. En 1998 Ayuntamiento y Comunidad descartaron seguir las indicaciones del arquitecto Giorgio Lombardi, que había presentado un boceto para la plaza sin cedros. En 2001 se volvió a discutir, esta vez con protestas ecologistas. Rosendo Elvira cree que es y será "un arma arrojadiza, independientemente de las ideologías", porque "tenemos pocos árboles y siempre habrá gente que los defienda e incluso que diga que tienen sentimientos. Pero todo esto es "un disparate", sostiene Elvira. 
La plaza de San Diego no fue siempre como usted la ve. Antes que en los 60 del siglo pasado se plantaran los cedros, la plaza de San Diego fue una gran explanada con una fuente cercana a los cuarteles, lo que permitió contemplar la monumental fachada renacentista  del Colegio Mayor de San Ildefonso sin ningún obstáculo que estorbara a la vista, para orgullo de los locales y admiración de los visitantes.
Eso fue durante más de tres siglos. Mucho tiempo, pero no el suficiente para que el diseñador de la fachada, Rodrigo Gil de Hontañón, y todos los maestros y albañiles que intervinieron en la construcción, a mediados del siglo XVI, tuvieran la posibilidad de verla al completo y de frente. En el espacio que hoy ocupan los parterres, se encontraban al menos dos edificios luego derruidos; uno de ellos el Colegio Trilingüe, que con el transcurso del tiempo se trasladaría a lo que hoy es la Hostería del Estudiante y el Paraninfo. Así pues, durante la construcción de la fachada, que se desarrolló entre 1537 y 1553, existieron dos manzanas y una calle frente a la Cisneriana. E  incluso hay algunos especialistas que sostienen que Gil de Hontañón se vio condicionado por ese paisaje para diseñar la fachada.
Según esta teoría, eso explicaría la escasez ornamental de los laterales y la elaboración y el recargamiento de la parte central, que correspondería justamente a la parte más visible desde la calle que partía en dos el 'barrio' que ocupaba la plaza. Aunque en general se considera que Hontañón creó su fachada sin tener en cuenta el 'frontón' de ladrillo que se levantaba frente a él, probablemente porque sospechaba que tenía los días contados y era su obra la que estaba llamada a mandar en el lugar por los siglos de los siglos.

Con información de Pedro Pérez Hinojos

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo malo es q, en esta Castilla nuestra, cuando quiten los árboles se nos cocerán las cabezas... y la plaza se inutilizará de mayo a septiembre y de 12 a 20 hs.
Ver los edificios está muy bien, pero las plazas deberían ser d uso público, no fotográfico