jueves, 4 de marzo de 2010

estos eran los candidatos. sólo quedan dos: Galván y Peinado

JOSÉ MORILLA
Avezado senderista en su escaso tiempo libre, para el vitalista e
inconformista José Morilla (Fuente Vaqueros (Granada) 1947), sus 62
años no fueron óbice para intentar sacarse este año la espina de los
comicios cisnerianos de 2002, en los que sucumbió, en primera vuelta,
ante Diego Luzón y Virgilio Zapatero. Porque para el decano de
Económicas y Empresariales el Rectorado no es sólo un modo de cambiar
profundamente la UAH, de arriba abajo, sino también una brillante
colofón una prolífica carrera profesional siempre desarrollada en el
ámbito de la educación superior.
En 1975 se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de
Málaga, donde dio clases durante los tres años anteriores. Una vez
conseguida la toga, daría el salto a Madrid. En la Complutense ejerció
la docencia durante un bienio, hasta que, en 1977 aterrizó en la
Universidad de Alcalá, donde, además de catedrático de historia e
Instituciones Económicas, ha sido casi de todo. Tras ocupar, entre
1983 y 1984, el vicedecanato de la facultad que actualmente dirige, se
convirtió en uno de los hombres de máxima confianza del rector Manuel
Gala. Este último le encargó las carteras de Infraestructura
(1984-1986) y de Extensión Universitaria y Relaciones Internacionales
(1986-1989). La década de los 90 del siglo XX la comenzó Morilla como
director del Centro de Estudios Norteamericanos (en la actualidad
Instituto Franklin), donde permaneció hasta 1998. Entre su legado en
esta entidad destaca la creación de la Biblioteca de Estudios
Norteamericanos, tras la recuperación de los fondos del Centro
Cultural Washington Irving y de las bibliotecas de la base
norteamericana de Torrejón de Ardoz.
La carrera de Morilla también ha estado jalonada por destacados
trabajos de investigación, algunos de ellos en universidades
extranjeras, como Oxford y California.


ALVAR, EL ZENODOTO DE ALCALÁ
Como Zenódoto de Efeso en Alejandría, una de las pasiones vitales de
Antón Alvar Ezquerra (Granada, 1954) a lo largo de sus 28 años en la
Universidad de Alcalá ha sido dotar a la Cisneriana de unos fondos
dignos de un gran centro del saber y del conocimiento. Con obras,
incluso, de su autoría: En los últimos años ha estado inmerso en dos
proyectos para él excepcionales, la primera Historia Oficial de la
UAH, ya publicada y a la venta, y la primera traducción al castellano
de La Eneida de Virgilio.
Cuando llegó a Alcalá, en noviembre de 1982, Alvar no era más que un
profesor adjunto de Filología Latina, pero pronto demostró una gran
capacidad de iniciativa: el luchó para que esta Universidad contará
con estudios de su área.
Más allá del ámbito académico, Alvar también mantuvo un papel activo
en la vida interna de la Cisneriana que tuvo que resurgir de sus
cenizas en los años 80. No en vano representó a los profesores
adjuntos en la Comisión que elaboró los primeros estatutos
democráticos de la UAH.
En 1984, ya como director del Departamento de Filología Moderna, fue
nombrado director de la Biblioteca de la UAH, cargo que aprovechó para
potenciar el sistema bibliotecario de la Universidad: creó la Central
de Ciencias Experimentales y revitalizó las de varias facultades.
Además, participó en la comisión mixta UAH-Ayuntamiento, para el
seguimiento del convenio de rehabilitación del Casco Histórico.
La recompensa académica vendría casi una década después, con la
obtención de la cátedra de Filología Latina en la UAH. Antes consiguió
idéntica plaza en Alicante, pero su destino ya estaba ligado para
siempre a Trinitarios y Caracciolos. Y la recompensa 'política' no
tardaría en llegar. En 1999, Alvar (que no había dejado de formar
parte de los consejos de Gobierno de Manuel Gala), fue nombrado
vicerrector de Extensión Universitaria. Bajo su mandato el servicio de
publicaciones de la UAH dio un gran salto, pasando a los 70 títulos
publicados al año.


GALVÁN
En los minutos previos a uno de los debates electorales, dos de los
candidatos hacían gracietas geográficas sobre su respectivas
procedencia: los tres granadinos (Antón Alvar, Manuel Peinado y José
Morilla), contra "el africano", el canario Fernando Galván Reula,
(1956), a quién, desde que anunció su candidatura, allá por diciembre
de 2009, en pleno exilio investigador en Oxford, le han considerado
como el elegido por el aparato de poder de Virgilio Zapatero.
El reto vital del que más se siente orgulloso Fernando Galván en la
actualidad, salvo que se convierta en el nuevo rector de la
Universidad de Alcalá, es haber sido elegido en 2006 presidente de la
Asociación Europea de Estudios Ingleses. Todo un premio a la carrera
de fondo que inició en la Universidad de La Laguna, donde se licenció
en 1979. En las Islas Afortunadas desarrolló su labor docente e
investigadora hasta 1992. Tres años después se apalancó en la
Cisneriana, como director del Departamento de Filología Moderna, que
había creado, una década antes, su rival y, sin embargo amigo, Antón
Alvar.
En 2002, Galván fue nombrado por Zapatero vicerrector de Departamentos
y, posteriormente de Docencia. Estuvo seis años al servicio de
Virgilio. Después volvió a centrarse en sus clases, en sus libros e
investigaciones.
Galván Forma parte de numerosos comités científicos de revistas
españolas e internacionales de la especialidad de Filología Inglesa.
Ha sido profesor visitante y conferenciante asiduo en la mayoría de
las universidades españolas y en otros centros de enseñanza superior
del extranjero, como el Departamento de Literatura Comparada de la
Universidad de Harvard, donde estuvo como investigador visitante
("Visiting Scholar") entre 1993 y 1995.
Es autor de más de un centenar de ensayos y artículos sobre literatura
inglesa y crítica literaria que han visto la luz en revistas
nacionales e internacionales de la especialidad, como Atlantis,
Anglo-American Studies, Revista Canaria de Estudios Ingleses, Epos,
BELLS, Doris Lessing Newsletter, European Journal of English Studies,
PMLA, The European English Messenger, REAL, etc.

LAS TRES VIDAS DE MANUEL PEINADO
El docente, el regidor 'a palos', y el catedrático con ínfulas de
'mister' universitario. Tales son, hasta ahora, las fases de la vida
profesional y pública del granadino Manuel Peinado (1953), que ha
esperado 20 años (que en un centro del saber sí son algo) para tomar
el cetro de Cisneros. Un año después de licenciarse en Biología
Vegetal en Granada, fue reclutado por su profesor Esteve Chueca,
catedrático de la recién renacida Universidad de Alcalá, como profesor
estudiante en prácticas. La UAH era "entonces, poco más que una
quimera", señala el propio Peinado, pero "ofrecía mejores
posibilidades de futuro para quienes quisieran trabajar en la dura
pero ilusionante tarea de construir una universidad desde la nada".
Entre 1983, Peinado consolidó su carrera universitaria al lograr una
plaza de profesor Adjunto de Botánica en la Facultad de Biología de la
Universidad Complutense de Madrid. Pero la Ley de Reforma
Universitaria le permitió volver a Alcalá, donde pudo dar rienda
suelta a su vocación docente e investigadora, sobre todo en el cambo
de la flora y de la vegetación.
Su segunda pública comienza en 1999, cuando llega a la alcaldía de
Alcalá tras pactar con Izquierda Unida. Cuando perdió las elecciones,
en 2003, se marchó con un sabor amargo, arrepentido de todos y cada
uno de los días en los que se sentó en el sillón del primer edil que
fue, para él, como ha reconocido recientemente, "un potro de tortura".
Como había quedado demostrado que no estaba preparado para la vida
política volvió a sus flores y a sus hongos. Y a sus clases. De por
medio se metió un cáncer, que le puso "los pies firmemente en el
suelo". Y volvió a soñar con el reto de emular a Cisneros, al frente
de la UAH. Aquí empieza (empezó) su tercera vida pública.

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