martes, 28 de septiembre de 2010

Parad el país pero recordad que me amáis

Decía Gregorio Marañón que el trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo. Hoy será un día extraño para nuestro sistema inmunológico: puede empezar con un madrugón para la larga espera del bus, seguir con una riña con algún fanático de los acrónimos obreros que nos insista en parar y luego desembocar en un estrés por el trabajo acumulado por los compañeros ausentes. Alguien nos pasará la mano por el hombro y nos dirá que bien hecho, que está todo fatal pero no es momento de huelgas. Los llamo los piqueteros del más allá, que postergan la movilización social hasta nuestra definitiva entrada en el Paraíso, acompañados de nuestros seres difuntos y bajo la mirada de San Pedro.   
Pero todo este jaleo no es nada comparado con lo que sufrirán las meninges de los que habiendo votado a Zapatero, irán hoy a la huelga contra él para votarle de nuevo más adelante. Sufrirán en Madrid los servicios mínimos más rácanos de España pero no verán otra culpable que la presidenta. Zapatero sabe que mucho votante se desfogará hoy maldiciendo el capitalismo, y que estará mejor folladito para cuando haya que emboscar al votante. La caza del zorro ha comenzado. Escojan un árbol para esconderse.

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