miércoles, 14 de abril de 2010

Correr es de valientes

Venía andando hacia la redacción y me he descubierto a mi mismo cruzando un paso de cebra en rojo, a la carrera. Pero el mío era un trote pureta, de adulto. Y ha sido otro palazo de tierra que sepulta la infancia para siempre. Horror.
De niño sabes andar en bolas con total naturalidad, sin pensar en lo que otros piensan y sin necesidad de meterte las manos en los bolsillos. Y cuando corres, corres que te las pelas. Como ha corrido el hombre a lo largo de la historia, lanzando un brazo hacia adelante en cada zancada, con los dedos estirados como queriendo cortar el viento o con los puños cerrados como si así pesasen más y tirasen del cuerpo en sentido de la marcha. Las rodillas suben casi hasta la altura de la cadera y el cuello se estira un poco hacia atrás, para divisar a indios y vaqueros que salgan al encuentro. El caso es que cuando eres un niño tienes menos prisa pero llegas antes corriendo a todos sitios. Los adultos de ciudad han corrido siempre como avergonzados, a ráfagas. Les pitan cruzando un semáforo y dan un saltito ridículo, corren cuatro zancadas y frenan antes de llegar a la acera, como si les cobrasen por las milésimas en las que no tocan el suelo con ninguno de los pies. 
¿Usted como corre? No hablo de jogging sino de la carrerita civil, la que se hace de paisano y por causas perentorias. Tal vez lo haga como un payaso acomplejado, y un día el reflejo de algún escaparate se lo dirá a la cara: ese trote encogiendo los hombros, moviendo un brazo correctamente y el otro tapando el bolsillo como si las llaves fuesen a huir por esa sprint inofensivo, muchas veces con la lengua asomando mordida entre los dientes, como si correr fuese una travesura o algo indigno.
El hombre ha corrido toda la vida, pero entre una masa gris que camina nos da corte el galope urbanita, volar sobre un charco, acelerar hasta acercarnos un poco a nuestro límite. Una vez fuimos bípedos orgullosos de serlo y ahora caminamos como pingüinos por temor desentonar con la civilización.

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