martes, 5 de octubre de 2010

Justicia, sí. Pero antes buen juicio

Ya ha explicado el alcalde lo obvio: él no puede ser "juez" de los presuntos malhechores que tiene trabajando en el Ayuntamiento y que han sido acusados por la Policía de coacción piquetera durante la madrugada de la huelga. Nadie le ha pedido que los meta en la cárcel, sino más bien que actúe como un gerente responsable ante unos trabajadores a los que él paga, con dinero de todos, pese a haber sido pillados destrozando un material –cerraduras de colegios, concejalías y dotaciones culturales– que también han sido reparadas con dinero de todos. Vamos, que si no trabajasen para él a lo mejor la ciudad se habría ahorrado una suma importante de dinero.
El alcalde y la concejala de Personal, un tanto desaparecida tras el desaguisado, no necesitan el título de juez para, por lo menos, mandar a su casa aunque sea de manera temporal a estos vándalos que han sido denunciados por la propia Policía nada menos. Si no se consigue demostrar su culpabilidad pueden ser readmitidos incluso. Aunque al alcalde le sobran ejemplos, y desde el Gobierno regional se le han dado varios, de medidas enérgicas tomadas desde la principal responsabilidad política cuando servidores públicos –sean anestesistas o diputados– no demuestran estar a la altura de las circunstancias.
Medidas, en fin, que hubiesen sido tomadas en una empresa seria. El Gobierno local debería empezar a decidir ya a quién quiere parecerse.

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