viernes, 26 de febrero de 2010

Morir por el futuro

El hambre es un arma de destrucción masiva. Dicen que tras ella está el capitalismo y otros apuntan al desigual reparto que orquestamos desde el norte: con el hambre de muchos se pagan los lujos del resto. El hambre algunas veces es voluntaria, para derribar las murallas que el hombre levanta ante sus semejantes. Ese hambre puede ser muerte, pero es por una vida mejor.
Domine Cabra

Harrison Ford: Citado con dos alcalaínas y una le dio plantón

Compartir 30 minutos hablando con el guaperas que encarnó a Indiana Jones o Han Solo es un lujo que pocas se pueden permitir y al que casi nadie podría renunciar. Natalia Marcos, periodista de elpais.com y bloguera de Alcalá, está acostumbrada a entrevistar a famosos. A sus 26 años es una de las responsables de las entrevistas digitales del principal periódico nacional: Alejandro Amenábar, Ferrán Adriá o Alejandro Sanz han pasado por sus teclas. El jueves, sin embargo, su entrevistado fue alguien de un calibre mucho mayor: el actor al que tantas veces ha visto en su papel de Indiana Jones, y que ahora promociona su nueva película, Medidas extraordinarias.
"Nice to meet you", encantado de conocerte, fue el prólogo de la charla, en la que ella desgranaba preguntas de los lectores  e iba tecleando las respuestas de Ford. "Los dedos me temblaban un poquillo", recordaba ayer. Mientras, cuenta Natalia, Harrison Ford se daba paseos por la habitación riendo con algunas preguntas, como la que hacía referencia al la vez en la que fue elegido hombre más sexy del año. "Una traductora nos iba ayudando, pero aunque estaba nerviosa sobre todo estaba pendiente de que todo fuese bien con la conexión", pues las respuestas se van posteando en tiempo real. 
Al acabar, una foto para la posteridad... pese a los problemas del flash al primer intento, que el propio Ford solucionó con indicaciones a su ayudante: "Cuando regresé a la redacción era la envidia de todo el mundo".
¿Envidiada por todo el mundo? No lo será por Ana Manjón, también periodista y también alcalaína. También tenía asignado entrevistar al actor el mismo día para una agencia que hace contenidos para internet, pero no fue porque tenía un reportaje en Guadalajara casi a la misma hora. Otra persona se hubiese tirado de los pelos y pataleado. Ana no quiere sacar su plantón a Harrison Ford de quicio: "Cambié la entrevista con un compañero sin  ningún tipo de pena, porque me parecía tal vez no más interesante pero sí más conveniente cumplir con otro encargo en otro sitio". ¿Otra vez será? Quién sabe: "La verdad no estoy pensando en volver a poder entrevistar a Harrison Ford", ríe quitando importancia a la oportunidad de ser envidiada por sus amigas, "sino más bien a Robert Redford, por el cual sí me hubiese puesto enferma para poder ir o hubiese defendido cubrir ese tema yo". Sólo admite que le hacía ilusión entrevistar a Ford "porque seria mi primer entrevista internacional". Visto con quien se codean ambas, seguro que todo llega.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un poco de educación: no me hagas gestos obscenos mientras te insulto y me cago en tu familia

Hay dias en los que Aznar sale con la mejor intención de casa y acaba haciendo el fuckyou a unos tipos que lo llaman fascista y asesino: el sentido del humor también tiene sus horas bajas. Pero los melenuditos que silbaron e insultaron a nuestro fatídico ex presidente están escocidos cual doncella ofendida al ver el grosero gesto del fachisoletano. Tal vez pensaron estos rebeldes que, en agradecimiento a sus moderados calificativos nacidos de la crítica más constructiva, el bajito del bigote se acercaría a ellos y se abriría la bragueta dejando brotar un manantial bifurcado de colonia Calvin Klein para ellos y Pantene Pro-V para ellas. El momento sería refrescante y tierno, aunque no tanto como para compartirlo con mamá cuando vayan a su keli a devolverle los tupper sin fregar.
La verdad es que lo de ser un antisistema es una vida muy desagradecida. No puede uno ver tranquilo el furgol porque hay que terminar la pancarta para mañana. Como lo del mecenazgo está fatal, los cafeses de la cantina para preparar la jugada corren por cuenta de cada uno de estos agentes perroflauta. Si algún día se tercia, hay que quemar una bandera española, israelí o americana que no salen baratas y menos cuando la gasofa está por las nubes. Pero lo más duro es que después de tomarse estas molestias con ánimo tan altruista estos chicos silben, cubran de abucheos, llamen fascista, asesino e hijoputa al interfecto y éste tenga la osadía y la mala educación de hacertes una peineta. ¡Qué modales son estos!
Claro, nuestros guerreros del antifaz se han quedado alucinados con tal falta de educación, y están en un tris de colgar el palestino y mandar la utopía a freir espárragos. Porque encima de que van llamando fascista y asesino a hijoputas como Aznar sin cobrar un duro, sólo por amor a los demás, se tienen que volver a casa con su sensibilidad zaherida por un grosero gesto que ha empobrecido el noble y moderado debate que pretendían entablar con la sociedad.
Pido desde aquí a los peperos que traten con más cariño a estos cachorritos. Son asustadizos y sensibles, y los cambios de humor pueden afectar al número de cópulas que realizan por año, igual que le sucede a los jabatillos en cautividad. Sería una pena que se extinguiese esta especie, tan necesaria en la cadena alimentaria de los medios de comunicación y las mejores tiendas de ropa de Fuencarral.

martes, 23 de febrero de 2010

Lili Zhang: "Descansaremos en la vejez, ahora a trabajar”

Si tiene problemas para aprender inglés, tal vez sería el momento de darle una oportunidad al chino. No hace falta irse a Pekín, en la academia Confucio (Luis de Madrona S/N, al final de la calle) ya hay 60 valientes de la ciudad o de los alrededores que se han atrevido a aprender la lengua más pujante del momento. "En seis meses o un año puedes aprender lo básico y manejarte", explica Lili Zhang, orgullosa de su academia. Es el mejor momento para ponerse ese idioma, porque "el mercado chino es el mejor para invertir, es la economía que más creció el año pasado"
Lili Zhang, que hoy es presidenta de la Asociación de Comerciantes Chinos de Alcalá, llegó a Alcalá en los años ochenta, acompañada de su entonces marido. "En cuanto llegamos a Alcalá nos gustó y no quisimos movernos".  Abrieron el restaurante chino pionero, el de la avenida de la Alcarria. Tenía catorce años cuando pisó tierra complutense y la comida española no le entró a la primera "aunque la verdad es que sólo pensábamos en ahorrar". Sólo ahora, pasados los años, mezcla lo mejor de ambas culturas en la mesa, aunque en sus cenas suelen mandar los palillos. 
Existe un tópico que dice que los chinos no se asocian, pero para Lili no es más que "una leyenda". Como aquella que dice que no pagan licencias.  De hecho, dice, "tenemos una asesoría y el que nos hace la contabilidad es un español que no se explica de dónde viene esta  fama porque son los propios chinos los que cuando no le pasan el cobro de un impuesto que tienen domiciliado preguntan por ello porque no quieren retrasos en eso".
¿Pero qué hacen los chinos en su tiempo libre? "Si te digo la verdad, los chinos no sacan tiempo libre: sólo para comer o para dormir". A muchos les parecerá que eso no es vida, pero la manera de pensar es otra: "Tienes que aprovechar la juventud, puedes trabajar diez o catorce horas al día... y cuando seas mayor ya tendrás tiempo para disfrutar, pero cuando eres joven tienes que trabajar".
El día libre –¡sólo uno!–  es "para llamar a China" y hacer la compra o arreglar la casa "y sobre todo ahorrar, porque los chinos ahorramos todo lo que podemos para tener nuestro propio negocio y devolver el préstamo a nuestra familia, que te lo da sin recibos ni intereses porque te lo va a devolver". El verbo gastar sólo se conjuga durante uno de los doce meses: con un fugaz regreso al China donde se disfruta lo suficiente para los 365 días siguientes: "Ni cine ni copas" 
Pero los niños están creciendo con mentalidad españoles, "están buscando tiempo libre, ¡no veas!".  Con el tiempo su comunidad china, que tiene a 2.000 compatriotas afincados de una manera o de otra en Alcalá, va cambiando y aprendiendo del lugar donde viven. Sólo hay un misterio que jamás podrán desentrañar: quién se inventó la comida china que ponen en los restaurantes chinos, porque desde luego que no es la que ellos hacen en su país: "Es cierto que no es la misma comida... es algo que nos gustaría saber a los chinos, porque es comida china occidentalizada".
De hecho piensa que ha llegado el momento de que los españoles puedan disfrutar de las especialidades culinarias de los chinos sin salir de Alcalá: pero de las auténticas. "Antes no, pero ahora en los restaurantes encontramos muchos clientes que quieren comer auténtica comida china, y nosotros los preparamos". Puede ser una manera de que, al menos, veamos a chinos comiendo en los restaurantes chinos de la ciudad. Si el ahorro y el trabajo se lo permiten: "Estamos en el Año del Tigre, es un animal con fuerza para ganar dinero... los chinos decimos que si estás fuerte lo tienes todo".  La crisis, visto así, es pan comido.

lunes, 22 de febrero de 2010

“Plantar los cedros de San Diego fue un error”

Se pusieron indebidamente, no están en su mejor estado y no es factible transplantarlos. Quien así habla de los cedros de la plaza de San Diego no es un enemigo declarado de la naturaleza sino Rosendo Elvira, director del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Preguntado por este periódico Elvira respalda la retirada de los árboles: "Fue un error ponerlos y no se puede asumir ese error como algo que no se puede cambiar, la fachada es más importante".
El debate está servido una vez que ha trascendido que el Foro del Henares pedirá próximamente al Ayuntamiento la eliminación de estos árboles. El equipo de gobierno de Bartolomé González está dispuesto a estudiar la propuesta, que ya ha levantado polémica en otras ocasiones al ser puesta encima de la mesa. Ahora el Foro del Henares está ultimando un proyecto que presentará al Consistorio con el fin de eliminar la decena de especies vegetales que adornan la que fuera la universal fachada.
Los cedros, explica Elvira, "no están en su mejor estado, aunque es cierto que antes sufrían más porque había un césped que se regaba en demasía". En los últimos años varios se han muerto, pues el ciclo vital de los mismos está cercano a su fin. En alguna ocasión, dice, se ha propuesto trasplantarlos "pero es un disparate", porque debería salir tierra que rodea las raíces incluída, lo cual lo hace técnicamente casi inviable.
La opción de quitar los cedros se ha planteado en tres décadas distintas. En 1998 Ayuntamiento y Comunidad descartaron seguir las indicaciones del arquitecto Giorgio Lombardi, que había presentado un boceto para la plaza sin cedros. En 2001 se volvió a discutir, esta vez con protestas ecologistas. Rosendo Elvira cree que es y será "un arma arrojadiza, independientemente de las ideologías", porque "tenemos pocos árboles y siempre habrá gente que los defienda e incluso que diga que tienen sentimientos. Pero todo esto es "un disparate", sostiene Elvira. 
La plaza de San Diego no fue siempre como usted la ve. Antes que en los 60 del siglo pasado se plantaran los cedros, la plaza de San Diego fue una gran explanada con una fuente cercana a los cuarteles, lo que permitió contemplar la monumental fachada renacentista  del Colegio Mayor de San Ildefonso sin ningún obstáculo que estorbara a la vista, para orgullo de los locales y admiración de los visitantes.
Eso fue durante más de tres siglos. Mucho tiempo, pero no el suficiente para que el diseñador de la fachada, Rodrigo Gil de Hontañón, y todos los maestros y albañiles que intervinieron en la construcción, a mediados del siglo XVI, tuvieran la posibilidad de verla al completo y de frente. En el espacio que hoy ocupan los parterres, se encontraban al menos dos edificios luego derruidos; uno de ellos el Colegio Trilingüe, que con el transcurso del tiempo se trasladaría a lo que hoy es la Hostería del Estudiante y el Paraninfo. Así pues, durante la construcción de la fachada, que se desarrolló entre 1537 y 1553, existieron dos manzanas y una calle frente a la Cisneriana. E  incluso hay algunos especialistas que sostienen que Gil de Hontañón se vio condicionado por ese paisaje para diseñar la fachada.
Según esta teoría, eso explicaría la escasez ornamental de los laterales y la elaboración y el recargamiento de la parte central, que correspondería justamente a la parte más visible desde la calle que partía en dos el 'barrio' que ocupaba la plaza. Aunque en general se considera que Hontañón creó su fachada sin tener en cuenta el 'frontón' de ladrillo que se levantaba frente a él, probablemente porque sospechaba que tenía los días contados y era su obra la que estaba llamada a mandar en el lugar por los siglos de los siglos.

Con información de Pedro Pérez Hinojos