lunes, 21 de junio de 2010

Selectividad: el nivel debe importar

La nueva selectividad ha empujado a la Universidad de Alcalá un puesto hacia arriba en el ranking de  la Comunidad de Madrid, aunque tal vez el cambio es que los estudiantes pueden subir nota con más ventajas y que ya no hay un número de plazas limitado para lo que vienen de la FP en cada carrera; sino que técnicos superiores y bachilleres compiten con sus notas medias de acceso por cada plaza. Los primeros con su expediente de FP, y los bachilleres, con la media de la Selectividad y el bachillerato. Habrá que esperar a las notas de corte y a próximas convocatorias para juzgar quién ha salido ganando, pues algunos capítulos de la prueba son tansitorios: sólo este año, todas las materias del bachillerato servirán para subir la nota de entrada a esas carreras.

En Alcalá el porcentaje de alumnos que ha superado este trascendental examen se ha incrementado un 5,77% con respecto al año pasado. Pero en la propia concepción del examen parece que existe un deseo de hacer una criba más fina y más rigurosa en cuanto al acceso a las carreras más demandadas y dejar las puertas abiertas en las que no tienen  problemas de plazas, que ya son muchas.  Durante años las cifras han revelado que aunque es fácil aprobar selectividad, muchos estudiantes no logran la carrera que ansiaban. La selectividad actual parece ponerse frente a ese hecho y por ello premia el esfuerzo con más nota, ya que en esta fase no suspende nadie: sólo puntuarán los exámenes aprobados. Estas garantías, que permiten mejorar la nota de cara a las carreras más demandadas, es con seguridad lo que empujado a elegir esta opción cerca de nueve de cada diez jóvenes inscritos a las pruebas. Se premia por un lado el esfuerzo pero por otro lado se desprecia el riesgo porque si no sale bien el examen es un brindis al sol.
Y por otro lado, parece como si la Universidad quisiese reducir los requisitos mínimos para entrar en una carrera, como si quisiese rescatar de esa bolsa de suspensos a los que saben algo de algunas materias pero tienen carencias enormes en otras. Si se tiene en cuenta que el estudio de una carrera es una inversión de la Universidad en un alumno, convendría mantener la tensión en este punto. De lo contrario es el contexto lo que aparece devaluado, y los alumnos son los primeros interesados en que el nivel de la universidad en España sea bueno. Es conocido el lamento de las universidades sobre la mala preparación con la que llegan muchos alumnos y es cierto que eso no es culpa suya. Pero despreciar la formación complementaria no sería en ningún caso el camino más corto para conseguir una universidad que funcione y que devuelva a la sociedad lo que la sociedad le ha dado.

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