martes, 23 de noviembre de 2010

Serrat, Cervantes subito

Les sonará: "No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí. Perdóname si hoy busco en la arena, una luna llena, que arañaba el mar". O esta otra: "Si un día para mi mal viene a buscarme la parca... Empujad al mar mi barca con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas y a mí enterradme sin duelo, entre la playa y el cielo. Mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista. Cerca del mar porqué yo... nací en el Mediterráneo".

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Mejor que le vayamos perdonando los gorgoritos, las coristas bailoteando de fondo y el fornicio que a cualquier músico se le supone. El hecho incontrovertible es que este caballero ha escrito cosas mejores que algunos literatos de ala ancha que hemos premiado en el Paraninfo en los últimos años. No voy contra ellos ni contra los que, ay madre, todavía tenemos que ver desfilar. Pero el pasado es prólogo y tal vez va siendo hora de ampliar un poco el marco y premiar a los escribientes y letristas, no sólo a los escritores, porque lo que autores como Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina han dejado escrito forma parte de nuestra tradición oral más preciada. Devaluada tal vez por esa livianidad injusta que recubre siempre a la música. Es material publicado, diré si me achuchan los puristas, que reposa en tiendas y bibliotecas para el que quiera leerlo en silencio. Y hasta es posible aburrirse o quedarse dormido leyendo alguna estrofa. ¿Alguna prueba más de que eso es literatura?
Les dejo con Sabina: "Lo peor de la pasión es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos. Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada. Lo malo del después son los despojos que embalsaman al humo de los sueños, los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole sin dueño. Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a la hoguera los archivos".  
Ahí está. Lo que la naturaleza no da, el Paraninfo no lo presta.

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