miércoles, 15 de diciembre de 2010

Para pecado low cost: el de palabra

Guarras, putas, puercas... De todo pasa por la cabeza del neocón gracias al gobierno paritario. ZP los excita y la caverna echa humo. La derechuza, igual que antes la izquierdita, tiene el combustible de la audiencia para tener el intestino grueso todo el día funcionando: la ideología se está convirtiendo en profesión a un lado y a otro de la trinchera gracias a la TDT y a los medios multiplataforma. Lo que antes se pensaba, ahora se dice. Ya no se peca de obra, porque es costoso y no hay quien lo pague. Además los susodichos a izquierda y derecha no tienen los arrestos para embozarse en un callejón oscuro. Se peca sólo de obra y omisión, que así no se mancha uno. De obra, unos santos. Pero de palabra, todo lo que nos mande el capitán Garfio: son baratas, y el único coste es quedar como un majadero. Con el griterío no hay sitio para los malos pensamientos, eso es sólo calentamiento por la banda.  
Comprendo que algunos plumillas de mi calaña se alíen con el mal, porque del regular estamos ya todos muy hartos. Es una nadería, una ruina, son los codazos de la multitud. Lo regular son las sardinas en lata en hora punta y el ya le llamaremos.
El ciudadano se ha convertido en tipo duro: postea comentarios crueles en las noticias y se parte de risa con las vergüenzas de la diplomacia al descubierto. La chusma se baja las canciones de las estrellas, les birla todo el poco talento que tienen a cambio de nada. Y luego crea frases maravillosas que florecen en las redes sociales. La gente es criminal y genial, ahora lo sabemos. Antes sólo los retrataban los comicios cada cuatro años y la foto del Meteosat, pero ahora enciendes del ordenador y, zas, la gente lleva todo el día haciéndole un calvo a Dios todopoderoso.

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A Luna Miguel no le han salido los dientes como columnista y ya ha mordido al pitufo neocón, Salvador Sostres, que escribe con gracia pero está en este mundo porque tiene que haber de todo. Leo que se aburre en Alcalá y me pregunto quién podría formar un club de aburridos. Un grupo de esos del caralibro. Ideas no sé, pero socios saldrían un montón.

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