lunes, 4 de octubre de 2010

El PSM, mejor que hace tres meses

Acabado, medio muerto o casi en la tumba fría. Pongan la coletilla que quieran al presidente Zapatero. Pero que nadie zanje el asunto de las primarias como un mero varapalo al presidente  por parte del electorado de izquierdas. Tal y como Zapatero temía, los militantes han votado a quienes les ha dado la gana: así ganó Borrell, Morán y Peinado. Los partidos, a la vista está, tienen poco que ver con sus militantes: siempre pierde el aparato. Nos falta experiencia para saber si los militantes tienen mucho que ver con los potenciales votantes. Pero puede ser que sí. Conviene estar atentos a lo que pase a partir de ahora.

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1. Antes hay que desconfiar de la cháchara que, al unísono, ha empezado a derramar el PP y sus hechiceros. Cuando Trini fue la sensación salieron en tromba, al tomar aire Tomás volvieron a por él, y ahora dan el pésame al PSOE por la victoria del de Parla. Conviene escucharles siempre para pensar lo contrario, pues son listos a su manera.
2. Tal vez Trini fuese mejor. Pero esta victoria es una buena noticia para el PSOE. El candidato desconocido ahora es conocido, y con el desafío a Zapatero ha ganado algo de carisma. Pena que uno y otra destilen esa superficialidad y no hablasen de proyectos.
3. Las primarias no han debilitado al PSM. Es más, la derecha y sus ingenieros estaban deseando que el circo acabase: las comparaciones dejan mal a los procesos de cualquier otro partido, incluidas otras franquicias del PSOE. Y posibles votantes vieron el domingo durante horas a Gómez ganando unas elecciones. Posiblemente serán las últimas que gane en mucho tiempo, pero no concibo mejor spot para la tele –y más barato– que un desenlace de las primarias. Es cierto que el PSM está dividido, pero digamos que el fuselaje que se ha llevado los golpes sólo valía para eso: para resonar por dentro, nunca para volar hasta la Puerta del Sol. La paz interna de Simancas y la de Rajoy sabemos muy bien dónde conducen.
4. La victoria de Gómez es ajustada, pero también fueron reñidas las primarias en EEUU y nadie habló de victoria pírrica.
5. Los partidos sólo son reflexivos –y sabios– cuando van perdiendo. Un cúmulo de ambiciones han puesto la solución en bandeja. Pronto alguien en el PP dirá que añora a Simancas. Al tiempo.

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