jueves, 11 de marzo de 2010

Al madrugón le falta gente

Las efemérides no perdonan. Ayer era otra vez jueves, 11-M. No había amanecido e, igual que hace seis años, despachaba el mismo trabajador de Cercanías al otro lado de la taquilla. No sabremos si le vendió un billete sencillo a Jamal Zougam aquella fatídica mañana, pero yo voy directo a su tren. Los cuatro salieron de Alcalá a las horas siguientes: el que explotó en Atocha a las 7.01, el de Téllez a las 7.04, el de El Pozo a las 7.10 y el de Santa Eugenia a las 7.14. En este último me subo, entre un rebaño de viajeros ensimismados en la prensa gratuita o lo último de Reverte.
Aquel día había huelga de profesores en las universidades, por lo que muchos estudiantes se libraron. La crisis ha diezmado la presencia de inmigrantes en el tren de los currantes, como se bautizó en 2004 a este convoy. "Ah, es verdad, que es 11-M": las respuestas de los viajeros a mis primeras  preguntas denotan que el tiempo no pasa en balde. Las puertas se cierran y un ruido sordo alumbra el arranque del tren: todos al curro o a clase. Casi es viernes.
"Sí, esta mañana lo he pensado y la gente... aunque no habla de ello se nota que lo llevan en la cabeza". Hasta que la interrumpo con mis preguntas, María iba parloteando con una amiga. Su cara ahora es un poco más seria: en 2004 se libró por poco. Cogía estos trenes todos los días "pero ese día tenía que ir al banco". Nada ha vuelto a ser lo mismo, aunque al soñoliento observador se lo parezca. "Sí que se ha relajado algo, porque antes todo el mundo se quedaba mirando las bolsas con cara de sospecha". Además, de un día para otro en el tren de los currantes faltaba gente. Asustados o muertos, nadie los ha vuelto a ver. 
Los recuerdos están al acecho. "¿Sabes lo que me hace acordarme de ellos?", cuenta una mujer, "los árboles florecer, porque en esa época estaban igual. Algunas veces los miro  y pienso que ellos no pudieron ver el resultado". Otro tercia: "Yo sabía que esto iba a pasar, porque pasó por la guerra". Varios ojos surgen de detrás de las portadas de los periódicos. Cambio al otro piso y así tenemos la mañana en paz.
el recuerdo. Sin saberlo, voy en el mismo vagón que la madre de Angélica González (19 años) que hace seis años tomó este mismo tren para ir a la Complu. Pese a la huelga  tenía cosas por pendientes de sus estudios de Filología Inglesa. Seguramente iba leyendo A sangre fría, de Truman Capote, libro del que no se separaba esos días por culpa de un trabajo. Al encontrarnos ambos sabemos que nuestra presencia allí no es casual. Flory García porta un ramo de flores. Angélica murió en Santa Eugenia, a las puertas de Madrid. Allí Flory baja en solitario del tren. Desde la puerta y con el rabillo del ojo la veo acomodarse un año más con su abrigo rojo en el banco del andén, un ritual íntimo de recuerdo de su hija del que no es necesario que sepamos nada más. Y no lo sabemos porque el tren, esta vez sí, vuelve a arrancar. Dejando atrás a Flory y a sus flores. Y a su encuentro imposible que cada año, el mismo día y  a la misma hora, por un momento parece que está a punto de suceder.

Lean mis labios: no más impuestos... de momento

Habemus frase. "Lo único que generan las subidas de impuestos son parados", le ha dicho un diputado a la vicepresidenta de la crisis, la sufrida Salgado. Desde la bancada se recogen estas frases con regocijo. Más todavía en Madrid: las familias pagarán aquí 350 euros más en impuestos por la subida del IVA que el Gobierno central ha planteado para el mes de julio. Así, un hogar medio tendrá que asumir un gasto de 12 euros más que la media nacional, según un informe elaborado por la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid, experta en sacar los colores a Zapatero. Con ánimo de revolver un poco, y viendo el panorama de crisis-crispación-más crisis, podemos concluir que los impuestos dan de comer a la clase política a ambos lados de la orilla del poder. A un lado sirven para pagar las prebendas que electoralmente no se pueden recortar: funcionarios, gasto autonómico, subvenciones y cosas menos confesables. A la oposición le dan un argumentario:  si no crees que gobernaré mejor, te aseguro que al menos lo haré más barato. Recordemos como se agarró a ello Bush padre. "Yo soy el que no subirá los impuestos. Mi oponente dice que los subirá como último recurso, o como tercer recurso. Pero cuando un político habla así, sabes que es un recurso que estudiará (...) todo lo que les puedo decir es... lean mis labios: no más impuestos." Este texto para la historia lo escribió en realidad Peggy Noonan que pasará a la historia por alumbrar la frase "Read my lips: No more taxes" Fue un éxito durante la campaña de 1988.
Pero en 1990, Bush acordó con el Congreso un presupuesto que incluía subidas de impuestos.  Y ahí le estaban esperando, acampados al otro lado de la orilla del poder, los demócratas: es ley de vida. Grabaciones de Bush pronunciando esta frase fueron utilizadas hasta la saciedad por los chicos de Bill Clinton en la campaña electoral de 1992. Sí, sí: esa famosa campaña en la que alguien colgó un cartel que decía "Es la economía, estúpido". Poco han cambiado unos y otros.

Un dolor llamado impuesto.
Lo dijo  Nikolái Vasílievich Gógol: lo difícil es ganar miles honradamente, los millones se amontonan sin trabajo. Pero unos y otros montantes salen doloridos del año fiscal. El impuesto sólo es "una clase de obligación generalmente pecuniaria en favor del acreedor tributario regido por Derecho público". El diccionario no entiende de crisis y no lo retrata ni como el verdugo del desarrollo económico ni como el  garante del estado del bienestar. Pero es el alimento del Estado. El ministro de Hacienda británico Gladstone le interrogó sobre la utilidad práctica de la energía eléctrica a Michael Faraday. El físico le contestó "Sir, un día podrá usted gravarla con impuestos".


Pague (a) uno y llévese cuatro

Los varones blancos heterosexuales que hablan inglés y –¿o debería decir pero?– usan jerseys de rombos deberían saber que han puesto otra pica en Flandes: uno de los suyos mandará en la Universidad de Alcalá. Nos da la Cisneriana pocas sorpresas este mes, tal vez porque está cocinando disgustos al lento fuego de la democracia orgánica. Digo sorpresas nulas porque Manuel Gala señaló a Virgilio Zapatero en su día y éste señaló a Galván. Había más movimiento en El Movimiento, aunque en ambos el 18 de julio era siempre no laborable. 
Demos, lo primero, 100 o 200 días de gracia al nuevo inquilino del vientre de la ballena, igual que  a sus antecesores. Pero vaya por delante que nos hemos dado cuenta ya de que todos forman parte del mismo bolo alimenticio.  Virgilio Zapatero ha pasado del estómago del cetáceo cisneriano al plácido intestino grueso del bicho y Manuel Gala ha sido ya expulsado hasta de su despacho por una ventosidad financiera que no le hace justicia. Perdonen lo escatológico de mi explicación, pero ya que no logra uno perturbar la pesada digestión de las instituciones por lo menos habrá que comentar la jugada.
Fundamental en Galván es que sepa escuchar, porque sesos ya gasta. Y que tenga valor para emprender –aunque no remate– aquello que es necesario. Si es posible, además, que tenga buen gusto para escoger sucesor. Pues está visto que son más contestatarias las lavadoras puestas en fila en los grandes almacenes que las cátedras de hogaño, que son las mismas que antaño. La Familia Real parece un movimiento asambleario.
La derrota no es huérfana, tiene tres padres: Peinado, Alvar y Morilla. A los tres hay que agradecerles los capotazos de salón prestados y recordarles que aunque sus posaderas no hayan logrado aterrizar en tan noble butaca, hace ya tiempo que la sociedad los eligió para poner las luces largas y mirar lejos. Los adalides del cambio tienen que seguir diciendo lo que piensan y en este periódico han tenido barra libre. No hace falta ser catedrático de Biología Vegetal para darse cuenta de que ser otra vez flor de un día sería comportarse como un capullo.

EDUARDO PUNSET: “La evolución no tiene propósito”

Si Dios existe, seguro que se dará por aludido al escuchar a Eduardo Punset (Barcelona, 1936). El divulgador científico más famoso de España, hijo de un médico rural del Ampurdán, recibió ayer en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá el premio de la fundación Rodolfo Benito, que lleva el nombre del joven ingeniero alcalaíno muerto en los atentados del 11-M hace ahora seis años. Allí habló del dogmatismo y de su antídoto: la divulgación científica. Pero también pidió no consultar con Dios las cosas que el hombre puede demostrar por sí mismo. Periodista, político, ciudadano del mundo... Punset vuelve a parecer un niño inquieto después de que en 2007 le fue detectado un cáncer de pulmón, del que pudo recuperarse con tratamiento médico. Su reino, parece, es de este mundo. 
–Ante un atentado como el del 11-M, ¿qué es mejor desde el punto de vista de las emociones de una sociedad: el recuerdo constante con homenajes memoriales o un olvido controlado para superar el trauma?
–Si me pide lo que es mejor le diré que ni lo uno ni lo otro. Si me pregunta por la solución yo creo que pasará por la irrupción de la ciencia en la cultura popular. Porque esto va a suponer una merma de la importancia del sistema dogmático. Para hacer eso existe ya un consenso, que se verá a lo largo de los próximos 50 años, que es el de introducir en el sistema educativo el aprendizaje social y emocional. Es necesario saber gestionar la diversidad de un mundo globalizado donde hay etnias y culturas muy dispares. Pero también saber gestionar no sólo la diversidad de todas ellas sino lo que tienen en común. Y lo que tienen en común son las emociones básicas y universales, de las que no nos hemos ocupado hasta ahora.
-¿Necesita una civilización a crueles y piadosos para salir adelante? Si no es así... ¿Por qué la selección natural perpetua a los malos?
-La selección natural, como decía Gould, no tiene propósito. No se puede pretender que haga buenos o malos, depende de nosotros, porque las mutaciones son aleatorias. Unas veces favorecen el desarrollo de la humanidad y otras veces supone un atentado a su supervivencia. Es muy difícil imputar un propósito a la evolución: no lo tienen, we are not marching on... no vamos hacia un mundo mejor.
-Hablemos del  miedo. ¿Tiene sentido actualmente o simplemente es una herencia genética que nos viene de cuando era un instinto fundamental para la supervivencia en la época prehistórica?
–El miedo sigue siendo incompatible con la felicidad. Y no hay mejor definición de felicidad que la ausencia de miedo. Hoy es menos importante de lo que era en el pasado o a lo largo de la evolución. Sigue siendo más importante de lo que mucha gente cree:  pero lo crucial hoy en día es distinguir la ansiedad del miedo. A los niños hay que enseñarles que la ansiedad es precisa algunas veces para ponerse en estado de alerta. Pero una cosa muy distinta a la ansiedad es el miedo, pues por su culpa hasta  se interrumpe el crecimiento de las uñas y del cuerpo.
–¿Cómo vivió usted aquel 11 de marzo de 2004?
–Estaba en el extranjero. Luego viví los atentados del metro de Londres estando allí mismo. Y también seguí los de EEUU y las diferencias en la reacción. 
-Usted se dedicó a la política durante varios años. De haber tenido que gestionar una crisis de esta envergadura, ¿cómo habría actuado?
–Hubiese puesto más énfasis en el ejemplo de sacrificio que representan las víctimas para que no se repita una situación así. Y esto pasa por una reforma educativa.
–No se si ha visto el documental Zeitgeist. Habla, entre otras cosas, de cómo un atentado lleva al miedo y el miedo a la guerra.
–Todo esto no tiene más que una salida. La irrupción del pensamiento cientifico en la cultural popular. No hay otra salida: el dogmatismo lleva a la guerra. Hay que aceptar que la educación del ciudadano globalizado requiere el aprendizaje emocional: controlar la rabia, el odio y el desprecio. Y eso es algo que no se enseña todavía.
–Alcalá vivió los atentados del 11-M con especial crudeza. ¿Podemos sacar algo positivo de esa tragedia?
–Es mucho mejor no haberla sufrido y es difícil buscar fuentes de sabiduría en el dolor. Pero lo que está haciendo la Fundación Rodolfo Benito es único, sólo lo he visto en algunos sectores del Reino Unido. Allí la respuesta frente al ataque vandálico, dogmático y criminal ha sido educativa y de amor. Y siempre dándose cuenta de que a pesar de todo la ciencia está descubriendo que están disminuyendo los niveles de violencia en el mundo mientras suben los de altruismo y generosidad. A mi juicio la valor de la fundación no se ha valorado tanto como se valorará un día.

lunes, 8 de marzo de 2010

FERNANDO GALVÁN: «Tan del ‘aparato’ son mis rivales como yo»

–¿Qué será lo primero que haga si gana?
–Intentar recomponer el diálogo en la universidad, que es el lema de mi campaña.
–¿Quién cree que lo ha roto?
–No quiero acusar a nadie. Algunas veces las campañas electorales llevan a situaciones no deseadas por ninguna partes. Yo no he atacado ni mucho menos insultado a nadie.
–¿Por qué entonces los otros tres candidatos la han tomado con usted?
–Tal vez están nerviosos o los resultados de la semana pasada no responden a sus expectativas y esto les haga reaccionar de manera poco afortunada. 
–Lleva mucha ventaja. ¿Se siente obligado a arrasar en la segunda vuelta?
–No. Estoy muy satisfecho y muy agradecido. Espero obtener resultados similares o mejores.
–Sus rivales le acusaron de juego sucio, de presionar... casi de corrupción.
–Las rechazo, son acusaciones infundadas. No sé qué pruebas tienen. Hay incidentes, pero ocurren en todos los bandos y en todas las campañas. La universidad es un foro de debate, pero se ha ensuciado la campaña por interferencias a mi juicio ajenas a la universidad, aunque no tengo pruebas para afirmarlo. 
–¿Quién ha sido?
–No lo sé, pero no es algo propio de la universidad. No es lo usual, y por eso me ha sorprendido.
–Se le acusa a usted, pero me da la sensación de que se responsabiliza al establishment que le apoya.
–Lo he dichos varias veces: rechazo esa categorización que se hace de mi. Y así lo han puesto de manifiesto varios compañeros. Yo no he estado nunca,  salvo en los últimos años formando parte del establishment de la universidad. Mis adversarios sí lo han estado, con el rector Manuel Gala. Yo he estado recientemente, seis años, de 2000 a 2008:  poco tiempo para considerarme un hombre del aparato. Tan del aparato son ellos como yo.
–Vamos, que ninguno de los cuatro es un outsider.
–Pero eso es bueno. Es esencial tener experiencia de gestión.
–Le veo volviendo de Oxford y ganando como Virgilio Zapatero. ¿Es necesario surgir de la nada para llegar a rector de la UAH?
–No son casos paralelos, porque Virgilio Zapatero llevaba muy pocos años en la UAH y yo llevo  16 años, desde 1994, y he participado estos años en la vida pública universitaria.
–Morilla, Galván... Peinado. ¿Contaría con sus rivales en su equipo?  
–Ninguno de ellos tiene el perfil que a mi me gustaría para mi equipo. Pero sí lo tienen algunas personas de su equipo: quiero hacer un equipo integrador y contar con algunas personas valiosas y dialogantes de sus candidaturas. A algunos de ellos se lo he dicho ya.
–Diga qué separa su proyecto del de Manuel Peinado.
–Mi proyecto es el refuerzo de la docencia:  que la adaptación a Bolonia funcione bien. En algunos centros hay personas insatisfechas. Hay que adaptar la docencia a ello.
–Vamos, que va a poner a los profesores a estudiar.
–No. Sólo que algunas veces algunos tienen problemas de comunicación con los estudiantes. Y algunas veces los alumnos no se dan cuenta de que tienen que cambiar la manera de aprender. Y quiero apostar por los postgrados: internacionalizar y crear más para lograr más fondos. Estamos desaprovechando la existencia de estudiantes potenciales a distancia. Hay que aprovechar las nuevas tecnologías y apoyar la investigación en biotecnología, medicina y otros grupos pequeños  que necesitan un enfoque interdisciplinar.
–Usted es contrario a ofecer titulaciones poco demandadas. En la UAH tiene algunos ejemplos: Derecho, Documentación...
–Derecho ha mejorado. Pero el caso de Documentación es claro. Es verdad que hay titulaciones que hay que mantener porque aportan conocimiento universal. Pero una universidad ha de ser austera y eficiente. Por eso algunas facultades no deberían estar repetidas en distancias de 40 kilómetros.
–Dejando a un lado lado el coste de rehabilitación de los Cuarteles de San Diego... ¿No se peleará por su uso con el alcalde?
–No tenemos recursos para rehabilitar los cuarteles. Pero estaremos encantados de colaborar y de liderar la rehabilitación si es preciso: con los brazos abiertos.
–Quien quiere liderar es él...
–Lo importante es el resultado final. Si recuperamos la zona a todos nos viene bien y lograremos que todos los vecinos se sientan más parte de su universidad. El alcalde sabe que puede contar conmigo. 
–¿La futura biblioteca será abierta a todos?
–La biblioteca central será de investigación. No será una biblioteca pública, de esas ya hay. Claro que habrá fórmulas de colaboración.
–Se ha hablado también de una zona comercial allí, en San Diego.
–Debería enfocarse desde un punto de vista universitario y de necesidades sociales.
–Usted ha pasado tres meses en Oxford. ¿Que se copiaría de allí?
–Son dos mundos muy distintos. Pero podríamos fijarnos en la relación entre la ciudad y la universidad: allí los estudiantes va en bici, está peatonalizada, hay actividades todo el día... Colaborar, esa es la idea.