miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mira quién baila

Fuera del despacho al político le espera el dueño del tinglado: el pueblo, la gente, el populacho, el ciudadano, el vecino, el ser humano... lo pueden llamar como quieran, de buena o mala gana. El caso es que el votante cada cuatro años lee la cartilla –el algunos casos con mirada ágrafa, otros con sabio parpadeo incrédulo– a los que mandan. El coche oficial, el sueldo, la secretaria, el ordenata: todo caduca. No es que no se pueda llevar uno las posesiones al más allá, eso nos pasa a todos. Es que no puede el político envejecer tranquilo junto a los bienes materiales que le dan la felicidad. ¡Maldita sea! Para paliarlo se inventaron las Cajas de Ahorro, las Fundaciones y los Consejos de Administración. Allí los dinosaurios se lavan las patas en Solán de Cabras o en Vichi Catalán, y el pueblo no se entera.
Lo malo es que el pueblo se entera de lo que no debe. De las queridas, de los veraneos patriotas en la piel de toro, de quién tiene la sonrisa profident o de quién baila mejor con la chusma, con el populacho, con el ciudadano, con el pueblo, con el votante... ya saben. Para darle un rango exponencial y abracadabrante al lance están las fotos, las de papel y las de píxeles. Así el sufrido tecnócrata, capaz de destilar los valores de su partido a la programación de conciertos de púa, a la lucha contra una pandemia o a la cobertura de baches, queda inmortalizado en unión asexual con quien es fuente de toda su felicidad y benefactor de buena parte de su hacienda: el ciudadano, el vecino, el pueblo, el populacho, la chusma... ya lo he dicho otra vez.
Así arrancamos y paramos de legislatura en legislatura, con los pobres cargos de confianza frotando sus patas de saltamontes, las mentes grises tronando por unos segundo en directo en la tele mientras se acaricia a un mapache con el logo del partido de fondo. Si hay tiempo para más, resuelve algún problema. Si no, pugna por un poco de sidra, una rodaja de melón, o baila la primera-cara-a-cara en la Feria. Todo contoneo inocente es un conjuro para que el cielo no se le caiga encima. Hay que comer morcilla en la calle para poder pedir langostinos en el restaurante.

martes, 31 de agosto de 2010

Lo que no funciona es el reparto

El Estado registró hasta julio un déficit de 25.774 millones de euros. Suena a mucho dinero, pero es un 48,2% menos que en el mismo período de 2009. Y todo gracias, especialmente, al fuerte incremento de la recaudación del IVA: un 42,2% más que hace un año.
Igual que España ha subido el IVA, Alcalá ha incrementado el IBI. Así que también debería reducirse el déficit en la ciudad complutense, o al menos así lo ven los socialistas. Pero no es tan sencillo. Primero hay que distinguir déficit y deuda. Conocemos esta última, y parece que no baja ni a tiros. Por muchos errores que haya cometido este alcalde y los anteriores a la hora de administrar los cuartos –gastos de personal, actos duplicados con la Universidad, competición a ver quien baja más el IBI– poco se le puede pedir ahora que haga ante esta deuda. Es pronto para que un municipio que no vende suelo y no licita vivienda vea la luz al final del túnel, con seguir vivos financieramente nos podemos conformar.
Porque si España tiene que cambiar de modelo, los ayuntamientos deben cambiar del todo: incluso de lugar que ocupan en el Estado. Lo que hemos vivido en los últimos años era una ilusión, los alcaldes mercadeaban con el suelo, muchas veces por una buena causa. Ahora ya no se vende y terreno apenas se ingresa por impuestos de obras. Por mucho que suba el IBI, es la ecuación la que hace tiempo que no funciona: tocar las variables servirá de poco.
No vale con lamentarse por la leche derramada. El alcalde sabe que buena parte de su infortunio se debe a Zapatero y Aznar, que han removido la financiación autonómica varias veces pero han dejado a los Ayuntamientos con la propina de la Transición. Y sabe también que parte de la culpa es suya, pues atiende problemas que no aparecen listados entre sus competencias. ¿Pero realmente se le puede pedir a un municipalista convencido que se levante de la mesa cuando sobre ella hay un problema que él puede atacar? Lo veremos en los próximos meses. Los fuegos artificiales han sido la última baja por la crisis. Si cae algún servicio o auxilio municipal es que esto va en serio. Nos queda bastante por sufrir, alcalde incluido.

lunes, 30 de agosto de 2010

Ladrido 2010

Nada vale lo que cuesta en las Ferias: las patatas parecen un regalo del emperador de Marte, aunque son de Ciudad Real. Y entrar a ver a los Hombres G cuesta lo mismo que cuando mi prima Irene dio su primer concierto –cero euros– aunque le sacan –de momento– miles de discos de diferencia. Ningún alcalde quiere catear en música, cachondeo y tradición. Sobre todo cuando no paga a proveedores y el vecino ya viene cabreado de casa por la crisis. Así que es ladrar a la luna pidiendo otras ferias: cambiarán, sí, para ser más baratas. Y no es una mala idea por parte del Ayuntamiento: ya que su proceder es infame, que la infamia salga barata.
Las Ferias son un problema de seguridad, de limpieza y de ruidos. La acertada idea de llevarse el Ferial junto al río ha mitigado el problema, pero distamos mucho de ser una ciudad civilizada a la hora de divertirse... a iniciativa municipal. Pero estos padecimientos tendrían sentido si fuesen por una causa mejor que dar dinero a los peseteros y mantener al populacho entretenido y modestamente contento. Yo espero algo más de mi vida.

TRINIDAD KIMÉNEZ: “La clave es si 50 van a condicionar a 17.000”

Trinidad Jiménez García-Herrera (Málaga, 4 de junio de 1962) tiene poco más de un mes para vencer a Tomás Gómez. En su contra está el apoyo de la mayoría de las direcciones locales a su adversario. Pero Jiménez confía los medios y en el militante dormido que se queda en casa, ese que ningún concejal conoce. Ni a unos ni a otros da demasiados datos sobre su propuesta frente al aparato.
–¿Habrá 'Trinimaratón'? Porque veo que el espíritu es el mismo...
–Estoy trabajando al máximo mañana, tarde y noche. Las mañanas las dedico al ministerio  de Sanidad y Política Social y las tarde y las noches las dedico a mis compañeros. Trato de aprovechar todos los minutos del día porque ésta es una campaña muy corta pero muy intensa. Y es tan importante llegar a través de los medios de comunicación como directamente al militante, abrazarlo, mirarlo a los ojos... y poder transmitirle la confianza que quiero transmitir.
–En Alcalá la dirección apoya a su adversario en bloque, pero pronto han surgido dos plataformas de militantes, ¿qué análisis hace?
–Es natural que en un proceso que ha depertado tantísimo interés político y mediático los militantes se hayan querido pronunciar, igual que las propias direcciones locales. A mi me parece que es sano, porque al fin y al cabo entre todos tenemos que elegir quién queremos que sea nuestro candidato o candidata a la Comunidad de Madrid.
–¿Pero cómo va a llegar hasta los militantes?
–La gran ventaja de la democracia es que el voto  de un militante cualquiera, olvidado y poco participativo, el que se queda en su casa, vale lo mismo que aquel que hace política cada día. Quiero decir que somos casi 18.000, y podemos llegar a ellos a través de lo medios de comunicación o a través de reuniones en nuestras propias agrupaciones. Pero, más allá de los pronunciamientos, que son muy respetables y legítimos, son pronunciamientos de unos pocos. ¿Realmente podemos pensar que los pronunciamientos de 40 o 50 personas pueden condicionar los de los 17.000 restantes? Ésa es la clave de este proceso. Ésa es la magia de todo esto y el estímulo que a mi me anima cada día a salir a buscar a ese militante que está en su casa. Y además, tengo muchísimas ganas no sólo de ir a buscarlo y que me vote a mi, sino de ilusionarlo y hacer que se sacuda la resignación, que participe y que crea de verdad que podemos cambiar el gobierno de Madrid.
–Está de acuerdo con Rubalcaba en que el único activo de Tomás Gómesz es haber dicho no a Zapatero?
–No voy a hacer comentarios sobre las declaraciones de ningún compañero, porque ha habido en los dos lados. Me voy a centrar, desde el día en que presente mi candidatura, en mis propuestas, mi discurso y los militantes. Lo demás, francamente, no me interesa.

domingo, 29 de agosto de 2010

"Madrid merece un cambio, y Alcalá merece otro cambio tanto como Madrid"

"Madrid merece un cambio, y Alcalá merece otro cambio tanto como Madrid". Así sonó el aldabonazo de Trinidad Jiménez, ministra y aspirante a candidata socialista a la Comunidad de Madrid, que visitó ayer la agrupación del PSOE de Alcalá y se dio un baño de masas en la Feria. El líder socialista local, Eusebio González, principal valedor en Alcalá del otro aspirante en liza,Tomás Gómez, la esperaba en la puerta de la sede de la calle Río Miño. 
Estos días algunos le han preguntado qué hace una ministra actuando de 'paracaidista' en un terreno tan resbaladizo y difícil como el del socialismo madrileño. "Mi partido, que me ha dado tanto, merece que yo de ahora este paso" , dijo ayer Trini, que dio por muerto al Gobierno regional a menos de un año de las elecciones: "El proyecto de Aguirre está agotado".

Ni un solo miembro de la ejecutival complutense la apoya. Pero Jiménez no se sintió en territorio comanche en parte por las buenas maneras desplegadas ayer por una dirección local que le ha dado la espalda desde antes de poder presentar su candidatura de manera oficial en favor del jefe del PSM. También ayudó la presencia de la plataforma de apoyo a Trini que se ha formado durante el verano mientras la dirección local firmaba en bloque un documento de respaldo a Gómez. Los ex alcaldes Arsenio Lope Huerta y Teodoro Escribano por un lado y el ex líder local Juan Gámez por otro, promueven una plataforma y un grupo para encumbrar a la ministra de Sanidad como rival de Esperanza Aguirre. También estaban Rafael García Poveda, miembro del Foro del Henares, y Agustín Baeza, asesor del anterior alcalde Manuel Peinado hasta que perdió dejó las elecciones.

En su discurso en el cuartel general socialista, rodeada de partidarios de Gómez, tuvo elogios también para Eusebio González y Javier Rodríguez, el candidato a alcalde en Alcalá que, igual que ella, aterrizó en el cargo propulsado por el poderoso viento de Ferraz: "Habéis trabajado muchísimo y el mismo cambio que se merece Madrid se lo merece Alcalá".

Las encuestas que maneja la dirección del PSOE colocan a Trinidad Jimenez muy cerca de Esperanza Aguirre en las preferencias de los madrileños: a sólo a 3 puntos de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Tiene el apoyo de Zapatero y de la inmensa mayoría de la dirección nacional del PSOE. Pero más de 100 de los 146 secretarios generales de agrupaciones socialistas en la Comunidad de Madrid han firmado un manifiesto a favor de Gómez, que para muchos se ha ganado a pulso el batirse con Aguirre. Jiménez necesita trabajarse a las bases, y es lo que hizo ayer. Posó hasta el desfallecimiento con todos los militantes que se quisieron hacer una foto con ella. Y en la Feria escuchó quejas de varias vecinas que se acercaron. Después se tomó un aperitivo en la caseta de la Casa de Castilla La Mancha y hasta se atrevió a subir al escenario a bailar sevillanas en la de la Casa de Andalucía. 

Entre el público algunos militantes la miraban embelesados. "¿Y vosotros la vais a apoyar?", preguntaba el periodista. "Yo es que estoy en la ejecutiva..." respondía uno encogiéndose de hombros.