miércoles, 29 de diciembre de 2010

Navidad, castigo divino

En las cenas de Navidad procuro acampar cerca de los carabineros y los langostinos, con un codo sobre la servilleta y la mirada sobre la bandeja. En mi familia se guardan las formas hasta en las bodas, pero si hay carabineros de marisquería buena... te puede caer un codazo en los riñones al intentar repetir. Igual que los salmones remontan el río, la legión de tíos y nueras se concentra en el pueblo una vez al año para rendir tributo a mi abuela Mercedes, pellizcar a los niños y ponerse de los nervios con los motivos más rudimentarios. Así que yo no es que me muera por el marisco, pero el ambiente me sugestiona. O comes o te comen.
Como soy una hormiguita obrera, suelo aterrizar en los brazos de mi abuela pensando que lo que tengo por delante son dos días libres. Pero es una prueba vital muchísimo más cojonuda. No sé si la más difícil desde que remonté como espermatozoide hasta el óvulo de mi madre, pero acaba uno también cual flagelo o similar. En la cena pasan revista a tus logros en cuanto a procreación o por lo menos tentativa seria. Los cambios de estado civil también son bienvenidos, o por lo menos que te hayas operado o te hayas comprado algo de lo que se pueda hablar. O yo que sé qué quieren. Así va la cosa y la verdad es que nunca he ganado por puntos, y mira que me he llevado mis metas volantes como un campeón.
Mi señor padre suele entregarse, con sus hermanos, a un agro-unplugged que alcanzó su punto álgido cuando mi primo de once años se arrancó con una jota de las que le gustarían a Bibiana Aído: "Cuatro carros de putas van pa Toledoooo... / se jodieron los [inaudible] / putas al suelo...".
En el resto de la mesa no se pierde comba. Mis tías y apegadas me dan dos besos cuando llego, pero luego me bailan la haka maorí mojándome la oreja.


La danza Maori
Cargado por lupodellasteppa74. - Sitcom, sketch, videos cómicos y de comedia.

Sí, es ese baile de los jugadores de rugby de Nueva Zelanda que sólo buscan acojonar al contrario. Pero diciendo "cariño" entre golpe de pecho y crujir de dientes.
Las vacaciones de Navidad son la venganza del todopoderoso por las horas de trabajo que no trabajaste. En estas fechas, aunque escritas en rojo... ¡no descansarás!

No hay comentarios: