domingo, 5 de septiembre de 2010

Si es rosa, es seguro

Lope de Figueroa, en su parte más alejada de la ciudad, ha quedado partida en dos por una línea rosa: no tiene los iconos pintados todavía, pero ya podemos llamarle carril bici. Para el ciclista que siga camino del Alcampo por el Camino de los Afligidos le espera la sensación de libertad que da uno de los tramos más largos -y viejos- de la ciudad. Tal vez por esto último tiene unos 20 baches insufribles, casi uno en cada junta. Pero hoy nuestro periplo sobre dos ruedas es por el carril bici que se está terminando, que no es sólo el del final de Lope de Figueroa. Cogiendo el viejo tramo de la cale Ávila y pasando bajo las vías se llega hasta la rotonda de Lázaro Cárdenas. Desde ahí surge uno de los carriles bici más anchos de la ciudad por la avenida de Miguel de Unamuno, la que lleva hasta Alcalá Magna.Hay coches aparcados a ambos lados de la calle exceso de velocidad, pero el carril bici discurre por detrás de la acera norte: no estorban ni los vehículos ni los peatones. Ya estamos en Espartales y, como buen barrio nuevo, tiene carril bici en la mayoría de sus bocacalles. Cuidado en algunas de ellas, como la cuesta de Teatinos, pues la vía rosa apenas sera perceptible cuando esté abierto y se retiren las vallas. Un problema similar ocurre en Octavio Paz, donde algún coche ha invadido el carril bici por desconocimiento.


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El carril bici en los nuevos barrios es más tranquilo que en centro no sólo por los coches sino porque hay menos paseantes distraídos caminando sobre la pintura rosa. Con este problema no nos encontramos en otro tramo considerable, el de la avenida de Europa, que conecta la avenida de Daganzo con la Estación de la Garena. Para regresar al centro hay que jugarse un poco el tipo pasando bajo las vías en el paso subterráneo del Corte Inglés y el resto es pan comido: la avenida de Madrid, que es la antesala de Vía Complutense entrando desde el oeste, tiene carril hasta llegar al centro. No es extraño que allí los peatones ocupen el carril bici, su proporción es de mil contra uno y en los barrios nuevos sólo de 100 a uno. Si rodean la Facultad de Derecho por el camino rosa blasfemen en alto o hagan sonar la bocina. Si no se la han robado tras dejar la bici atada, claro.

 

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