jueves, 11 de noviembre de 2010

Menos pólvora del Rey

No me vengan ahora a contar que cosmopolita, merengue y de derechas es el hecho diferencial madrileño: a lo mejor les damos la razón un día, pero antes está la lealtad al ciudadano. Tenemos una tele cara es presta poco servicio público: el western, las entrevistas a los señores portavoces del congreso y la Champions están bien en manos privadas.
El dinero que pagamos se lo pueden ir gastando en hablar de la gente, en llegar a Parla o a Alcalá, a lo más hondo de Lavapiés o incluso a Buenos Aires, si tenemos un capitalino perdido. Pero no sigan la estela de Tele5 o  Intereconomía. Para ese viaje, otras alforjas. Y menos pólvora del Rey.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sobra gafa y falta pasta

Dicen que las cosas sólo son verdaderamente respetadas y reverenciadas cuando van a morir. En el teatro volaba la fruta en el siglo XVI, pero hoy no se permiten teléfonos ni palomitas: como mucho, tripas de las que crujen. Sabemos que está más vivo que nunca, pero vive con un tono de piel mortecino que le hace que lo venere hasta la gente que no puede ir. La publicidad, tan vilipendiada siempre, vive una época de oro: es genial, es más cara, rezuma más talento, no se piratea, ganamos premios en Cannes. ¡Viva la publicidad! Otro paciente al que el enterrador  viene a tomar medidas.

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Y el cine. Hablemos del cine. Arrinconado por la tecnología, víctima de su caro modo de proceder, de su laboriosa repetición hasta lograr la perfección subjetiva, víctima de las distribuidoras y de las salas, que han matado a la gallina de los huevos de oro vendiendo las palomitas a precio de diamante y la cocacola como si fuese vino francés del bueno. Se impone la mantita y la película pirateada porque las parejitas ya no quieren meterse mano en la última fila, sino en su hiperhipotecada vivienda. Con todos estos males y algunos dolores que me dejo en el tintero se mantiene la adoración por las estrellas de Hollywood, la admiración por los valientes, la misma devoción que hubo antaño por la sangre y el metesaca. Pero es una pasión más abstracta, la de una multitud que lee o escucha entrevistas, que admira fotos o postea enlaces pintones. Es la adoración que se tiene por los muertos, que eran todos de puta madre, pero no los vamos a ver nunca. El cine se queda desierto porque sabemos que al difunto lo tenemos en casa, vivo y coleando casi como en su día estuvo el original, y siempre nos podemos recrear con las bodas y embarazos de las estrellas, sus separaciones o sus pechos turgentes, sus tabletas de chocolate o sencillamente sus desgracias. Esa adoración superficial no merma nuestro pecunio al pasar por taquilla alguna, y al fin y al cabo el cine vive y las pelis se siguen rodando. Aunque pocos lo vean de cuerpo presente, porque sobra gafa y falta pasta.

El Coyote me hubiese cogido

Ya he dicho alguna vez en esta sección que correr no es de cobardes. Con ese espíritu estoy en la parrilla de salida, rodeado por varios tipos que –como yo– entrenan poco y siempre pasadas las diez de la mañana. A esa hora deshonrosa empieza el turno de los cobardes fibrosos, inmunes al flato pero blandos ante la fuerza de las sábanas y las tapas sabatinas. Pérez Reverte escupiría a nuestro paso, lo sé, porque ni para ensayar la huída tenemos huevos. Lo malo es que sabemos que entre nosotros, en línea de salida, hay como poco media docena de espartanos de verdad, que no procrastinan y nos  van a dejar atrás bien pronto. 
Dicho y hecho, suena el silbido y eso es una estampida. Como soy de distancias más largas sé que tengo menos pólvora en las zapatillas. Pero antes roto que doblado: despliego una poderosa carrera en los primeros 300 metros que, pobre de mi, pagaré con intereses en los 300 siguientes. Los pulmones protestan. "Quieto, Colás", me dice una sabia voz interior. Y rebajo deseando todo tipo de males a los que me pisan los talones: si no están jodidos me adelantarán. Pero me llegan jadeos mortecinos de al menos dos que también han seguido mi estela de farol, y pronto no hay más que silencio. Quedan lejos y sonrío para mis adentros. Tengo el corazón demasiado ocupado bombeando sangre como para ponerle a lamentar el mal ajeno.  
Alarma. En la última vuelta me adelanta un cuarentón que encima hace doblete: diez minutos antes corrió la de veteranos. Me humillo ante su poderío porque tengo el azúcar justo para pensar y porque el cuerpo me habla claro: ni se te ocurra seguirle o te la lío.
Reflexionando sobre mis debilidades paso fugaz junto al alcalde, que me jalea como si jamás le hubiese dado un disgusto: cuando no puedo fardar, me abre puertas dar pena. Ya estoy en la recta final. Noto que es cansina la zancada del que me precede, otro treintañero como yo pero más necesitado de globulos rojos. No hay perdón a ese nivel de pulsaciones, y aprieto los premolares para darle alcance. Mi cuerpo reacciona iracundo, pero el cerebro lo calma porque, al fin y al cabo, estamos a 200 metros del fin. En caso de naufragio, ganaremos la orilla a nado. Mi víctima mira un par de veces para atrás, como suplicando "no, frente a la meta no". Pero, ya que he fracasado como Correcaminos, lo alcanzo cual carnívoro rebosando ácido láctico. Eso sí, el Coyote auténtico me hubiese dado alcance. Pero hasta entonces: ¡Mic-Mic!

domingo, 7 de noviembre de 2010

La UAH compartirá espacios con curanderos homeópatas

La Universidad de Alcalá (UAH) comenzará a impartir clases en el Hospital Homeopático de San José, en Madrid. La noticia, publicada la pasada semana por el diario 'Público', ha causado revuelo en internet tratarse de una pseudo ciencia que colabora con la una universidad pública.
La colaboración ha sido posible tras la firma de un convenio de colaboración con la Fundación Instituto Homeopático, que es la propietaria del edificio. En virtud del mismo, la UAH va a impartir clases de "lenguas ibéricas", como el gallego o el catalán, en un programa financiado por el Instituto Cervantes, la Xunta de Galicia y la Generalitat de Catalunya.
Dentro de este toma y daca, la universidad cederá su campus a la fundación dedicada a la homeopatía, para que pueda utilizar sus espacios. "La Universidad de Alcalá pone a nuestra disposición las instalaciones existentes en su campus universitario que resulten adecuadas a nuestras necesidades docentes y colaborará económicamente en las tareas de la Fundación", segura un comunicado en la página web de la organización. La UAH reconoció que la institución pagará un alquiler a la fundación de homeópatas, aunque no quiso decir por qué cantidad de dinero, informa Público.
"Conforme a las Estipulaciones de este Convenio, el edificio del Hospital Homeopático acogerá actividades propias de la Universidad de Alcalá, impartiéndose formación de Grado y Posgrado, tanto oficial como de carácter propio, y el desarrollo de actividades de investigación", explica el Hospital San José.
La medicina que practica esta entidad dista mucho de la que enseña la Universidad de Alcalá en su facultad de Medicina. Entre otras actividades, la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José ofrece sesiones de acupuntura y "consultas de homeopatía para ayuda a personas con cáncer" por las que cobra 50 euros por sesión. Inventada hace unos 200 años, los supuestos beneficios de la homeopatía nunca se han podido demostrar de forma científica y muchos expertos la consideran una pseudociencia.
El convenio que ha firmado esta universidad pública incluye ceder espacios del campus para que los homeópatas den charlas sobre sus tratamientos y capen a posibles seguidores. "Esta Fundación mantiene dentro del Hospital espacios suficientes y adecuados para sus actividades, al mismo tiempo que la Universidad de Alcalá pone a nuestra disposición las instalaciones existentes en su campus universitario que resulten adecuadas a nuestras necesidades docentes y colaborará económicamente en las tareas de la Fundación", explican desde su página web.
Al parecer, la Universidad de Alcalá ya ha comenzado a impartir clases de Catalán, Gallego y Portugués en estas Aulas y en fecha próxima, tras la inauguración del curso académico, se irá informando de las nuevas actividades que allí tendrán lugar. La Universidad de Alcalá no es la primera en abrirse a la homeopatía. La Universidad de Zaragoza ya ha anunciado una cátedra de homeopatía pagada por un potente laboratorio de esta especialidad, con la presencia de especialistas en estas terapias, que incluyen conceptos como la "memoria del agua".

«La siniestrabilidad ha bajado pese a la crisis»

Luis Ignacio Fernández Rubio es viceconsejero de Empleo. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense. Máster en Dirección General IESE (Universidad de Navarra). Abogado en ejercicio desde 1991. Concejal del Ayuntamiento de Guadarrama 1987-1991. Alcalde de Guadarrama 1995-2000. Portavoz Partido Popular 2000-2003. Tiene fama de escrupuloso con las cifras pero corrige más al periodista al hablar de conceptos. Sabe que su departamento se ha convertido, por desgracias de la crisis, en un importante proveedor de servicios al ciudadano, por eso ha impulsado desde su departamento una colaboración estrecha con el Gobierno de Zapatero, corresponsable de empleo. 
–Ha venido a Alcalá dentro de una campaña para concienciar sobre los accidentes laborales, una lacra importante desde el punto de vista personal y económico...
–Sobre todo en cuanto a coste personal. En la CAM tenemos un plan director de riesgos laborales que contempla una inversión de 136 millones de euros a gastar en cuatro años que incluye la sensibilización, también la de los niños. 
–En España se ha recorrido un camino largo para hacer a la gente más prudente al volante. ¿Es posible lograr algo parecido en el ámbito del trabajo?
–La seguridad en el trabajo mejoró en años anteriores. Llevamos varios años de descenso continuado de siniestralidad laboral, es cierto que en el último tiempo se debe a la crisis. La CAM tiene el índice de accidentes laborales más bajo. 
–El decrecimiento y lo ha cambiado todo. ¿Le preocupa que se relaje la seguridad en el trabajo por la precariedad que conlleva la crisis?
–Es por la preacariedad que traen determinados empleos. Contra esto actuamos de acuerdo con la inspección de trabajo. La crisis ha tenido incidencia en la bajada de la siniestralidad. Pero el índice de siniestralidad se calcula con el índice de incidencia: accidentes por número de trabajadores que cotizan. Así que  en ese caso subiría, pues hay menos trabajadores. Y ha ocurrido lo contrario, ha bajado el número de accidentes y aunque ha bajado el de cotizantes el índice ha bajado también.
–Le tengo que preguntar por las colas del paro en Alcalá. La gente hace noche en la puerta para lograr ser atendido. ¿Cómo solucionar esta atención infrahumana?
–Las oficinas de empleo tienen una doble composición. Hay una parte de prestaciones, depolíticas pasivas, y otra de políticas pasivas. Las prestaciones pertenecen al Estado central. Me consta que el Gobierno está haciendo esfuerzos para atender a todo el mundo, y por eso ha montado servicios telemáticos para evitar tener que hacer colas. Pero el aluvión de despidos es tan importante que se originan largas filas. Esos problemas no los tiene la parte de políticas activas, los tiene la parte de prestaciones.  Nosotros nos hemos ofrecido a colaborar con el ministerio para tratar de mejorar esa situación. De hecho, en algunas oficinas de empleo hemos implementado puestos y hemos cedido espacios para lograr que se atendiese a más gente por parte del ministerio. Estamos dispuestos a ayudar, pero el responsable es el Ministerio de Trabajo.
–¿Tan difícil es abrir por la tarde?
–Ya se habren por las tardes
–Pero no todas y no todas las tardes.
–No todas, lo sé. La relación laboral [de esos funcionarios] la tienen con el ministerio. Nosotros hemos llegado a acuerdos, como le digo, para ayudar. Pero en la parte nuestra no hay un problema de colas. Se han ampliado puestos de trabajo porque hemos liberado huecos que estábamos ocupando. Poco más podemos hacer.