miércoles, 24 de febrero de 2010

Un poco de educación: no me hagas gestos obscenos mientras te insulto y me cago en tu familia

Hay dias en los que Aznar sale con la mejor intención de casa y acaba haciendo el fuckyou a unos tipos que lo llaman fascista y asesino: el sentido del humor también tiene sus horas bajas. Pero los melenuditos que silbaron e insultaron a nuestro fatídico ex presidente están escocidos cual doncella ofendida al ver el grosero gesto del fachisoletano. Tal vez pensaron estos rebeldes que, en agradecimiento a sus moderados calificativos nacidos de la crítica más constructiva, el bajito del bigote se acercaría a ellos y se abriría la bragueta dejando brotar un manantial bifurcado de colonia Calvin Klein para ellos y Pantene Pro-V para ellas. El momento sería refrescante y tierno, aunque no tanto como para compartirlo con mamá cuando vayan a su keli a devolverle los tupper sin fregar.
La verdad es que lo de ser un antisistema es una vida muy desagradecida. No puede uno ver tranquilo el furgol porque hay que terminar la pancarta para mañana. Como lo del mecenazgo está fatal, los cafeses de la cantina para preparar la jugada corren por cuenta de cada uno de estos agentes perroflauta. Si algún día se tercia, hay que quemar una bandera española, israelí o americana que no salen baratas y menos cuando la gasofa está por las nubes. Pero lo más duro es que después de tomarse estas molestias con ánimo tan altruista estos chicos silben, cubran de abucheos, llamen fascista, asesino e hijoputa al interfecto y éste tenga la osadía y la mala educación de hacertes una peineta. ¡Qué modales son estos!
Claro, nuestros guerreros del antifaz se han quedado alucinados con tal falta de educación, y están en un tris de colgar el palestino y mandar la utopía a freir espárragos. Porque encima de que van llamando fascista y asesino a hijoputas como Aznar sin cobrar un duro, sólo por amor a los demás, se tienen que volver a casa con su sensibilidad zaherida por un grosero gesto que ha empobrecido el noble y moderado debate que pretendían entablar con la sociedad.
Pido desde aquí a los peperos que traten con más cariño a estos cachorritos. Son asustadizos y sensibles, y los cambios de humor pueden afectar al número de cópulas que realizan por año, igual que le sucede a los jabatillos en cautividad. Sería una pena que se extinguiese esta especie, tan necesaria en la cadena alimentaria de los medios de comunicación y las mejores tiendas de ropa de Fuencarral.

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