jueves, 4 de noviembre de 2010

Doña Inés: "Berlusconi sólo tiene la parte casposa de don Juan"

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Ana Santos-Olmo, que acaba de encarnar a doña Inés en Alcalá, desconfía de los "que se creen don Juan sin serlo".Llega puntual a la entrevista escuchando música en los cascos, gafas oscuras y atuendo urbanita. Esquivando coches nadie pensaría que  esa joven estaba hace 72 horas en un convento, seducida por un espadachín llamado don Juan y a un paso de dejarse la vida por un amor imposible más allá de la honra y la voluntad paterna. Pero  hasta de esa peligrosa coyuntura ha salido airosa esta actriz acalaína con más diez años de experiencia ante el público y para algunos la Inés más exitosa que se recuerda.  
–Con Doña Inés se ha convertido en la mujer del momento. ¿Ya la cuelan en el super?
—¡Nada! Nadie me ha reconocido por la calle. Pero las clientas de la tienda de mis padres le han dicho cuánto les gustó y le han pormenorizado los detalles de la obra. 
–¿Alguna vez algo o alguien le hizo pensar en tomar los hábitos?
–¡No!  
-¿Suspendía religión?
—Que va: yo era una gafotas empollona. 
–¿Cómo acabó entonces en manos de un sátrapa como Don Juan?
–Todavía no me lo explico. Somos las más vulnerables...
–¿Hubiese hoy en día acabado doña Inés en La Noria, rajando de lo lindo sobre lo suyo con Don Juan?
—No, por el carácter que tiene doña Inés. De verdad creo que hubiese hecho de don Juan una bellísima persona. Lo hubiese reformado. 
–Se ha criticado, no sé si lo sabe, el escote que lució como doña Inés: dijeron que está fuera de la época o fuera del atuendo de novicia.
–Todo el vestuario estaba confeccionado pensando en la época. La idea es que doña Inés no es una novicia todavía, está en el convento porque la ha llevado su padre. Pero está prometida a don Juan. De hecho hay un acuerdo entre don Diego y don Gonzalo para que eso suceda, pero se rompe en escena.  Ella está en el convento como si estuviese en el internado.
–¿Esta noche [anoche] verá Hospital Central? Vuelve su don Juan, Jordi Rebellón, convertido en el doctor Vilches de nuevo.
–No soy seguidora de Hospital Central. Pero me encanta Jordi. Lo digo en caso de que ésa sea la siguiente pregunta...
–Ahí arriba en las tablas, el día del estreno... ¿Temía más a un espontáneo, a rayos y truenos y lluvia... o a una morcilla inoportuna?
—A los rayos y truenos. Lo he pasado fatal. El viernes tuvimos que suspender el ensayo general, y eso fue un bajón. Los fallos técnicos, fueron porque no hubo ensayo general. 
–Me han pedido que le pregunte qué escuchaba por el pinganillo.
–Nosotros, los actores, nada. La diadema sólo lleva micro, las regidoras sí se comunican con la cabina.  
–¿Y en caso de apagón mental?
—Tienes que salir por donde puedas. ¡No hay apuntador!
–Como mujer... ¿Prefiere un donjuán, un comendador bien asentado o un Ciutti que le haga reir?
–Me quedo con algo de todos. De don Juan me encanta que sea tan salvaje, no me refiero a la parte en la que mata gente, sino a la confianza que tiene en sí mismo y lo tierno que es con doña Inés al mismo tiempo. Y de Ciutti, lo divertido que es: me lo pasaría genial. Y del Comendador no sé, porque no he buscado nunca la estabilidad en un hombre.
–¿Berlusconi ha dejado al Tenorio en nada?
–¡Buf! ¡Pero si eso no tiene nada que ver! Al menos con el Tenorio que yo me imagino... Para mi es el anti don Juan: tiene la parte más casposa del Tenorio. Quizá los hombres la consideran muy atractiva...
–No le seduce el donjuanismo.
—No creo que una persona que se cree don Juan atraiga a un amor verdadero. Una cosa es serlo y querer ir de don Juan.
–Diga un don Juan de hoy en día...
–Soy una friki de la serie Lost, y creo que el personaje de Sawyer podría serlo: muy valiente ante el peligro, pero las mujeres lo desarman.

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